El corazón (del latín: cor) es el órgano principal del aparato circulatorio de los animales. En el caso de los vertebrados, incluyendo los mamíferos, es un órgano muscular hueco, de paredes gruesas y contráctiles, que funciona como una bomba, impulsando la sangre a través de las arterias para distribuirla por todo el cuerpo.
En mamíferos y aves, el corazón se divide en cuatro cámaras: la aurícula derecha, la aurícula izquierda, el ventrículo derecho y el ventrículo izquierdo. Los peces tienen únicamente una aurícula y un ventrículo, mientras que en la mayoría de los reptiles disponen de dos aurículas y un ventrículo.
La pared del corazón está formada por tres capas histológicas diferentes: el epicardio, el miocardio y el endocardio. Externamente se encuentra rodeado por un saco protector, el pericardio, que contiene una pequeña cantidad de líquido amortiguador llamado líquido pericárdico. El tejido mayoritario es músculo cardíaco o miocardio, un tipo de músculo estriado involuntario que solo se encuentra en este órgano.
Para que tenga lugar el bombeo de la sangre son necesarios dos movimientos complementarios, la sístole, o contracción, y la diástole, o relajación. La sangre sale del corazón siempre a través de las arterias, concretamente la arteria aorta y las arterias pulmonares; mientras que vuelve a entrar a través de la vena cava y las venas pulmonares. El flujo de sangre en un corazón sano solo tiene un sentido, fenómeno que se asegura gracias a la presencia de válvulas cardíacas.
Un aparato circulatorio está formado por un conjunto de vasos que distribuyen la sustancias nutritivas y/o el oxígeno a todas las células y un sistema de bombeo o corazón. La tendencia evolutiva es la especialización de una porción de algún vaso que se musculariza para transformarse en corazón impulsor del fluido circulatorio. En un aparato circulatorio cerrado, las arterias transportan la sangre hasta los tejidos y órganos en donde se distribuye en vasos muy pequeños llamados capilares, para retornar nuevamente al corazón a través de las venas. Por el contrario en los sistemas circulatorios abiertos, los vasos salen del corazón y transportan el fluido circulatorio hasta un conjunto de espacios o senos ubicados en los órganos, desde donde el fluido retorna al corazón a través de vasos, o directamente mediante un conjunto de pequeños orificios que reciben el nombre de ostiolos. Cada uno de estos sistemas presentan ventajas e inconvenientes, pero están adaptados a la forma de vida de los diferentes organismos. Los sistemas circulatorios cerrados se presentan sobre todo en los vertebrados, mientras que los sistemas abiertos son más habituales en los invertebrados, con algunas excepciones, los cefalópodos como el pulpo son invertebrados pero disponen de un sistema cerrado.
La estructura del corazón varía entre las diferentes ramas del reino animal:
Los poríferos, celentereos, platelmintos y nematodes carecen de vasos y fluido circulatorio, por lo tanto no tienen corazón. Los equinodermos no tienen corazón propiamente dicho y el fluido circulatorio se mueve por la contracción de los vasos. En los tunicados el aparato circulatorio está poco desarrollado, existe un corazón tubular que realiza sus latidos de forma peristáltica, y del que salen dos vasos sanguíneos que transportan la hemolinfa hacia la parte anterior y posterior del animal.
La mayor parte de los invertebrados tienen un aparato circulatorio abierto, con la excepción de algunos gusanos anélidos y los moluscos cefalópodos como los calamares y los pulpos que tienen aparato circulatorio cerrado. Los cefalópodos incluyen los calamares gigantes que son los invertebrados de mayor tamaño del planeta, este grupo de animales cuentan con tres corazones, un corazón sistémico y dos auxiliares.
Los vertebrados tienen un aparato circulatorio cerrado, el corazón ha evolucionada a partir de una estructura ancestral común y se ha diversificado en los distintos grupos. Los peces tienen circulación simple, por ello el corazón dispone solamente de dos cámaras. En la circulación doble que se ha desarrollado evolutivamente en los vertebrados terrestres, la sangre pasa dos veces por el corazón por cada vuelta al circuito completo y el órgano dispone de tres o cuatro cámaras.
Los anfibios y la mayoría de reptiles tienen un aparato circulatorio doble con dos aurículas y un ventrículo único. Las aves y los mamíferos disponen de dos ventrículos separados y dos aurículas, representan el grado máximo de compartimentalización del corazón, con un total de cuatro cámaras. Se cree que el corazón tetracameral de las aves evolucionó independientemente del de los mamíferos.
Todos los mamíferos disponen de un aparato circulatorio doble, la parte derecha del corazón impulsa la sangre pobre en oxígeno a través de la arteria pulmonar hacia los pulmones para que se oxigene (circulación pulmonar), mientras la parte izquierda del corazón distribuye la sangre oxigenada hasta los tejidos a través de la arteria aorta y sus ramificaciones (circulación sistémica). La sangre pasa de la aurícula derecha al ventrículo derecho y de la aurícula izquierda al ventrículo izquierdo a través de los orificios auriculoventriculares, por lo cual en estos animales la sangre venosa y arterial no se mezclan.
El corazón humano dispone de cuatro cámaras; dos aurículas y dos ventrículos. Tiene el tamaño de un puño y la forma de una pirámide inclinada con la punta situada abajo y hacia la izquierda. Se localiza en la región central del tórax entre los dos pulmones, espacio conocido en terminología anatómica como mediastino. La parte inferior descansa sobre el diafragma, las caras laterales están contiguas al pulmón derecho e izquierdo y la cara anterior se sitúa detrás del esternón. El ápice o punta del corazón se sitúa en el quinto espacio intercostal izquierdo, medialmente a la línea medioclavicular. Es el lugar de la pared torácica donde el impulso del corazón se palpa mejor.
El corazón izquierdo está formado por la aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo. Recibe la sangre oxigenada proveniente de los pulmones a través de las cuatro venas pulmonares y la distribuye a través de la arteria aorta por todo el organismo. El corazón derecho está formado por la aurícula derecha y el ventrículo derecho. Recibe la sangre que proviene de todo el cuerpo a través de la vena cava superior y vena cava inferior y la impulsa hacia los pulmones a través de la arteria pulmonar.
La pared del corazón está formada por tres capas: endocardio, miocardio y pericardio.
El endocardio tapiza las cavidades internas, tanto aurículas como ventrículos y está en contacto con la sangre.
El miocardio representa la mayor parte de la pared del corazón y está formado por un tejido muscular especializado que se contrae cíclicamente para impulsar la sangre. La anchura del miocardio en el ventrículo izquierdo es mayor que en el ventrículo derecho y las aurículas.
El pericardio es una membrana de gran consistencia que rodea totalmente el corazón y permite que tenga lugar la contracción cardiaca sin que se produzca rozamiento con las estructuras adyacentes, está formado por dos capas, una visceral unida estrechamente a la superficie del órgano y otra parietal, quedando entre ambas un espacio muy estrecho que está relleno por alrededor de 30 ml de líquido pericárdico que reduce la fricción durante las contracciones del corazón..
El músculo cardiaco recibe aporte sanguíneo y oxígeno mediante la circulación coronaria formada por la arteria coronaria izquierda y derecha.