Coro (oficialmente Santa Ana de Coro), es una ciudad venezolana capital del Estado Falcón y del Municipio Miranda ubicada en la Región Centroccidental en Venezuela. Es el principal centro cultural, histórico, artístico, educacional y político-administrativo de la región falconiana. Fundada el 26 de julio de 1527 por Juan de Ampiés y desde su creación fue un importante centro urbano y de operaciones durante la época colonial.
La ciudad se encuentra asentada al sur del Istmo de los Médanos de Coro, en una llanura costera, flanqueada por los Médanos de Coro al norte, y la sierra de Coro al sur, a escasos kilómetros de su puerto (La Vela de Coro) en el mar Caribe, en un punto equidistante entre la Ensenada de la Vela de Coro y el golfete de Coro. Según el INE, para el año 2020 las parroquias del casco urbano de la ciudad sumaban una población de 265 569 habitantes y teniendo un total de población en su área metropolitana de 313 428 habitantes .
Cuenta con una amplia tradición cultural, que le viene de ser el asentamiento urbano fundado por los conquistadores españoles que logró perdurar y que sirvió para irradiar la conquista y colonización en el interior del continente; primera capital de la Provincia de Venezuela; cabeza del primer obispado fundado en América del Sur en 1531; en su región surgen movimientos precursores de la independencia y de reivindicación de las clases dominadas en Venezuela; y cuna del movimiento federalista venezolano en la época republicana.
Gracias a sus construcciones en tierra únicas en toda la región del Caribe, y por ser el único ejemplo subsistente de una fusión lograda de las técnicas y estilos arquitectónicos autóctonos, mudéjares españoles y holandeses, la ciudad de Coro fue nombraba en 1993 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, constituyéndose así en el primer sitio en Venezuela en ser declarado como tal.
En su fundación la ciudad se denominó Santa Ana de Coro, a la usanza española que nombraba las nuevas ciudades en América según el santoral católico y que a su vez acompañaba a un topónimo de origen indígena. De acuerdo a la tradición, y a fuentes acreditadas, la palabra coro en lengua indígena caquetía significa viento. Sin embargo, la palabra coro según el DRAE en su segunda acepción significa viento del noroeste, y viene del latín caurus. Esto último hace dudar del supuesto origen indígena del nombre de la ciudad, y por el contrario toma peso el origen español del topónimo. Debido a que la perspectiva de ambas teorías coinciden en un mismo fin topónimo, Coro también se le conoce como La Ciudad de los Vientos.
El topónimo "Coro" tiene amplia tradición histórico-cultural en toda la región, y por extensión se denomina con el gentilicio coriano a los nacidos en estado Falcón.
Empieza con la expedición de Alonso de Ojeda entre 1499 y 1500 que acompañado de Juan de la Cosa y Americo Vespucio siguió la ruta de Colón hasta encontrar costa a 1000 kilómetros de Paria. Navegó descubriendo así desde la península de Paraguaná hasta la península de la Guajira. Viendo poblados de palafito sobre el agua, Américo lo describe igual que la ciudad de Venecia, llamándola Pequeña Venecia, dándole el nombre de Venezuela a ese territorio. Después se iniciaron expediciones descubriendo así Curiana, actual Coro.
La ciudad fue fundada el 26 de julio de 1527 por el conquistador Juan Martín de Ampíes, con el nombre de Santa Ana de Coro. Según el historiador neogranadino José de Oviedo y Baños, precisa:
Siendo una de las primeras ciudades fundadas por los antiguo españoles que perduró en tierra firme y dando origen a Venezuela y siendo ella su primera capital en donde poco tiempo después residirían sus primeros comandantes de origen germano.
Ampíes pactó respetar la autoridad del cacique Manaure máxima autoridad de los indígenas de la región, los Caquetíos. Este pacto se rompe abruptamente el 24 de febrero de 1529 con el desembarco en la ciudad del primer gobernador y capitán general Ambrosio Ehinger (o Alfinger) en representación de los Welser, banqueros alemanes de Augsburgo a quienes el emperador Carlos I de España para condonar una deuda les había entregado la Provincia de Venezuela para la exploración, fundación de ciudades y explotación de los recursos de este amplio territorio que comprendía desde el Cabo de la Vela (en la península de la Guajira) hasta Maracapana (cercana a la ciudad de Barcelona).
Coro es rebautizada como Neu-Augsburg, nombre que mantiene hasta 1577 cuando cambia a su denominación actual, datos aportados por la Historia Colonial Alemana.
Durante esos mismos años, se tiene documentación de la ciudad y una desorientación sobre los territorios de la provincia. En cédula real de 1531, se menciona la «ciudad de Coro» y Nicolás Federmann escribe el mismo año «ciudad de Coro», habiéndose momentos de confusión de términos y se produjo que la ciudad le llamaran ocasionalmente Venezuela. El historiador de Felipe II de España, Juan López de Velasco trata sobre la diferencia del nombre de la provincia (1571-1574):
«La ciudad de Coro, que comúnmente llaman Venezuela...».
Esta confusión pudo haber sido debido a que por esos años Coro era la capital de la provincia.
Coro ahora es llamada "Nueva Augsburgo" en honor a la ciudad germánica originaria de los Welser, en el mismo siglo XVI fue la base de las penetraciones de los conquistadores en sus múltiples expediciones a los Llanos, a los Andes y hasta el río Orinoco en busca de El Dorado, que le permitió a los conquistadores la exploración de estos vastos territorios.
Entre los gobernadores que fueron autoridad en Venezuela y que por lo tanto ejercían su mandato desde Coro, destacan: Ambrosio Alfinger, Nicolás Federmann, Jorge de Espira y Felipe de Utre. El mandato de los Welser fue revocado en 1545 por incumplimiento de contrato y conflictos de intereses entre estos y los conquistadores españoles, quienes miraban con recelo la llegada de los alemanes de Augsburgo por el hecho de hablar una lengua diferente.
Cuando Coro dejó de ser capital de Venezuela, no hizo a un lado su prosperidad, ni el hecho de que hubiese sufrido numerosos ataques por parte de piratas y corsarios no la hicieron desaparecer como un verdadero centro socioeconómico. Su actividad comercial siguió su auge hasta bien finalizando el siglo XIX. Esto se debe a que la actividad agropecuaria que se desarrollaba en los pueblos cercanos a la ciudad ayudaban a mejorar la economía local. Así también el desarrollo y el intercambio comercial que Coro poseía con las islas cercanas a su puerto: Aruba, Bonaire y Curazao. A pesar de que estas antillas hubiesen sido ocupadas por fuerzas holandesas, no dejaron de ser socias comerciales de la ciudad y de la provincia. En ser ahora de un reino distinto, facilitaron, en grado sumo, el contrabando tanto respecto a la entrada de mercancías y salida de productos de la tierra, en especial ganado, mayoritariamente equino.
Existieron intentos para frenar el contrabando de este ilícito comercio, pero fracasaron en su misión, debido por una parte a la necesidad a preservar la economía de las tierras que contaba la ciudad como centro de contrataciones y lugar de almacenamiento; y por otra, a la desidia o complicidad de las autoridades locales que ponían sus intereses. No solamente la economía creció, también lo hizo la población.