La Copa Mundial de la FIFA Argentina 1978 fue la XI edición de la Copa Mundial de Fútbol y se desarrolló en Argentina, entre el 1 de junio y el 25 de junio de 1978. La Copa del Mundo volvía así a Sudamérica por primera vez desde Chile en 1962. El torneo se disputó en seis estadios repartidos en las ciudades de Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata, Córdoba y Mendoza.
La mascota de este Mundial fue Gauchito. La pelota oficial sufrió un cambio revolucionario con la aparición de la Adidas Tango, que se convirtió en un clásico del diseño y perduró durante cinco mundiales; contaba con mayor impermeabilización que los diseños anteriores.
En el torneo jugaron consagrados futbolistas internacionales de la época como Johan Neeskens, Teófilo Cubillas, Zico, Dino Zoff y Mario Kempes, además de Michel Platini, Karl-Heinz Rummenigge y Paolo Rossi, entre otros valores destacados. El entonces campeón del mundo Paul Breitner fue el único jugador que decidió no participar en repudio explícito a la Junta Militar, además de la ausencia de Johan Cruyff tras un intento de secuestro en su casa de Barcelona.
La selección local fue campeona. Su principal figura fue Mario Kempes, quien fue el máximo goleador del torneo y fue reconocido como el mejor jugador del evento. Se jugó con el mismo sistema de eliminación que en Alemania Federal 1974: una primera ronda con cuatro grupos clasificatorios cuyos dos primeros pasaron a la segunda fase, en la que se definieron los dos finalistas.
Disputaron la final los Países Bajos, ganador del grupo A, y Argentina, ganador del grupo B. Fue un partido muy disputado en el que los equipos debieron ir a tiempo suplementario, ya que en los 90 minutos habían empatado 1-1. Finalmente, con goles de Kempes (2) y Daniel Bertoni (1), la selección albiceleste se impuso por 3-1 y levantó la copa por primera vez, después de que se le escapó 48 años antes en Uruguay 1930, al perder por 4:2 en la final ante el combinado local.
El torneo se disputó en una Argentina bajo una dictadura cívico-militar que había impuesto un régimen terrorista de Estado, boicoteado por algunas organizaciones internacionales de derechos humanos. Han sido materia de investigación y debate la decisión de celebrar el torneo en Argentina, las relaciones de la dictadura militar con la FIFA, algunos resultados deportivos cuestionados y los actos de corrupción.
La sede de esta Copa del Mundo se eligió el 6 de julio de 1966 en el 35.º Congreso de la FIFA, celebrado en Londres. El otro candidato era México, pero, al ser elegido para organizar el Mundial de 1970 dos años antes, retiró su candidatura. En ese mismo congreso se determinaron, además, las sedes de los mundiales de 1974 y 1982, que se disputaron en Alemania Federal y España, respectivamente.
Argentina había intentado ser anfitrión de la Copa del Mundo en otras tres oportunidades: 1938, 1962 y 1970. En 1936 se eligió a Francia para organizar la competición de 1938, lo que derivó en un boicot por parte de los países sudamericanos, excepto Brasil, quienes entendían que el tercer campeonato del mundo debía disputarse en su continente. En 1956, en el Congreso celebrado en Lisboa, Chile ganó la votación para organizar el campeonato de 1962, mientras que en el Congreso de 1964 el elegido fue México, que fue el anfitrión en 1970.
Tres presidentes y una presidenta constitucionales, y cuatro dictadores intervinieron en la organización del Mundial 78, desde 1964, cuando la Argentina fue seleccionada por la FIFA. El primer presidente de la serie, el radical Arturo Illia (1964-1966), no tomó ninguna resolución al respecto. Su sucesor, el dictador Juan Carlos Onganía (1966-1970), intervino la Asociación del Fútbol Argentino (AFA): su primer interventor, Juan Martín Oneto Gaona, firmó la primera resolución relacionada con el Mundial. En junio de 1971, el dictador Alejandro Agustín Lanusse cesó a Oneto como interventor y lo reemplazó por Raúl D’Onofrio (padre de quién décadas más adelante fue presidente del Club Atlético River Plate), quien logró que el general Lanusse sancionara la Ley 19.468, declarando el Mundial como «de interés nacional».
