Tal Día como Hoy

Copiapó

Ciudad de Chile, capital de la región de Atacama

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Copiapó es una ciudad y comuna del Norte Chico de Chile. Es la capital de la Provincia de Copiapó y de la Región de Atacama. Históricamente vinculada a la actividad minera, se ubica en un valle de carácter oasis, conocido por su producción agrícola, en particular de uva y pasas, que constituyeron las primeras exportaciones de este tipo en el país. Junto con sectores urbanos de la comuna de Tierra Amarilla, especialmente el área de Paipote, forma la Conurbación Copiapó-Tierra Amarilla.

La comuna tiene una superficie de 16 681.3 km², siendo, junto con Antofagasta y Puerto Natales, una de las tres comunas chilenas que atraviesan completamente el país de este a oeste. La ciudad se encuentra ubicada a una altura media de 391 m s. n. m. Junto con Caldera y Tierra Amarilla, forma la provincia de Copiapó.

La comuna limita al noroeste con la comuna de Caldera, al norte con las comunas de Chañaral y Diego de Almagro, al sur, con Vallenar y Huasco, al oeste con el océano Pacífico y al este con las provincias argentinas de La Rioja y Catamarca.

Se encuentra a 807 kilómetros al norte de Santiago por carretera y a 673 kilómetros en línea recta. Se ubica entre las 20 ciudades más pobladas de Chile.

El origen del término «Copiapó» no es exacto, podría venir del quechua qupa-yapu, 'sementera de turquesas': su nombre sería derivado de qupa anqas, voz quechua: 'color azul claro', y yapu: 'tierra arada' (Copa-yapu)[cita requerida].

Según la traducción del padre Alonso Ovalle, qupa ('color verde azul como el óxido de cobre'), y yapu (‘arado’, participio del verbo yapuy, ‘arar’). En aimara, qupa también significa 'verde'. Otros lo hacen venir de una unión de vocablos aimara y quechua.

Según los historiadores Guillermo Cortés Lutz, Rodrigo Zalaquett Fuentealba y Francisco Berrios (1999), Copiapó podría significar ‘vega verde’ o ‘tierra verde’.

Tampoco dejan de ser plausibles las siguientes etimologías quechuas:

Qupayapu (< Qupa-y-apu): Apu turquesa, de qupa 'turquesa' y apu 'divinidad'.

Qhupayapu (<Qhupa-y-apu): Apu de las heladas, de qhupa 'helada, escarcha' y apu.​

El elemento -y- que parece estar de sobra en las etimologías qupa.y.apu y qhupa.y.apu en realidad no lo está, dado que numerosas toponimias quechuas utilizan una -y- como partícula de ligación (ej. Ollantaytambo < Ollanta.y.tanpu).​

En el diccionario cunza "Glosario de la Lengua Atacameña", compilado por el padre Emilio F. Vaïsse en el año 1896,​ se registra la siguiente entrada (la ortografía original del documento ha sido respetada):

Muchos historiadores han traducido Copayapu como "Copa de oro", mezclando palabras de los idiomas español y quechua. También otros lo han traducido como "sementera de turquesas", esta última traducción es la más acercada a la de "Vega verde" o solamente "Vegas", característica principal de su hábitat en el Valle de Copiapó, donde predominaba una gran vega, estando sus asentamientos en la ribera norte del río homónimo. La Cultura Copayapu es un grupo prehispánico que habitó en la Región de Atacama Chile durante el denominado período Intermedio Tardío entre el 1000 y el 1400 DC, cuando se fusionan con las poblaciones de indios huascos y changos, siendo denominados todos esos pueblos como diaguitas sometidas a los incas, quienes a su vez someten el territorio a esta cultura.

La distribución espacial de este grupo abarca desde Taltal por el norte en la costa hasta el puerto de Huasco por el sur. En el interior la mayor parte de las evidencias se concentran en el valle de Copiapó y sus afluentes precordilleranos, faltando investigar otros lugares aún. Hallazgos arqueológicos han sido documentados en una huaca incaica encontrada en la cumbre del cerro El Potro.

Esta cultura posee como ítem diagnóstico sus manifestaciones cerámicas, donde destaca el tipo Copayapu negro sobre rojo decorado con figuras de llamas estilizadas y en otra variedad, con un rostro antropomorfo. Otro tipo cerámico es el Punta Brava, que eran grandes vasijas que servían como contenedores de alimentos.

A partir del año 1470 DC aproximadamente la cultura Copayapu es anexada al Tahuantinsuyo, pasando a formar parte del Imperio Incaico. Grupos de mitimaes son trasladados desde los valles del Elqui y Huasco hacia sectores medio y alto de la cuenca de Copiapó (Castillo 1997), y se incorpora el culto a las huacas y al Sol, costumbres típicas del incanato.​

El sistema incaico habría penetrado desde las cimas de la cordillera de los Andes hasta el borde costero, y se tiene registro de al menos 50 establecimientos tales como cementerios, pucarás, centros administrativos, tambos o poblados, puestos de control, paraderos de caza, redes viales, arte rupestre, adoratorios, yacimientos mineros, centros metalúrgicos y observatorios astronómicos.​ Sin embargo, la cultura Copiapó ya era muy fuerte desde al menos el año 1200 DC, gracias a una interacción multiétnica donde convergían grupos del Noroeste Argentino, centro norte Chileno y sur de Bolivia. En ese entonces el grupo ya se caracterizaba por ser una sociedad agropastoril, con poblados aglutinados, pucaras, corrales, campos de cultivo, manejo eficiente de la lítica, metalurgia y trabajo en madera, además de la alfarería Negro sobre Rojo o Ante, o Diaguita-Inca.​ En Manflas se ubica un adoratorio incaico en la cumbre del pucara, correspondiente a una huaca-fortaleza. En una plataforma de origen incaica también se han encontrado cerámicas locales tipo Punta Brava y Copiapó, dos figurillas en Spondylus (miniaturas de llama y de mujer), dos tupu de plata, y una lámina de oro y plata.

Otra huaca incaica se ubica en la isla Guacolda en la desembocadura del río Huasco. En el cerro El Potro se edificó el tambo de Los Helados a 3730 metros sobre el nivel del mar, con una arquitectura típica del momento de aculturación diaguita-inca, es decir, con cimientos pircados de planta rectangular y muros de dos hiladas de piedra semicanteadas ligadas con argamasa de barro.​ También se cuenta un centro metalúrgico diaguita-incaico (1470-1536 DC) ubicado en el sector medio de la cuenca del río Copiapó, conocido como Viña del Cerro, “Cabeza de Puerco” o “Apacheta”.​ Recientemente se ha propuesto la posibilidad de que Viña del Cerro en su conjunto fuese un observatorio solar de horizonte y escenario para adorar a las montañas locales.​

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