Leonard Constant Lambert (Londres, 23 de agosto de 1905 - ibídem, 21 de agosto de 1951) fue un compositor, crítico y director de orquesta inglés.
Constant Lambert formó parte de un brillante círculo literario e intelectual —que incluía a Michael Ayrton, Sacheverell Sitwell y a Anthony Powell— y fue famoso en su día como conversador y, algo poco habitual en un inglés de esa época, también como gran conocedor de la cultura europea moderna y reconocido experto en varios campos artísticos: pintura, escultura y literatura. Frecuentó un tiempo el círculo de los BYP (Bright Young People, 'jóvenes brillantes'), saludables hombres y mujeres de ciudad, casi todos graduados en Oxford, dispuestos a vivir las últimas sensaciones: cócteles a la moda americana, jazz, coches rápidos, vacaciones en La Rivière y vestidos de lujo.
Lambert fue uno de los primeros compositores serios en comprender totalmente la importancia del jazz —fue un gran admirador, y amigo, de Duke Ellington— y de la cultura popular en la música de su tiempo. Como director de orquesta, tuvo debilidad por algunos autores románticos —Liszt, Chabrier, Waldteufel y los románticos rusos— aunque también hizo mucho para promover y difundir el trabajo de sus contemporáneos, en especial de Kurt Weill, Erik Satie, William Walton y Gerald Tyrwhitt (Lord Berners).
Lambert es recordado por haber sido el primer compositor inglés —tan solo fueron dos— que en 1924 logró representar un ballet, Romeo y Julieta, con la compañía de los Ballets Rusos de Serge Diaghilev. Su logro más importante fue contribuir a fundar —junto con Ninette de Valois y Frederick Ashton— el ballet clásico inglés, al que dedicó la mayor parte de su vida. Además, fue un gran recitador y, en opinión de Walton, el mejor intérprete que tuvo nunca su obra Façade. De su obra musical se recuerda principalmente su obra coral The Río Grande, de inspiración jazzística, y de su obra literaria, el brillante estudio crítico de la música en los años 1920, Music, Ho!.
Lambert tuvo una vida privada agitada, casándose dos veces y compartiendo vida con dos mujeres: la jovencísima bailarina Margot Fonteyn y, al final de su vida, la modelo y pintora Isabel Delmer —que, como Alma Mahler, fue una coleccionista de genios: Giovanni Giacometti, André Derain, Picasso, Alfred Jules Ayer y Alan Rawsthorne (también fue musa de Francis Bacon)—. Constant Lambert solo tuvo un hijo, Kit Lambert, que fue un conocido empresario de rock y mánager de los The Who que falleció trágicamente en 1981.
Constant Lambert nació en Londres el 23 de agosto de 1905. Sus padre, George Lambert
—un pintor australiano, de origen ruso— y Amelia Beatrice Absell (1872-1963) se casaron en Australia el 4 de septiembre de 1900. Dos días después de su boda, el joven matrimonio embarcó con destino a Londres, gracias a la primera beca artística de viaje que la «Society of Artists» de South Wales concedió a George. Al poco se trasladaron a París y George ingresó en la Académie Colarossi. En junio de 1901 nació su primer hijo, Maurice, lo que añadió más cargas y responsabilidades a la pareja, y, como él no conseguía vender sus cuadros en París, decidieron regresaron a Londres en noviembre de 1901. George conservó un pequeño sueldo por una colaboración con el «Bulletin», conseguida en sus años parisinos, y comenzó a realizar retratos. Poco a poco fue haciéndose un nombre y empezó a retratar a algunos importantes personajes de la vida inglesa. Expuso en la Royal Academy de 1903 a 1911, y, ese último año, consiguió la Medalla de Plata de la Exposición Internacional de Barcelona. Al estallar la I Guerra Mundial, George tuvo que regresar a Australia para alistarse, aunque al poco fue nombrado artista de guerra. Fue enviado a cubrir la campaña de Egipto, desde donde envió numerosos dibujos y óleos. George regresó a Inglaterra en agosto de 1919 y siguió pintando, principalmente algunos encargos sobre la guerra, recluido en una casa que le habían prestado en Cornwall. George estaba convencido de que podría triunfar más fácilmente en Australia y de nuevo se embarcó para allá en 1921, esta vez de forma definitiva, dejando en Londres a su esposa y a sus hijos, a los que no volvió a ver jamás. Aunque George nunca sintió gran interés por su familia, su mujer siempre fue una devota madre y esposa que mantuvo ferréamente el hogar a flote, y aunque paso la mayor parte del tiempo sola en Inglaterra con sus hijos, siempre conservó la admiración por su marido.
