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Conferencia de Paz de Madrid

La Conferencia de Paz de Madrid fue una cumbre de paz celebrada en 1991 en Madrid, España, con el objetivo de impulsar u

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La Conferencia de Paz de Madrid fue una cumbre de paz celebrada en 1991 en Madrid, España, con el objetivo de impulsar un proceso de paz en Oriente Próximo entre Israel y los países árabes. La cumbre, patrocinada por Estados Unidos y la URSS, tuvo la motivación de dar el próximo paso en el esquema de la paz mundial al poco de dar por terminada la Guerra Fría (en la que cada una de las potencias apoyaba a un actor diferente en el conflicto árabe-israelí). En ella participaron delegaciones de Israel, Líbano, Siria, Egipto y Jordania-Palestina bajo el auspicio del Gobierno español. Aunque no se concluyó con una resolución de paz firmada por las partes, fue la antesala de los Acuerdos de Oslo.

Relaciones España-Oriente Próximo en los años 1970

Durante los años 70 tienen lugar una serie de eventos que transforman el panorama de Oriente Próximo. En 1973, la guerra del Yom Kippur supone el alejamiento de la URSS de la región y, por tanto, la expansión de la influencia estadounidense en la misma.​ Estados Unidos también adopta una nueva visión del Mediterráneo que beneficiará la reforma política de España, que vivía los últimos años de la dictadura franquista.​

A partir de 1975, la transición política española comienza su andadura dentro y fuera de las fronteras del país y empieza una nueva etapa en sus relaciones con la comunidad internacional.​ La herencia de la política árabe del franquismo y del antisemitismo institucional traía consigo una posición desfavorable hacia el Estado de Israel, que trascendía la oposición a la ocupación israelí de los territorios árabes. Sin embargo, ciertos cambios y eventos sociales propician que la opinión pública sea favorable al establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel.​

En 1979 se creó la Asociación de Amistad España-Israel, promovida por Max Mazin, que movilizaba la opinión pública e institucional para dar este paso.​ Además, España —como Europa y EEUU— comprendió que su política exterior en el Mediterráneo podría ser clave y que se vería beneficiada por la paz en Oriente Próximo. En este contexto, era consciente del papel que podía desempeñar por sus relaciones con los países árabes.​

Reconocimiento del Estado de Israel por España

La llegada al poder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1982 no supuso una alteración de esta visión, y la presión judeo-estadounidense para avanzar en el proceso de acercamiento a Israel se intensifica.​ Muestra de ello es el encuentro secreto que mantiene el presidente Felipe González con Edgar Bronfman, presidente del Congreso Mundial Judío, en su primer viaje a Estados Unidos.​ En ese mismo año llegó al poder en Israel el Partido Laborista, con Isaac Rabin como primer ministro y Simón Peres de ministro de Exteriores.​

El 10 de enero de 1986, el ministro de Exteriores español, Francisco Fernández Ordóñez, hizo entrega de una carta del presidente González a los embajadores de los países árabes en Madrid.​ En ella anunciaba su intención de establecer relaciones diplomáticas con Israel subrayando que esto no implicaba “en modo alguno aprobación de la política interior o exterior” del estado judío.​ Además, “al tener relaciones con ambas partes, España estará en condiciones de desempeñar un papel más activo en la búsqueda de una solución pacífica, justa y duradera al conflicto de Próximo Oriente”.​

Apenas una semana después, el 17 de enero,​ tiene lugar en La Haya​ la declaración conjunta por la que España e Israel establecían relaciones diplomáticas. González compareció con Peres –entonces primer ministro israelí– y este último declaró: “la época de oro que cerró Isabel la Católica se abre de nuevo”. Ese mismo año, el 14 de agosto, se decide formalizar el estatuto de la Oficina de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Madrid, adquiriendo rango diplomático. El gobierno español sentaba así las bases para mediar entre ambas partes del conflicto.​

También en 1986, España ingresa en la Comunidad Económica Europea (CEE).​

Protagonismo de la diplomacia española

La imagen diplomática de España se vio favorecida por la presidencia de la CEE en 1989 y las Olimpiadas de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla en 1992.​ En este contexto de protagonismo internacional tuvo lugar la Conferencia de Paz para Oriente Próximo; Siria e Israel eligieron Madrid como sede.​ Tendría lugar entre el 30 de octubre y el 3 de noviembre de 1991.​

En el caso del conflicto palestino-israelí, por razones históricas, por su posicionamiento y por su medida participación en la guerra del Golfo, España resultaba un equilibrado interlocutor diplomático para árabes e israelíes.​

Nuevo escenario en Oriente Próximo

La Conferencia de Madrid fue posible gracias a varios acontecimientos de geopolítica mundial que cambiaron la situación en Oriente Próximo.​

Declaración de independencia de Palestina

La decisión de Jordania el 31 de julio de 1988 de retirarse de Cisjordania, requería la emergencia de un estado que pudiera administrar ese territorio. El 15 de noviembre de aquel año en Argel, Yasir Arafat, máximo dirigente de la OLP, proclamó la independencia de Palestina tras el acuerdo del Consejo Nacional Palestino. El hecho de que esa declaración se base en la resolución 181 de la Naciones Unidas de 1947, así como la referencia de Arafat a la resolución 242 un mes más tarde en Ginebra, hacen que la declaración de independencia sea considerada como reconocimiento implícito del Estado de Israel y abra la posibilidad de negociaciones.​​

Hegemonía estadounidense en Oriente Próximo

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