Cristián IX de Dinamarca (Schleswig, 8 de abril de 1818-Copenhague, 29 de enero de 1906) fue rey de Dinamarca desde su ascenso al trono en 1863 hasta su muerte en 1906. De 1863 a 1864, fue al mismo tiempo duque de Schleswig, Holstein y Lauenburg. Por nacimiento, fue un príncipe de la Casa de Oldemburgo. Era conocido como «el suegro de Europa». Fue el primer rey de Dinamarca de la Casa de Glücksburg
Al crecer como príncipe de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, una rama menor de la Casa de Oldemburgo que había gobernado Dinamarca desde 1448, Cristián no estaba en la línea de sucesión inmediata al trono danés. Sin embargo, en 1852 fue elegido como heredero de la monarquía danesa debido a la extinción de la línea principal de la Casa de Oldenburgo. Tras la muerte del rey Federico VII de Dinamarca en 1863, Cristián (que era tío y primo de Federico) accedió al trono como el primer monarca danés de la Casa de Glücksburg.
El comienzo de su reinado estuvo marcado por la derrota danesa en la Segunda Guerra de Schleswig y la posterior pérdida de los ducados de Schleswig, Holstein y Lauenburgo. Los siguientes años de su reinado estuvieron dominados por disputas políticas con los liberales, ya que Dinamarca solo se había convertido en una monarquía constitucional en 1849 (manteniendo un modelo tradicional y conservador) y el equilibrio de poder entre el soberano y el parlamento todavía estaba en disputa. Cristián IX persistió en el derecho del monarca a elegir a sus propios ministros sin tener en cuenta a la mayoría del Folketing. El sistema solo cambió en 1901 cuando el rey finalmente fue persuadido a reconocer el parlamentarismo como una forma de gobierno en la que el primer ministro no tendría en su contra a la mayoría en el Folketing. A pesar de su impopularidad inicial y los muchos años de lucha política, donde el rey entró en conflicto con grandes sectores de la población, su popularidad se fue recuperando, y se convirtió en un icono nacional debido a la duración de su reinado y los altos estándares de moralidad cristiana protestante con los que fue identificado.
Cristián se casó con la princesa Luisa de Hesse-Kassel, en 1842. Sus seis hijos se casaron con otras familias reales europeas, lo que le valió el apodo de "suegro de Europa". Entre sus descendientes se encuentran Margarita II de Dinamarca, Carlos III del Reino Unido, Felipe de Bélgica, Harald V de Noruega, Felipe VI de España, Gran Duque Enrique de Luxemburgo, Constantino II de Grecia y las reinas Ana María de Dinamarca y Sofía de España.
Cristián nació el 8 de abril de 1818 en el Palacio de Gottorp cerca de la ciudad de Schleswig en el ducado de Schleswig como príncipe Cristián de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Beck, cuarto hijo de Federico Guillermo de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Beck y la princesa Luisa Carolina de Hesse-Kassel. Fue nombrado así por el príncipe Cristián de Dinamarca, el posterior rey Cristián VIII, quien también fue su padrino.
El padre de Cristián era el jefe de la casa ducal de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Beck, una rama menor de la Casa de Oldenburgo. A través de su padre, Cristián era un descendiente directo del rey Cristián III de Dinamarca y un descendiente agnático (aunque menor) de Hedvig de Holstein (condesa de Oldenburgo), madre del rey Cristián I de Dinamarca, y quien fue la heredera de su hermano Adolfo de Holstein, el último Schauenburg duque de Schleswig y conde de Holstein. Como tal, Cristián era elegible para suceder en los ducados gemelos de Schleswig-Holstein, pero no el primero en la línea.
La madre de Cristián era hija del landgrave Carlos de Hesse-Kassel, un mariscal de campo danés y gobernador real de los ducados de Schleswig y Holstein, y su esposa, la princesa Luisa de Dinamarca, hija de Federico V de Dinamarca. De esta manera, a través de su madre, Cristián era bisnieto de Federico V, tataranieto de Jorge II de Gran Bretaña y descendiente de varios otros monarcas, pero no tenía derecho directo a ningún trono europeo.
