Tal Día como Hoy

Contras

Movimiento guerrillero anticomunista de Nicaragua (1979-1992)

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Los Contras, acortamiento de contrarrevolucionarios, también autodenominados como la Resistencia nicaragüense, es el nombre dado a los grupos de insurgentes financiados por Estados Unidos que intentaron acabar con el gobierno (1979-1990) del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que gobernó Nicaragua tras el derrocamiento de la dictadura de Anastasio Somoza y su familia en julio de 1979.

En los ataques al gobierno sandinista, se les atribuye a los Contras, las acciones de un gran número de violaciones a los derechos humanos, entre las cuales, llevaron a cabo más de 1300 ataques terroristas.​​​​​​ Estas acciones se llevaron a cabo sistemáticamente como parte de la estrategia de los Contras. Los partidarios de los Contras trataron de minimizar estas violaciones, particularmente ante la presidencia de Ronald Reagan en Estados Unidos, país que participó en una campaña de propaganda para alterar la opinión pública a favor de los Contras​ con fuerte financiamiento gubernamental.

El movimiento contrarrevolucionario agrupó a diferentes organizaciones con objetivos diversos, siendo la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN) su facción más importante. En 1987 prácticamente todas las ramas que formaban a los Contras, se unieron en la Resistencia nicaragüense. Su líder principal fue el coronel Enrique Bermúdez Varela y Adolfo Calero su fundador, y llegó a alcanzar la enorme cifra de cien mil combatientes.

La participación de Estados Unidos como impulsor del movimiento y su único contribuidor material y financiero a su formación quedó probada por la Corte Internacional de Justicia en el Caso Nicaragua contra Estados Unidos en 1984 revelando que el gobierno de Estados Unidos durante la presidencia de Ronald Reagan entrenaba, armaba, financiaba y abastecía a los miembros de los Contras, principalmente a través de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).​ Precisamente, el escándalo Irán-Contra se desató debido a que Estados Unidos vendía armas de forma ilegal a Irán para financiar a los Contras.

Los Contras no era un grupo monolítico, sino una combinación de tres elementos distintos de la sociedad nicaragüense:

Exmiembros de la Guardia Nacional de Nicaragua y otras figuras de derecha que habían luchado por el exdictador de Nicaragua Anastasio Somoza Debayle —estos luego se encontraron especialmente en el brazo militar de la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN).​ Remanentes de la Guardia formaron posteriormente grupos como la Legión Quince de Septiembre, las Fuerzas Especiales de la Guerrilla Antisandinista y el Ejército Nacional de Liberación. Inicialmente, sin embargo, estos grupos eran pequeños y realizaban pocas incursiones activas en Nicaragua.​

Antisomozistas que habían apoyado la revolución pero se sintieron traicionados por el gobierno sandinista —por ejemplo, Edgar Chamorro, miembro destacado de la dirección política de la FDN, o José Francisco Cardenal, quien sirvió brevemente en el Consejo de Estado antes de salir de Nicaragua por desacuerdo con las políticas del gobierno sandinista y fundar la Unión Democrática Nicaragüense (UDN), un grupo de oposición de exiliados nicaragüenses en Miami. Otro ejemplo son las Milicias Populares Anti-Sandinistas (MILPAS), milicias campesinas dirigidas por veteranos sandinistas desilusionados de las montañas del norte. Fundado por Pedro Joaquín «Dimas» González, los milpistas también eran conocidos como chilotes (‘maíz verde’). Incluso después de su muerte, surgieron otras bandas MILPAS durante 1980-1981. Los milpistas estaban compuestos en gran parte por campesinos, serranos y trabajadores rurales.​

Nicaragüenses que habían evitado involucrarse directamente en la revolución pero se oponían a los sandinistas.​

En abril de 1982, Edén Pastora, uno de los héroes de la lucha contra Anastasio Somoza Debayle, organizó el Frente Revolucionario Sandinista (FRS) –integrado en la Alianza Revolucionaria Democrática (ARDE) – y declaró la guerra al gobierno sandinista. Él mismo, un ex sandinista que había ocupado varios altos cargos en el gobierno, había dimitido abruptamente en 1981 y desertó, creyendo que el poder recién adquirido había corrompido las ideas originales de los sandinistas. Pastora, un líder popular y carismático, inicialmente vio cómo su grupo se desarrollaba rápidamente. Se limitó a operar en la zona sur de Nicaragua; después de que una conferencia de prensa que estaba celebrando el 30 de mayo de 1984 fuera bombardeada durante el atentado de La Penca, «se retiró voluntariamente» de la lucha contra.​

El gobierno federal de los Estados Unidos, por medio de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con ayuda de otros países, financió a este grupo irregular que, con base en los países vecinos, Honduras y Costa Rica, intervino en acciones militares contra el gobierno sandinista, presidido por Daniel Ortega y el Frente Sandinista de Liberación Nacional, con el objetivo de desestabilizar al gobierno y eventualmente derrocarlo.​ Al inicio de la guerra civil sumaban entre ocho mil y diez mil combatientes.

La frontera entre Honduras y Nicaragua no solo fue ocupada por los grupos rebeldes nicaragüenses, ya que también los insurgentes hondureños usaron territorio del país vecino como refugio desde donde lanzar sus operaciones. De los dieciocho mil rebeldes hondureños dos tercios estaban ocultos en Nicaragua en 1987. El gobierno estadounidense a través de la CIA financió al grupo guerrillero como herramienta ilegal para derrocar la Revolución Sandinista nicaragüense, al igual que Cuba, de ideales socialistas y antiimperialista.​ El apoyo de la CIA al desarrollo y crecimiento del grupo guerrillero se incrementó durante el gobierno del presidente Ronald Reagan durante la década de 1980.​ En 1985 las fuerzas contrarrevolucionarias alcanzaban los 10 000 - 15 000 milicianos.

El apoyo estadounidense continuó incluso en el período electoral de 1990. Los sandinistas perdieron las elecciones del 25 de febrero de ese año, y el poder pasó a Violeta Barrios de Chamorro (viuda del director del diario La Prensa Pedro Joaquín Chamorro Cardenal), que encabezaba la coalición Unión Nacional Opositora (UNO). Después de realizar el cambio de gobierno, la contrarrevolución se disolvió y fue reabsorbida, con más o menos dificultades, por el tejido social nicaragüense. Los excontras ingresaron tanto al llamado por los sandinistas Ejército Popular Sandinista, que pasó a denominarse correctamente como Ejército de Nicaragua, como a la también llamada policía sandinista, luego llamada Policía Nacional.

El gobierno nicaragüense durante el gobierno del FSLN se enfrentó a la guerrilla contrarrevolucionaria con el Ejército Popular Sandinista (EPS).

La Contra tuvo un gran arsenal basado únicamente en armas de infantería, un armamento bastante completo para un grupo guerrillero en esa época. Su armamento y equipo eran en su mayoría de origen estadounidense aunque también hubo mucho material y armas específicas pertenecientes a terceros países, en menor medida capturado al enemigo y hasta incluso comprado en el mercado negro.

Fusiles de asalto Norinco Tipo 56

Fusiles de asalto AK-47 y AKM.

Ametralladoras PP Checoslovacas.

Reflectores antiaéreos. (durante Operación Olivero se capturaron 4 de estos reflectores)

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