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Conquista de Gran Canaria

Proceso histórico de incorporación de la isla de Gran Canaria (Canarias) a la corona de Castilla

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La conquista de Gran Canaria fue un proceso histórico que tuvo lugar entre 1478 y 1483 durante el cual la isla de Gran Canaria, en el archipiélago atlántico de Canarias, fue incorporada a la Corona de Castilla mediante una ocupación militar del territorio habitado por los aborígenes canarios. Fue la primera de la denominada etapa realenga de la conquista de las islas Canarias, pues fue promovida y financiada directamente por los Reyes Católicos. Asimismo, formó parte en sus inicios de los conflictos habidos entre Castilla y Portugal durante la guerra de sucesión castellana.

La conquista duró casi cinco años debido tanto a la resistencia de los aborígenes, quienes se aprovecharon de la difícil orografía insular, como a las disensiones que se produjeron entre los conquistadores y la falta de refuerzos.​ Se distinguen dos fases principales: una primera entre 1478 y 1480 caracterizada por el estancamiento del proceso debido a los problemas internos entre la hueste conquistadora, y una segunda, entre 1480 y 1483, en que bajo el mando único del gobernador Pedro de Vera se intensificó la presión sobre los canarios.​

Como resultado de la victoria castellana la isla pasó a formar parte de la Corona de Castilla, fue progresivamente colonizada por pobladores europeos y la cultura aborigen desapareció. Los antiguos canarios fueron en parte expatriados y en parte incorporados a la nueva sociedad.

Las principales fuentes para el conocimiento de los hechos sobre la conquista de Gran Canaria se pueden dividir en dos grupos: la documentación oficial contemporánea a los acontecimientos, y las crónicas o relaciones, tanto coetáneas como posteriores.

En el primer grupo se engloban los documentos encontrados por los investigadores modernos en los archivos españoles, como son el Archivo de Protocolos Notariales de Sevilla o el Archivo General de Simancas.​ Destaca también la información de méritos de Fernando Guanarteme, conocida en la historiografía como «información guanartémica», mandada realizar por su hija Margarita Fernández en 1526 y que aporta numerosos detalles sobre la conquista.​

En el segundo se agrupan tanto las crónicas escritas en la península ibérica por autores coetáneos o muy próximos a los hechos, como las confeccionadas en el archipiélago canario en el siglo posterior a la conquista. Entre las primeras, los autores Alfonso de Palencia, Hernando del Pulgar, Diego de Valera y Andrés Bernáldez dedicaron algunos capítulos de sus crónicas sobre los Reyes Católicos a la conquista de Canarias.​​

Entre las obras realizadas en Canarias destacan las conocidas como «crónicas de la conquista» (manuscritos Lacunense, Matritense y Ovetense), que según los investigadores serían copias o extractos del siglo XVI de una crónica primitiva. Esta desaparecida crónica-madre habría sido confeccionada entre finales del siglo XV y comienzos del siguiente por el entorno familiar del alférez mayor de la conquista Alonso Jáimez de Sotomayor.​​​

Otras dos relaciones históricas estrechamente relacionadas con estos manuscritos son las atribuidas a los supuestos conquistadores Antonio Cedeño y Gómez Escudero. En realidad se trataría de autores espurios y obras confeccionadas tardíamente.​​

Asimismo, sobresalen también en este cuerpo de fuentes tradicionales las obras de Juan de Abréu Galindo y Leonardo Torriani, Historia de la conquista de las siete islas de Canaria y Descrittione et historia del regno de l'isole Canaria respectivamente, confeccionadas en la segunda mitad del siglo XVI y cuyos autores utilizaron para su redacción algunas fuentes que no han llegado a nuestros días.​

Las obras de autores del siglo XVII como Tomás Arias Marín de Cubas o fray José de Sosa, solo compilan e interpretan las crónicas preexistentes, siendo a partir sobre todo del siglo XVIII con José de Viera y Clavijo cuando comiencen los estudios críticos y la contrastación de los textos clásicos con la documentación de los archivos, que se intensificará ya en el siglo XX.​

Gran Canaria antes de la conquista

La isla de Gran Canaria estaba habitada desde por lo menos el siglo I a. C. por uno de los pueblos aborígenes que poblaron el archipiélago procedentes del norte de África, relacionados genética y culturalmente con los bereberes.​​

Los canarios permanecieron en un relativo aislamiento durante buena parte de la Edad Media hasta el redescubrimiento del archipiélago para los europeos por parte de navegantes genoveses en el siglo XIV.​

En la fase final de su cultura, entre los siglos XIII y XV d. C., los antiguos canarios conformaban un pueblo que se hallaba en un estadio entre una sociedad de jefatura y una de tipo protoestatal. La isla estaba dividida en dos demarcaciones territoriales, bandos o reinos, el de Gáldar y el de Telde, gobernados cada uno por un rey o guanarteme, a quien seguía en jerarquía el líder religioso o faycan, todos ellos miembros de un linaje común. La sociedad estaba dividida en dos clases: una «noble» que controlaba los medios de producción, y otra «villana» que conformaba la fuerza de trabajo. Poseían una economía basada principalmente en la agricultura cerealista excedentaria, apoyada por una importante actividad ganadera de cabras y ovejas. Habitaban en cuevas, tanto naturales como artificiales, y construían casas de piedra conformando verdaderos poblados. Vestían trajes confeccionados con pieles o con tejidos vegetales, su industria era fundamentalmente lítica y de madera, debido a la inexistencia de metales en la isla, y utilizaban una cerámica sin torno.​

Según las fuentes históricas, en los momentos previos a la arribada de los conquistadores la isla se hallaba envuelta en conflictos internos. La muerte casi consecutiva de los dos guanartemes y la minoría de edad de sus herederos legítimos, provocó que la regencia de ambos gobiernos recayera en un tutor, cuya autoridad no fue reconocida por parte de la población.​​

Los guerreros canarios y su armamento

Aunque las fuentes tradicionales señalan un contingente guerrero de seis a diez mil individuos, estos datos se referirían a los periodos previos al inicio de la conquista castellana en 1478. A lo largo de finales del siglo XIV e inicios del siglo XV sobrevinieron en la isla una serie de epidemias y conflictos internos que derivaron según las fuentes en la desaparición de dos tercios a tres cuartas partes de la población. Así, a la llegada de los conquistadores el contingente defensivo insular era de unos seiscientos a setecientos «hombres de pelea».​​

Los guerreros aborígenes son descritos en las crónicas como «grandes é muy lijeros, y braceros y esforzados, é muy feroces».​ Los estudios antropológicos recientes han demostrado que la sociedad de los antiguos canarios se caracterizaba por «la existencia de una violencia culturalmente aprobada, empleada con frecuencia en la resolución de conflictos». Los varones comenzarían a ejercitarse para la guerra a la edad de trece años.​

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