Tal Día como Hoy

Cruz Laplana

Obispo de Cuenca asesinado en la Guerra Civil española

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Cruz Laplana y Laguna (Casa Alonso de Plan, Huesca, 3 de mayo de 1875 - cerca de Villar de Olalla, Cuenca, 8 de agosto de 1936) fue un teólogo, canonista y obispo católico español. Ocupó el cargo de obispo de Cuenca desde 1921 hasta 1936. Fue fusilado al comienzo de la Guerra civil española en el contexto de la persecución religiosa durante la guerra civil.​ Fue beatificado en Roma el 27 de octubre de 2007.​

Nació en Plan en 1875, en el seno de una familia acomodada. Era hijo de Alfonso de Laplana Rins, natural de Plan, y de Josefa Laguna Fumanal, natural de Gistain, que tuvieron diez hijos. Uno de sus hermanos, Manuel Laplana, se mantuvo en Plan al cuidado de sus padres.​ Durante su infancia ayudó en Misa, como monaguillo, al sacerdote de su parroquia natal.

Hizo sus primeros estudios en la escuela de su municipio natal. En 1885, a los 10 años de edad, su padre le llevó, como interno, a un colegio en la ciudad de Huesca. Un año después decidió ingresar en el Seminario Conciliar de Barbastro, donde cursó sus estudios eclesiásticos de latín, humanidades, filosofía, teología y derecho canónico (1886-1898). Fue ordenado sacerdote el 24 de septiembre de 1898.

Entonces fue enviado a proseguir sus estudios teológicos y canónicos en la Universidad Pontificia de Zaragoza, donde obtuvo la licenciatura y el doctorado en Sagrada Teología, y la licenciatura y el doctorado en Derecho canónico.​​

En el año 1900, antes incluso el doctorado en Derecho canónico, fue nombrado profesor auxiliar en la Universidad Pontificia de Zaragoza. Poco después fue nombrado profesor ordinario en el Seminario Conciliar de Zaragoza, donde impartió la asignatura de Metafísica en el ciclo de estudios filosóficos, y las asignaturas de Teología dogmática, Teología moral, Sagrada Escritura e Historia de la Iglesia en el ciclo de estudios teológicos. Ejerció estos cargos docentes durante doce años (1900-1912).​

En 1912 concurrió a las oposiciones para proveer la canonjía doctoral de la Catedral de Zaragoza, pero no ganó la plaza. Ese mismo año abandonó sus labores docentes al ser nombrado párroco de la parroquia de Caspe, oficio que ejerció durante cuatro años (1912-1916). En 1916, previo concurso de oposiciones a curatos —en el que obtuvo el número uno de la promoción— fue nombrado párroco de la parroquia de San Gil de Zaragoza, cargo que ejerció durante cinco años (1916-1921), hasta su elevación al episcopado en 1921.​

Fue preconizado obispo de Cuenca por el papa Benedicto XV el 30 de noviembre de 1921. Recibió la consagración episcopal en la Catedral de Zaragoza el 26 de marzo de 1922, de manos del cardenal Juan Soldevila, arzobispo de Zaragoza, que fue asistido por Emilio Jiménez Pérez, obispo titular de Antedone y administrador apostólico de Barbastro, y por Miguel de los Santos Díaz Gómara, entonces obispo titular de Thagora y obispo auxiliar de Zaragoza. Tomó posesión de la sede por poder el 2 de abril de ese año, haciendo su entrada solemne en la diócesis de Cuenca días después.​

En su labor episcopal, destacó por una gran piedad y austeridad de vida. Vivía entregado sin descanso a su labor evangelizadora y sacerdotal. Se adelantó, en cierto modo, a su tiempo por su preocupación social, prestando todo su apoyo a las iniciativas a favor de los más pobres y necesitados.​

Tras el fracasado golpe de Estado de julio de 1936, Cuenca fue fiel al gobierno del Frente Popular por obra del teniente coronel Francisco García de Ángela. Pocos días después con la llegada de milicianos anarquistas mandados por Cipriano Mera, empiezan a producirse todo tipo de desmanes. En la tarde del 20 de julio hizo explosión una bomba en la puerta del palacio episcopal, dónde ya estaba preso. El 28 de julio es asaltado el Palacio Episcopal que fue desvalijado y el Obispo obligado a dejar su residencia en compañía de su Mayordomo mosén Manuel Laplana y de su familiar-secretario Fernando Español Berdié. Bajo custodia de milicianos es conducido al Seminario, convertido en cárcel, de dónde se negó a huir disfrazado, opción que le fue propuesta por guardias civiles, alegando que su deber era estar en su diócesis. Fueron fusilados en la madrugada del 8 de agosto de 1936 en el kilómetro 5 de la carretera que une Cuenca con la pequeña y cercana población de Villar de Olalla y sus cuerpos abandonados en ese paraje, llamado del Puente de la Sierra. El 16 de octubre de 1940 su cuerpo fue trasladado desde la fosa común en que se encontraba a la sagrada iglesia catedral basílica, donde recibió definitiva sepultura al pie del altar de San Julián.

Acusaciones de actividad política

Según algunas acusaciones, tras la caída de la monarquía el 14 de abril de 1931, habría tenido una participación activa en política, declarándose abiertamente no partidario del nuevo régimen republicano. Según estos acusadores, dicha campaña se habría llevado a cabo mediante la fundación de grupos de Acción Católica,​ organización que, como rezan sus estatutos, es radicalmente apolítica. En realidad, lo que buscaba el obispo era formar seglares consecuentes que actuaran conforme al Evangelio en la labor por los más necesitados, en la configuración cristiana de la sociedad y, como no, también en la acción más directamente política, pero sin inclinar a la militancia en uno u otro partido concreto.​

También se presenta como prueba de esa supuesta actividad política una frase sacada de contexto de la biografía del obispo escrita por Sebastián Cirac, en la que se dice que en las elecciones de febrero de 1936 apoyó la candidatura de José Antonio Primo de Rivera: “por voluntad expresa del señor obispo fue presentado don José Antonio Primo de Rivera en la candidatura de las derechas”.​ Sin embargo, el mismo Sebastián Cirac, declarando bajo juramento en el proceso de beatificación, afirma de D. Cruz que “nunca en su vida intervino en política o tuvo aficiones por los partidos o caciques políticos. Su ejemplo, su preocupación y hasta su intervención, aconsejando, estuvo exclusivamente promovido por las necesidades de salvar a la Iglesia y a las almas”.​

El alcalde socialista de Cuenca en 1936, Antonio Torrero González, se pronunció en contra de estas acusaciones:

Según el primer edil, que estuvo presente en el saqueo del palacio episcopal, “en el Palacio (episcopal) no se encontró absolutamente nada, ni de cartas, ni de periódicos, ni de armas, nada que pudiera ser comprometedor para el Sr. Obispo”. “Mi opinión sobre la muerte de los dos (Beatos Cruz Laplana y Fernando Español) es que murieron como santos”.

Medalla de oro de la ciudad de Zaragoza (1922).

También fue nombrado "Caballero de la Maestranza" en 1922.

Beatificación por la Iglesia Católica

Fue beatificado​ por la Iglesia Católica junto con otros 497 mártires, la jornada del 28 de octubre de 2007, circunstancia que ha dado lugar a juicios contrapuestos: para las corrientes de opinión de extrema izquierda y nostálgicos de la República, se trataba de la beatificación de un obispo de extrema derecha;​ la opinión católica, en cambio, ve este evento como fuente de paz y reconciliación.​

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