Croacia (en croata: Hrvatska), oficialmente República de Croacia (), es uno de los veintisiete Estados soberanos que forman la Unión Europea, ubicado entre la Europa Central, la Europa meridional y el mar Adriático; limita al noreste con Hungría, al este con Serbia, al sureste con Bosnia-Herzegovina y Montenegro, al noroeste con Eslovenia y al suroeste con el mar Adriático, donde comparte una frontera marítima con Italia.
Su capital y ciudad más poblada es Zagreb. Tiene 56 594 km² de extensión territorial —esta cifra incluye las más de mil islas (1185) que se ubican frente a la costa del mar Adriático— y cuenta con un clima variado, en su mayor parte continental y mediterráneo. En cuanto a la administración política, el país está dividido en veinte condados y la ciudad de Zagreb. Su población, según el censo de 2021, era de 3 888 529 habitantes. La mayor parte de ellos son croatas de religión católica.
A principios del siglo VII los croatas llegaron a la zona y dos siglos más tarde se organizaron en dos ducados. En el año 925 Tomislav se convirtió en el primer rey, elevando el estatus del Estado a un reino. El Reino de Croacia mantuvo su soberanía por casi dos siglos y alcanzó su apogeo durante el reinado de Pedro Krešimir IV y Demetrio Zvonimir. Croacia formó una unión personal con Hungría en 1102. En 1527, amenazado por la expansión otomana, el parlamento croata eligió a Fernando I de Habsburgo como sucesor del trono croata. En 1918, tras la Primera Guerra Mundial, formó parte del efímero Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, el cual se había separado de Austria–Hungría y que posteriormente se transformó en el Reino de Yugoslavia. Durante la Segunda Guerra Mundial se fundó un Estado títere de la Alemania nazi. Luego de la guerra, Croacia fue un miembro fundador y elemento federal de la Segunda Yugoslavia, un Estado socialista. En junio de 1991 Croacia declaró su independencia, la cual fue reconocida el 8 de octubre de ese año. La guerra croata de Independencia tuvo lugar en los cuatro años sucesivos a la declaración.
En 2012 Croacia mantenía un Índice de Desarrollo Humano muy alto. El Fondo Monetario Internacional la clasificó como una economía emergente y en desarrollo, mientras que el Banco Mundial la identificó como una economía de altos ingresos. Croacia es miembro de la ONU, el Consejo de Europa, la OTAN, la Organización Mundial de Comercio y es un miembro fundador de la Unión por el Mediterráneo. Además, en julio de 2013 Croacia accedió a la Unión Europea. Como un miembro activo de las Fuerzas de paz de las Naciones Unidas, ha contribuido con tropas a la misión de seguridad de la OTAN en Afganistán y durante el periodo de 2008 a 2009 ocupó un asiento del Consejo de Seguridad de la ONU.
La economía croata está dominada por el sector servicios, seguido por la industria y la agricultura. El turismo es una fuente de ingresos importante durante el verano, ya que el país se encuentra dentro de los veinte destinos turísticos más visitados en el mundo. El Estado controla una parte de la economía, con un gasto gubernamental importante y su principal socio comercial es el resto de la Unión Europea. Desde el 2000 el país invirtió en infraestructura, especialmente en caminos y medios de transporte, así como en los Corredores Paneuropeos. El Estado croata provee de un sistema de salud universal y educación primaria y secundaria gratuita, al mismo tiempo que apoya la cultura por medio de diversas instituciones públicas e inversiones en los medios de comunicación y la literatura.
El nombre de Croacia deriva del latín medieval Croatia, de Dux Croatorum (‘duque de los croatas’) escrito en la inscripción de Branimir. Se cree que este término proviene del eslavo noroccidental *Xrovat-, el cual es una metátesis del eslavo común *Xorvat-, que a su vez deriva del protoeslavo *Xarwāt- (**Xъrvatъ) o *Xŭrvatŭ (*xъrvatъ). El origen del nombre es incierto, pero se piensa que es un término gótico o indoario para referirse a los pueblos eslavos. El registro más antiguo preservado del etnónimo croata *xъrvatъ es una talla llamada tableta Baška que dice: zvъnъmirъ kralъ xrъvatъskъ (‘Zvonimir, rey croata’).