En mayo de 1973 cayó la dictadura y fue elegido en elecciones libres un nuevo gobierno constitucional. Después de la renuncia del presidente Héctor J. Cámpora fue elegido por tercera vez como presidente Juan Domingo Perón, quien asumió el mando en octubre de 1973. Perón creó la Comisión Nacional de Apoyo al XI Campeonato Mundial de Fútbol de 1978 dentro de la órbita del Ministerio de Bienestar Social, que estaba a cargo de José López Rega. Presidió la Comisión el entonces secretario de Turismo y Deportes, Pedro Eladio Vázquez. Durante esta etapa se definió el logo del campeonato.
El 24 de marzo de 1976, poco más de dos años antes del Mundial, una nueva dictadura tomó el poder e impuso un régimen de terrorismo de Estado. Un sector de los líderes de la dictadura, encabezado por Jorge Rafael Videla y el ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, estaba en contra de organizar el Mundial sosteniendo que era un «gasto desmedido». En sentido contrario, Emilio Massera encabezaba el sector que predominó considerando que «políticamente es conveniente hacer el Mundial». El 12 de julio de 1976, el dictador Videla sancionó el Decreto N.º 21.349, la Junta derogó la Comisión de Apoyo creada por Perón y la reemplazó por el Ente Autárquico Mundial 1978 (EAM '78).
El EAM '78 estuvo inicialmente dirigido por el general Omar Actis, que fue asesinado poco después de su creación. Se sospecha que la Armada ordenó el crimen como parte de la lucha interna en la Junta Militar. Actis fue formalmente reemplazado por el general (R) Antonio Merlo, pero quien realmente pasó a dirigir el organismo fue el contraalmirante Carlos Lacoste. La estructura formal del EAM '78, al momento de realizarse la competencia fue: presidente: Antonio Luis Merlo; vicepresidente: Carlos Alberto Lacoste; y las gerencias: de Planeamiento y control de gestión, encabezada por Fernando Victorio Victoria; de Comunicación, por Alberto Horacio Calloni; de Infraestructura, por Norman Azcoitía; de Economía y finanzas, por Raúl Veiga; de Prensa, promoción y relaciones públicas, por Carlos Alberto Lacoste y de Asuntos especiales, por Walter César Ragalli.
El Centro de Operaciones Mundial '78 estuvo a cargo de Julio Dante Giacchio. La subsede Córdoba fue presidida por Carlos B. Chasseing; Mar del Plata por Carlos Menozzi; Mendoza por Francisco Navarro Hinojosa y Rosario por Augusto Félix Cristiani.
En total el Mundial costó al Estado argentino entre 520 y 700 millones de dólares, aunque el monto exacto no ha sido establecido porque no se realizó la liquidación definitiva.
Se construyeron tres nuevos estadios en las ciudades de Córdoba, Mendoza y Mar del Plata. Además, se realizaron remodelaciones en los estadios Monumental (River Plate) y José Amalfitani (Vélez Sarsfield) en la ciudad de Buenos Aires y en el Rosario Central (id.) en la ciudad de Rosario, Santa Fe.
Además se construyó desde cero una planta modelo de televisión en color en la intersección de la avenida Figueroa Alcorta y Tagle. Esta recibió el nombre de «Centro de Producción Buenos Aires», pero en las trasmisiones se autoidentificaba con el nombre «Argentina 78 Televisora» o también «A78 TV». La transmisión se realizó en color a todo el mundo; sin embargo, en la propia Argentina se vio en blanco y negro, excepto en algunas provincias, y algunos partidos de la segunda ronda, y la final, que se transmitió en color por Canal 7, cuya señal se cedía a A78 TV durante esos lapsos, y también por Canal 13, que se valió de sus equipos en NTSC con los que había realizado transmisiones experimentales en color en 1969. Con posterioridad al Mundial, la planta se entregó a Canal 7 de Buenos Aires, el cual pasó a denominarse ATC (Argentina Televisora Color).
Los costos para el mundial fueron muy elevados para una Copa del Mundo. En el siguiente Mundial de 1982 en España se gastó cerca de una cuarta parte de lo que salió el mundial en Argentina. La cifra de la Copa Mundial de 1978 solo se igualó en Italia 1990. Los gastos del Mundial 78 fueron sospechosos de corrupción política y empresarial y fueron objeto de varias investigaciones judiciales. Según el entonces secretario de Hacienda argentino Juan Alemann, «cualquier empresa privada lo hubiese construido por un 20 % de lo que costó».