Nació el 8 de abril de 1818, en el castillo de Gottorp de la ciudad de Schleswig, siendo el cuarto hijo del Duque Federico Guillermo de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg (1785-1831) y de su esposa Luisa Carolina de Hesse-Kassel (1789-1867), hija de Luisa de Dinamarca (1750-1831). Por el lado materno descendía de Federico V de Dinamarca y de varias otras casas reales europeas, pero de ninguna de éstas era por línea directa.
Inicialmente, Cristián vivía con sus padres y muchos hermanos en el palacio de Gottorp, donde la familia se quedaba con los suegros del duque Federico Guillermo. Sin embargo, el 6 de junio de 1825, Federico Guillermo sería nombrado duque de Glücksburg por su cuñado Federico VI de Dinamarca, ya que la antigua línea de Glücksburg se había extinguido en 1779. Entonces cambió su título a duque de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg y fundó una nueva línea de Glücksburg. Posteriormente, la familia se mudó al palacio de Glücksburg, donde Cristián fue criado con sus hermanos bajo la supervisión de su padre. Tras la muerte prematura del padre en 1831, Cristián se trasladó a Dinamarca y se educó en la Academia Militar de Copenhague. Ingresó en el ejército (donde alcanzó el grado de jefe de escuadrón) en el año 1837, y en 1848 fue nombrado comandante de la guardia de caballería.
Cuando era joven, Cristián buscó sin éxito la mano de su prima tercera, la reina Victoria del Reino Unido, en matrimonio. Después del fallido compromiso, contrajo nupcias en el palacio de Amalienborg de Copenhague el 26 de mayo de 1842, con su prima segunda, la landgravina Luisa Guillermina de Hesse-Kassel, hija de la princesa Luisa Carlota de Dinamarca y sobrina del rey Cristián VIII de Dinamarca.
En 1852, con la aprobación de las grandes potencias de Europa, Cristián fue elegido por el rey Federico VII para ser heredero después de la extinción de la línea principal de la dinastía danesa, ya que el monarca parecía incapaz de engendrar hijos. Una justificación para esta elección fue su matrimonio con Luisa de Hesse-Kassel, quien, como sobrina de Cristián VIII de Dinamarca, estaba estrechamente relacionada con la familia real.
La falta de hijos de Federico VII había presentado un dilema espinoso y la cuestión de la sucesión al trono resultó problemática. La adhesión en Dinamarca de la ley Sálica y un floreciente nacionalismo en las partes de habla alemana de Schleswig-Holstein obstaculizaron todas las esperanzas de una solución pacífica. Las resoluciones propuestas para mantener unidos los dos Ducados a Dinamarca resultaron insatisfactorios para los intereses tanto daneses como alemanes. Si bien Dinamarca adoptó la ley Sálica, esto solo afectó a los descendientes de Federico III de Dinamarca, quien fue el primer monarca hereditario de Dinamarca (antes de él, el reino era oficialmente electivo). La descendencia agnática de Federico III terminaba con la muerte sin hijos del rey Federico VII y de su tío, el príncipe Fernando. En ese punto, la ley de sucesión promulgada por Federico III preveía una sucesión semi-sálica. Sin embargo, había varias formas de interpretar a quién podía pasar la corona, ya que la disposición no era del todo clara en cuanto a si un reclamante al trono podía ser el pariente femenino más cercano o no.
Mientras las naciones de Europa se limitaban a contemplar, los numerosos descendientes de Hedvig de Holstein comenzaron a competir por el trono danés. Federico VII pertenecía a la rama principal de los descendientes de Hedvig. En 1863, Federico, duque de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Augustenburg (1829-1880) (futuro suegro del Kaiser Guillermo II de Alemania), se proclamó a sí mismo Federico VIII, duque de Schleswig-Holstein. Federico de Augustenburg (como se lo conocía comúnmente) se había convertido en el líder del movimiento nacionalista alemán en Schleswig-Holstein después de que su padre (a cambio de dinero) renunciara a sus derechos como heredero de los ducados. En vista del protocolo de Londres de 1852, que dio por terminada la primera guerra de Schleswig, y la renuncia simultánea de su padre a sus derechos, el reclamo de Federico no fue reconocido por las partes firmantes en el protocolo.