A pesar de que los hijos no tuvieron mucho contacto con su padre, tanto él como su madre, sobre todo, les inculcaron un aprecio por el arte y la literatura que fructificó en sus futuras carreras artísticas: Maurice llegó a ser un reconocido escultor (también muy dotado musicalmente) y Constant un gran compositor con mucha facilidad para la escritura, como demostró en sus críticas musicales.
En septiembre de 1915, Constant ingresó en el colegio «Christ’s Hospital» de Horsham (West Sussex). Cuando apenas había terminado su primer año allí fue ingresado en la enfermería del colegio, aquejado de una osteomielitis complicada con una septicemia provocada por estreptococos. Además de fiebre, tuvo un absceso en el oído derecho, del que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente, y que le causó una ligera sordera permanente. Además, se descubrió que la infección había afectado también a la rodilla derecha y al tobillo izquierdo, haciendo necesarias más operaciones para insertar tubos de drenaje. La enfermedad fue tan grave que su padre realizó un corto viaje para verlo, acompañado de su madre. El doctor del colegio escribió al padre de Constant: «(...) pensamos que el caso probablemente será largo y que pueden pasar tres o cuatro meses antes de que recupere el uso de sus piernas». Finalmente le llevaron a Margate, donde la recuperación duró seis meses y medio. En palabras del mismo doctor: «...después de estar casi muerto, tuvo una recuperación muy buena».
Constant volvió a casa en abril de 1917, pero pasó otro año completo antes de que pudiera volver al colegio, perdiendo en total cinco trimestres. Por si ello fuera poco, seis meses más tarde tuvo que volver de nuevo a ser operado de apendicitis. Sorprende que tras esas seis operaciones Lambert evitase el resto de su vida el trato con los médicos, a los que siempre rehuyó en un caso claro de latrofobia, de modo que su diabetes —la causa principal de su prematura muerte a los cuarenta y seis años, además de una vida desordenada, con noches de trabajo, comidas irregulares y mucha bebida— pasase desapercibida.
El resultado físico fue que tuvo que usar una bota ortopédica y que caminó con una permanente cojera, generalmente con la ayuda de un bastón. Sus siguientes dos años en el «Christ’s Hospital» estuvieron libres de cualquier otro percance, pero la larga ausencia no facilitó su relación con los compañeros, circunstancia agravada por la imposibilidad de practicar deportes como el cricket y el balompié. Aparte de una obvia superioridad intelectual, en el colegio Constant fue un lector voraz y mantuvo una actitud ligeramente rebelde y un cierto distanciamiento que lo distinguían. El «Christ’s Hospital» se vanagloriaba de una gran tradición musical, teniendo orquesta sinfónica propia y varios coros, y celebrando de forma habitual conciertos en su imponente capilla, capaz para más de 1000 personas y con un magnífico órgano, uno de los cuatro del colegio. También tenía una buena biblioteca musical y Lambert, que fue un niño prodigio, la consultaba con frecuencia. A los trece años ya escribía música orquestal y en el Christ logró acabar incluso una pequeña opereta.
Los años en el Royal College of Music
En septiembre de 1922, a los diecisiete años, ingresó en el Royal College of Music (RCM), tras conseguir una beca. Estudió composición con Ralph Vaughan Williams —y más tarde con R.O. Morris
y George Dyson—, piano, con Herbert Fryer y dirección orquestal con Malcolm Sargent. Lambert fue un excelente pianista y además, también un buen timbalista. El compositor sir Michael Tippett, que coincidió en esos años de estudiante con él, recordaba que era «visto generalmente como el genio de la universidad».