La primera mención del término en latín se atribuye a una carta del duque Trpimir I del año 852. La original se perdió, y solo se preserva una copia de 1568, lo que llevó a dudas acerca de su autenticidad. La inscripción en piedra más antigua aún preservada data del siglo IX, la inscripción de Branimir (hallada cerca de Benkovac), donde se refieren al duque Branimir como Dux Cruatorvm. Aunque la inscripción no se ha datado exactamente, se sabe que Branimir gobernó Croacia entre 879 y 892.
El territorio de la actual Croacia estuvo habitado durante el periodo prehistórico. En la parte norte se hallaron restos de neandertales que datan del periodo paleolítico, los de Krapina son los más conocidos y mejor conservados. En varias regiones del país se pueden encontrar remanentes de varias culturas del neolítico y calcolítico. La mayor parte de estos sitios arqueológicos se ubica en los valles de los ríos norteños. Entre las culturas más importantes destacan las de Starčevo, Vucedol y Baden. Por su parte, la Edad del Hierro dejó huellas de las culturas de Hallstatt y de La Tène.
Mucho después, los liburnianos y los ilirianos se asentaron en la región, al tiempo que los griegos establecieron sus primeras colonias en las islas de Korcula, Hvar y Vis. En el año 9 d. C. el actual territorio croata pasó al dominio del Imperio romano como parte de la provincia de Dalmacia. En 305 el emperador Diocleciano construyó un palacio en Split, a donde se mudó cuando se retiró. Durante el siglo V, Julio Nepote, uno de los últimos emperadores del Imperio romano de Occidente, gobernó su pequeño imperio desde dicho palacio. Este periodo culminó con las invasiones de los ávaros y los croatas ocurridas en la primera mitad del siglo VII, seguidas por la destrucción de casi todas las ciudades romanas. Los romanos sobrevivientes se retiraron a los lugares más seguros de la costa, islas y montañas. La ciudad de Dubrovnik fue fundada por los sobrevivientes de Epidaurum.
La etnogénesis de los croatas es incierta y existen varias teorías al respecto, aquellas que proponen un origen eslavo e iranio son las más populares. La primera teoría es la más aceptada y afirma la existencia de una migración de los croatas blancos desde el territorio de Croacia Blanca durante el período migratorio en Europa. Contrariamente, la otra teoría propone un origen iranio, basado en las Tablillas de Tanais que contienen inscripciones en griego de los nombres Χορούαθ[ος], Χοροάθος y Χορόαθος (Khoroúathos, Khoroáthos y Khoróathos) y su interpretación como antropónimos del pueblo croata.
Según De Administrando Imperio, obra del siglo X del emperador bizantino Constantino VII, los croatas llegaron a la Croacia moderna a principios del siglo VII, aunque existen otras teorías que refutan dicha afirmación y señalan que el asentamiento ocurrió entre los siglos VI y IX. Las crónicas de Eginhardo indican que para el año 818 los migrantes se habían organizado en dos principados: Panonia y Dalmacia, gobernados desde Ljudevit Posavski y Borna, respectivamente. Este documento representa el primer registro de los reinos croatas, Estados vasallos del Imperio carolingio en ese entonces. El dominio franco terminó durante el reinado de Mislav, dos décadas después. Según Constantino VII, la cristianización de los croatas comenzó en el siglo VII, aunque otras fuentes afirman que este hecho ocurrió hasta dos siglos después. El primer gobernante croata reconocido por el papa fue el duque Branimir, a quien el pontífice Juan VIII se refirió como Dux Croatorum (‘duque de los croatas’) en 879.
Tomislav fue el primer gobernante de Croacia que utilizó el título de rey en una carta dirigida al papa Juan X, fechada en el año 925. Tomislav derrotó a los húngaros y a los búlgaros, lo que le permitió extender la influencia de su reino. El Reino de Croacia alcanzó su apogeo en el siglo XI durante los reinados de Pedro Krešimir IV (1058-1074) y Demetrio Zvonimir (1075-1089). Cuando Esteban II murió en 1091, la dinastía Trpimirović llegó a su fin, y Ladislao I de Hungría reclamó el trono croata. La oposición a Ladislao desencadenó una guerra que concluyó con la unión personal entre Croacia y Hungría en 1102, ya en tiempos del rey Colomán.