La Costa de Mosquitos (también conocida como Mosquitia o Costa de los Mosquitos) es una región histórica y geocultural a lo largo de la costa occidental del mar Caribe en Centroamérica, tradicionalmente se describe su extensión desde el cabo de Honduras hasta el río Chagres, a lo largo de las actuales Honduras y Nicaragua. Recibe su nombre de la Nación Misquita local y estuvo durante mucho tiempo dominada por intereses del Imperio británico, siendo conocida como el Reino de Mosquitos o Reino Mosquito. En 1859 la parte norte del territorio se transfirió a Honduras por el Tratado de Comayagua, y en 1860 el territorio restante se transfirió a Nicaragua por el Tratado de Managua y adoptó el nombre de Reserva Misquita, siendo una especie de protectorado británico; y en noviembre de 1894 la Costa de Mosquitos fue incorporada plenamente a Nicaragua. En 1960, tras una larga disputa diplomática con Nicaragua, la parte norte fue reconocida definitivamente como perteneciente a Honduras por la Corte Internacional de Justicia.
Dado que la Costa de Mosquitos se definía generalmente como el dominio del Reino Misquito, se expandió o contrajo con dicho dominio. Durante el siglo XIX, la cuestión de las fronteras del reino fue un tema importante en la diplomacia internacional entre Gran Bretaña, Estados Unidos, Nicaragua y Honduras. Las reclamaciones contradictorias sobre la extensión del reino y su posible inexistencia se debatieron en intercambios diplomáticos. La definición británica y miskitu se aplicaba a toda la costa oriental de Nicaragua e incluso a La Mosquitia en Honduras: es decir, la región costera hasta el oeste del Río Negro o el Río Tinto.
Antes de la llegada de los europeos, esta costa estaba poblada por pueblos indígenas que hablaban lenguas misumalpa como el misquito, el sumo y lenguas chibchas como el rama.
Dicha región fue explorada por Colón durante su cuarto viaje y perteneció durante la época imperial española al denominado Capitanía General de Guatemala, que anteriormente y por un breve período de tiempo, la había denominado como provincia de Taguzgalpa.
Por otra parte, el geólogo Jules Marcou escribió:
Desde su universal conocimiento, esta costa fue muy codiciada por otras naciones y hostilizada la España de ultramar (Reinos castellanos de Indias, o virreinatos de la Monarquía) por diversos piratas multinacionales, literariamente denominados filibusteros en francés y bucaneros en inglés, auspiciados principalmente por Francia e Inglaterra, naciones que les expedían las patentes de corso, generándose la histórica piratería en el Caribe español (1521), y por otros corsarios directa o abiertamente al servicio de Inglaterra, tales como los mayestáticos Drake y Morgan. Ulteriormente, esta región fue atacada por varias naciones a través de la historia, entre ellas, Gran Bretaña desde 1655, cuando llegó al trono de «las Españas» el último de los Austrias, Carlos II el Hechizado.
En 1740 un rey misquito y la Corona británica sellaron un tratado de amistad y alianza formal, seguido del nombramiento de un superintendente británico residente en 1749, que formalizó un protectorado sobre la costa.
Tras la firma del Convención de Londres (1786), Gran Bretaña acordó evacuar todos los asentamientos británicos de Mosquitia. El retiro británico concluyó a finales de junio de 1787.
Aunque España había reconocido formalmente la independencia del Reino de Mosquitia mediante la firma de un Tratado preliminar de Paz y Comercio en 1778, el virrey del Nuevo Reino de Granada, Francisco Gil de Taboada, propuso que la conquista de Mosquitia se llevara a cabo desde un gobierno colonial establecido en La Habana, Cuba, replicando la relación de dependencia que el reino había mantenido anteriormente con la Jamaica británica. Sin embargo, esta idea fue rechazada por la Corona española.
