Cristián II de Dinamarca (Nyborg, 1 de julio de 1481 - 25 de enero de 1559), fue rey de Dinamarca y Noruega desde 1513 hasta 1523. Asimismo, fue también rey de Suecia entre 1520 y 1521, bajo la Unión de Kalmar. Fue el último monarca que gobernó la Unión de Kalmar, que incluía los tres reinos nórdicos. De 1513 a 1523, fue al mismo tiempo duque de Schleswig y Holstein, gobernando conjuntamente con su tío Federico. Antes de su ascenso al trono, fue virrey de Noruega, entre 1506 y 1513. En Suecia se le conoció como Cristián el Tirano.
Heredero de la Unión de Kalmar y virrey de Noruega
Cristián nació en el castillo de Nyborg, en Dinamarca, hijo del rey Juan I de Dinamarca y de Cristina de Sajonia.
En 1487, Cristián fue elegido como heredero del trono de Dinamarca, en 1489 del de Noruega, y en 1497, de Suecia, el mismo año que su padre conquistó ese país. En 1502, Cristián en persona dirigió un ejército en Suecia contra los rebeldes, y mostró gran destreza en las artes militares. En 1506 fue enviado como virrey a Noruega; allí mostró gran dureza en su gobierno y aplastó en 1508 una insurrección. En la ciudad de Bergen conoció en 1507 o 1509 a la comerciante holandesa Sigbrit Willoms y a su bella hija Dyveke. Dyveke se convertiría en la amante de Cristián, y le acompañaría a Dinamarca.
Rey de Dinamarca y Noruega y duque de Schleswig-Holstein
El rey Juan I de Dinamarca falleció en 1513, y algunos nobles daneses rechazaron a Cristián y quisieron ofrecer la corona a su tío Federico, pero finalmente Cristián fue reconocido como rey, después de haber expedido ciertos compromisos que daban a la nobleza y al clero un incremento en sus poderes, al tiempo que reducía el poder del rey. Asimismo, le tuvo que reconocer al pueblo el derecho a levantarse en armas si el rey no cumplía con lo establecido. En octubre de 1513 fue nombrado duque de Schleswig-Holstein, donde compartiría el poder con su tío Federico. El 11 de junio de 1514 fue coronado en Copenhague, y el 20 de julio del mismo año en Oslo. El 12 de julio de 1515 celebró sus nupcias con Isabel de Austria, hija de Juana I de Castilla y nieta del emperador Maximiliano I. A pesar de las reclamaciones de Maximiliano I y de su propia familia, Cristián no rompió su relación con Dyveke.
En 1517 murió Dyveke en extrañas circunstancias, y el rey culpó por su muerte a Torben Oxe, el encargado del castillo de Copenhague. Pese a no tener pruebas contra Oxe y a la defensa que hizo de este el consejo y la misma reina, Cristián lo ejecutó sin miramientos, lo que indignó a la nobleza.
En el año 1517 estalló en Suecia un conflicto entre el regente Sten Sture el Joven y el arzobispo Gustav Trolle; el primero defendía la independencia de Suecia, mientras que el segundo era partidario de la Unión de Kalmar. Ese conflicto fue aprovechado por el rey Cristián II de Dinamarca y Noruega para inmiscuirse militarmente y reclamar su derecho al trono de Suecia. Pero sus intenciones no tuvieron éxito cuando fue derrotado en la batalla de Brännkyrka; en donde, no obstante, logró tomar prisioneros a seis importantes suecos, entre los que se encontraba Gustavo Vasa, y encarcelarlos en Dinamarca.
En 1519, Cristián armó un gran ejército de mercenarios, y con el apoyo del papa, que había excomulgado a Sten Sture y le daba a Cristián el derecho de entrar en la guerra, invadió nuevamente Suecia, en enero de ese mismo año. El ejército de Cristián derrotó al sueco en la batalla del hielo de Åsunden, donde el mismo Sten Sture fue herido de muerte, y posteriormente en la batalla de Tiveden, tras lo cual Cristián se convirtió en dueño de toda Suecia. En marzo, Cristián fue reconocido como soberano por varios nobles suecos. La ciudad de Estocolmo todavía fue defendida por la viuda de Sten Sture, Cristina Gyllenstierna, quien finalmente capituló el 5 de septiembre.
