Tal Día como Hoy

Cruz del Eje

Ciudad y cabecera del departamento Cruz del Eje, provincia de Córdoba, Argentina

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Cruz del Eje es una ciudad y municipio de la provincia de Córdoba, Argentina, cabecera del departamento Cruz del Eje.

Se encuentra al noroeste de dicha provincia en la seca región transicional entre las Sierras de Córdoba y la desértica gran depresión de las Salinas Grandes, a unos 128 km de la ciudad de Córdoba. Se destaca por su agradable clima y sus atractivos paisajes, enclavada en la zona conocida como la Cuenca del Sol, llamada así por su clima seco y sus trescientos días al año con cielos despejados.

La ciudad representa una importante unidad económica y comercial para la región y se constituye como el mayor centro productor provincial de aceituna y desarrollador industrial del aceite comestible asociado. Es por ello que aquí se celebra anualmente, desde hace sesenta años, el festival nacional del olivo.

Entre el paisaje dominado por olivares, se halla el Embalse Cruz del Eje que tiene más de 3 km de longitud y un espejo de agua de unas 1200 ha. Además se puede visitar en esta ciudad la casa donde vivió el Dr. Arturo Illia y se desempeñó como médico, de 1928 hasta su elección como presidente de Argentina en 1963; y el Paseo Ferroviario que cuenta con numerosos vagones y locomotoras que hicieron la historia del ferrocarril en la Argentina (como la de vapor de trocha angosta del Tren Presidencial que transportara en su momento a Hipólito Yrigoyen y a Eva Perón).

En 1856 se creó el Departamento Cruz del Eje con cabecera en la ciudad homónima. El departamento cuenta con 6653 km².

No hay datos precisos con respecto al origen del nombre la ciudad; el pueblo se vale de leyendas, la más aceptada es la que está en el poema Bamba de Ataliva Herrera; y la otra, El Vasco, recogida de la transmisión oral:

Según la primera leyenda, el cacique Olayón y el capitán Tristán de Allende decidieron batirse en un auténtico combate de jefes para dirimir la contienda entre los conquistadores y los originarios. El combate puede encuadrarse entre el año 1590 y el 1620, tiempo en que se dice transcurrió la vida del cacique.

Bajo un sol implacable y ante la atónita mirada de nativos y uniformados los dos hombres pelearon con fiereza hasta caer unidos por un abrazo mortal. En el instante del desenlace el cielo se abrió en dos provocando una lluvia que no se repetiría en siglos. Los enmudecidos testigos de la demostración de coraje sólo atinaron a separar los cuerpos fundidos en el barro. Los españoles cargaron el del moribundo capitán en una carreta, su única pertenencia, y en silencio cruzaron el río.

Al amanecer del día siguiente los nativos observaron a los hombres blancos despojados de sus pesadas indumentarias y colocando con unción sobre un montículo de tierra un símbolo por ellos desconocido: la cruz. Para armarla, se habían servido del eje de la carreta; destruida en un gesto que decía mucho de su determinación a no abandonar el lugar.

Desde entonces, originarios y cristianos convivieron en aquel emplazamiento. Olayón ganó fama legendaria y la cruz que coronaba la tumba del capitán Allende se convirtió en un signo. Mansamente, la vida fue abriéndose paso en derredor. La llamaron “La Cruz del Eje”.

En la otra leyenda, inserta en el diario Los Principios del 6 de septiembre de 1927, el autor coloca al nombre de la ciudad en el contexto del siglo XVIII, cuando el lugar se encontraba en uno de los dos ramales principales del Camino Real hacia el Alto Perú, y cuenta el trágico fin del comerciante de origen vasco, Tomás lturrilicoechea, muerto al caer de cabeza y troncharse el cuello a consecuencia de haberse quebrado el eje de una rueda de la carreta que lo transportaba.

El nombre, según el historiador y miembro de la Junta Provincial de Historia, escribano Juan Carlos Lozada Echenique, quien residió en esta ciudad muchos años se originó sin lugar a dudas por haberse puesto allí una cruz confeccionada por el eje de la carreta.

Por Ley Provincial N.º 212, por iniciativa del legislador Arturo Torres, en el año 1866 se oficializa el nombre de "CRUZ DEL EJE". La primera noticia documental que consta en la administración provincial data del año 1814, con referencia a personal dependiente de autoridades de la capital de la provincia. Un jefe de Policía de la capital, en el año 1826, don Delfín Cáceres, en carta dirigida a sus subalternos de Cosquín, denomina a la actual ciudad con el nombre de "La Cruz del Eje". El artículo "LA" fue perdiendo vigencia hasta desaparecer en los usos y en los documentos, en las últimas décadas del siglo XIX.

Los orígenes históricos de la ciudad, y de la provincia de Córdoba a su vez, se remontan a la época en que los primeros colonos europeos, principalmente de España, se asentaron en lo que se conoció como Gobernación del Tucumán en los tiempos de la colonia. A la llegada de los españoles en el siglo XVI, el territorio estaba habitado por los comechingones.

Dos asentamientos existían en la zona, en ese momento. Uno, en el sector sur llamado "Toco-Toco" (que en lengua originaria significa hoyos, quebradas o huaicos) y otro, en el sector norte, "Caviche" o "Cavis". Una primera referencia a Toco-Toco como asentamiento indígena la da Hernán Mejía de Mirabal. Este capitán de la conquista, perteneciente a la expedición de Jerónimo Luis de Cabrera, dirige una entrada al norte de la provincia de Córdoba, por el camino de Punilla pasando por Cosquín, Escobas y llegando a Toco Toco. En 1587 otra expedición, enviada al Tucumán, liderada por Gaspar de Medina llega al asentamiento indígena de Cavis, ubicado en el lugar que hoy es el extremo norte de la ciudad, conocido como El Pantanillo o Barranca de los Loros. En este lugar se han encontrado rastros y vestigios del pasado aborigen y también restos de cementerios, urnas funerarias y otros utensilios.

La ciudad de Cruz del Eje no posee fundación cierta, sino que sus orígenes se dieron con la posesión de tierras por parte de los españoles colonizadores. Por este hecho no existe un Acta Fundacional, como era habitual en las ciudades coloniales. Fue resultado del agrupamiento que paulatinamente constituyeron los españoles descendientes que antes fijaron su residencia en las estancias vecinas de San Marcos y Siguiman a mediados del siglo XVII. Tras ellos vinieron otros, provenientes la mayoría de la zona de Punilla y algunos de la ciudad de Córdoba, comprobación que se llega por apellidos, a los que se agregaron indios y negros, los primeros por anteriores encomiendas y los segundos en su condición de esclavos.

En 1735, don Francisco de Baigorrí solicitó al Gobernador del Tucumán, don Juan de Armaza y Arregui y éste le concedió una merced de unas 26 leguas, a orillas del río Siguiman («reunión de aguas» en idioma comechingón), de las tierras llamadas comúnmente La Cruz del Eje, y el 22 de septiembre, el Juez de Comisión Don Estanislao de Toledo Pimentel, fechada el Acta le dio posesión de las mismas.

El primer habitante estable, europeo, fue el español Pedro Ladrón de Guevara quien, junto a su hijo Luis, le dieron gran impulso a la Estancia Siguiman, poblando de ganado sus campos y cultivándolos.

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