Desde Guatemala se protestó por la supuesta indisciplina del gobernador español designado en Bluefields, quien no era otro que Robert Hodgson Jr., exsuperintendente británico de la costa que había jurado recientemente fidelidad a España. No obstante, su lealtad y desempeño fueron defendidos por el nuevo virrey neogranadino José de Ezpeleta y Galdeano, sucesor de Gil de Taboada en 1789, quien consideraba que la influencia de Hodgson entre los miskitos era clave para evitar una insurrección. Hodgson Jr. era hijo de Robert Hodgson Sr., primer superintendente británico designado entre 1749 y 1759. Él mismo había ocupado el cargo entre 1767 y 1775, cuando sus enemigos políticos persuadieron a lord George Germain de sustituirlo por James Lawrie, último superintendente británico antes de la evacuación y declarado adversario de los Hodgson.
España intentó ganarse el apoyo de la élite miskita ofreciendo regalos, como anteriormente lo había hecho Gran Bretaña, y promoviendo la educación de sus jóvenes en Guatemala, ya que muchos miskitos habían sido educados previamente en Jamaica. También llegaron misioneros católicos a la costa con el propósito de convertir a la población indígena durante este periodo. La aceptación del nuevo orden fue desigual y frecuentemente estuvo determinada por las tensiones internas dentro de la propia élite misquita, dividida entre las regiones del norte, controladas por los Sambu leales al rey Jorge II Federico (quien mantenía su simpatía hacia los británicos), y los tawira del sur, alineados con el almirante Briton, quien estableció vínculos más estrechos con España y adoptó el nombre de don Carlos Antonio Castilla tras su conversión al catolicismo.
Por otra parte, las autoridades españolas intentaron reemplazar a los colonos británicos evacuados con pobladores peninsulares. A partir de 1787, aproximadamente 1 200 colonos provenientes de la península ibérica y las islas Canarias fueron trasladados a la región. Se establecieron en Sandy Bay, cabo Gracias a Dios y río Tinto, pero no en la nueva capital, Bluefields.
El proyecto de colonización sufrió varios reveses debido a que muchos de los colonos murieron durante el trayecto, y a que la Corona misquita manifestó su descontento con los obsequios ofrecidos por los españoles. Los misquitos reanudaron el comercio con Jamaica y, al llegar la noticia de una nueva guerra anglo-española en 1797, el rey George II organizó un ejército para atacar a Bluefields, expulsó a Robert Hodgson Jr. del país y logró desalojar a los españoles del reino el 4 de septiembre de 1800. Sin embargo, el monarca murió repentinamente en octubre de 1800. Según el británico George Henderson, quien visitó a Mosquitia en 1804, muchos en el reino creían que George II había sido envenenado por su hermano Esteban como parte de un acuerdo con los españoles. Para evitar que Esteban tomara el poder, el General Robinson trasladó en secreto al joven heredero George Frederic Augustus II a Jamaica a través de Belice, donde estableció una regencia en su nombre.
Con la desaparición del poder español sobre Mosquitia y el rápido retorno de la influencia británica, la Capitanía General de Guatemala solicitó a España el control total de la costa. El colombiano Ricardo S. Pereira, escribiendo en 1883, consideró esta acción un error de cálculo por parte de la Real Audiencia de Guatemala, y argumentó que, de haber levantado un ejército e ingresado directamente a Mosquitia, nadie habría cuestionado que el territorio formaba parte de la Capitanía General una vez restaurado plenamente el poder español. En cambio, el gobierno español atendió los consejos previamente formulados por Gil de Taboada y Ezpeleta, y decidió rechazar la solicitud de Guatemala el 30 de noviembre de 1803, reafirmando el control militar del Virreinato de Nuevoa Granada sobre el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina—usado por guardacostas neogranadinos como base contra corsarios británicos que a menudo operaban desde la propia Mosquitia—y transfiriendo también la jurisdicción militar de la zona suroriental de Mosquitia al Nuevo Reino de Granada, considerando esta región como una dependencia de San Andrés.