El Baño de Sangre de Estocolmo
Después de la victoria, Cristián regresó a Dinamarca, pero pronto tuvo que volver a Suecia, donde el 4 de noviembre de 1519 fue coronado rey por el arzobispo Gustavo Trolle. Por instigación del mismo Trolle y algunos otros miembros de su consejo, Cristián acusó a muchos seguidores de Sten Sture de herejía, los mismos a los que mandó encarcelar el 8 de noviembre de 1519 sin haberles permitido el derecho a un juicio legal, y enseguida ordenó que los ejecutaran, en lo que se conoce en la historia como el Baño de sangre de Estocolmo. Con estas crueles acciones, Cristián pretendía mostrar la ejecución de las leyes y el derecho, pero en realidad buscaba deshacerse de sus opositores. Con el falso argumento de que llevaba a cabo órdenes del papa, se dedicó a perseguir, a realizar actos de violencia y a ejecutar a sus detractores en toda Suecia (incluida Finlandia). Alrededor de 600 personas, incluidos niños, fueron víctimas de su crueldad. Cristina Gyllenstierna, junto con otras damas de la nobleza, fueron encarceladas y enviadas a Dinamarca. Por estas acciones, Cristián fue recordado después en Suecia como Cristián el Tirano, y el recuerdo de estos desmanes alimentó con frecuencia los trescientos años de discordias que se establecieron entre ambas naciones.
Pronto se generó en Suecia un gran descontento popular que terminó en un levantamiento en febrero de 1521 cuyo objetivo era echar del territorio a Cristián. En agosto de ese mismo año, los rebeldes eligieron a Gustavo Vasa como regente del reino.
Cristián solicitó inútilmente el apoyo de su cuñado, el emperador Carlos V. Por otro lado, la ciudad hanseática de Lübeck albergaba resentimientos contra Cristián porque este había apoyado el comercio holandés en Escandinavia en detrimento de la Liga Hanseática, además de que buscaba la supremacía comercial danesa en el Báltico. En 1521, Cristián proyectó la creación de una gran Compañía Comercial que abarcaba toda Escandinavia y que tendría su sede en los Países Bajos, lo que desató la cólera de los de Lübeck, que decidieron apoyar a los rebeldes suecos y entrar en guerra contra Dinamarca en 1522. Las relaciones con su tío Federico tampoco es que fueran muy bien, pero en agosto de 1522 Cristián se reconcilió con él, después de renunciar a sus derechos como duque de Holstein, título que le había otorgado el año anterior el emperador Carlos V.
En Dinamarca también contaba el rey con numerosas antipatías. Además de sus métodos crueles, había designado a la holandesa Sigbrit Willums como su consejera. Después de la muerte de su hija Dyveke en 1517, Sigbrit se encargó por completo de la administración de las finanzas del reino. En las ausencias del rey durante la guerra en Suecia, Sigbrit, junto con la reina Isabel, tomó parte en el gobierno y aumentó significativamente los impuestos. Asimismo, Cristián se enfrentó al clero, pues trató de imponer a sus favoritos en las sedes episcopales, así como restringir los grandes privilegios y riquezas que los monjes tenían. En 1529 recibió a profesores alemanes con el fin de propagar la reforma protestante en Dinamarca, pero no tuvieron éxito y salieron pronto del país.
Las reformas que impuso Cristián contra la clase clerical danesa produjeron descontentos, y en diciembre de 1522 tuvo que convocar a una asamblea en Kalundborg para tratar de llegar a un acuerdo. Sin embargo los obispos de Jutlandia y algunos nobles se le habían adelantado y se reunieron previamente en Viborg, donde acordaron nada menos que desterrar al rey y buscar el apoyo del tío de este, Federico. Cristián prometió convocar la creación de un parlamento público a donde los comerciantes y campesinos pudiesen llevar sus quejas con el fin de que éstas fuesen examinadas y solucionadas. Los conspiradores, sin esperar esta convocatoria de Cristián, le enviaron una carta de revocación de mandato el 20 de enero de 1523.
Cristián decidió sacar a sus tropas de Jutlandia sin enfrentarse a sus opositores, lo que provocó la deserción de los que aún lo apoyaban a seguir en el trono. El 26 de marzo de 1523, también en Viborg, fue nombrado su tío Federico nuevo rey de Dinamarca con el nombre de Federico I. Las leyes de Cristián II fueron quemadas públicamente y tildadas de "perjudiciales para las buenas costumbres". Sin oponer resistencia a su derrocamiento, Cristián abandonó Copenhague el 13 de abril junto con su familia y partidarios más cercanos rumbo a los Países Bajos, con la esperanza de encontrar apoyo. Además, las ciudades de Copenhague y Malmö se mantuvieron fieles a Cristián y esperaron su regreso; pero cayeron en 1525.