Pedro Pablo Abarca de Bolea y Ximénez de Urrea, x conde de Aranda (Siétamo, 1 de agosto de 1719-Épila, 9 de enero de 1798) fue un noble, militar y estadista ilustrado español, presidente del Consejo de Castilla (1766-1773) y secretario de Estado de Carlos IV (1792).
Su padre Pedro de Alcántara Buenaventura Abarca de Bolea, noble aragonés de la casa de Abarca, era el IV marqués de Torres en el momento de su nacimiento y su madre era la noble catalana María Josefa Pons de Mendoza y Bournonville, IV condesa de Robres. Se habían casado el 3 de junio del 1715 en Sangarrén, posiblemente buscando un lugar equidistante entre Barcelona y Zaragoza, el matrimonio tuvo tres hijos más aparte de Pedro Pablo:
Pedro Ignacio (Siétamo, 1717- 1717, Siétamo), fallecido al poco de nacer.
María Engracia (Zaragoza, 1721- ), contrajo matrimonio 1768 en Madrid con el futuro VII duque de Híjar, Joaquín Diego Silva Fernández de Híjar, con quien tuvo un solo hijo, Pedro Pablo de Alcántara de Silva Fernández de Híjar.
Francisca Javiera (Zaragoza, 1722-?).
Además de estos hermanos, el conde de Aranda contaba también con un hermanastro, Gregorio Leandro Iriarte y Estañán, hijo natural de su madre nacido en Corella el 13 de marzo de 1732 y nombrado así por los administradores de la finca que ahí tenían, Miguel de Iriarte y su segunda mujer María Estañán.
El X conde de Aranda se casó en dos ocasiones pero en ambas fue con mujeres de la Casa de Híjar, la primera fue Ana María del Pilar Silva Fernández de Híjar y Portocarrero, hija del VII duque de Hijar con la que contrajo matrimonio por poderes el 19 de marzo de 1739, a la edad de 19 años, con ella tuvo a:
Ignacia María del Pilar, (Zaragoza,1740- agosto de 1764, Zaragoza) contrajo matrimonio el 6 de abril de 1760 con José María Pignatelli de Aragón y Gonzaga, III duque de Solferino. Tuvieron dos hijos, Joaquina que nació en el 1760 en Londres pero que falleció a los meses y Luis Gonzaga Joaquín, quien era el heredero universal que uniría las casas de Aranda y Fuentes pero que falleció en Madrid el 5 de julio de 1767.
Ventura María del Pilar, que no se casó ni tuvo hijos.
Luis Augusto, (Zaragoza, 26 de agosto de 1750-Épila, 12 de diciembre de 1751)
Tras la muerte de su primera mujer, volvió a contraer matrimonio con su sobrina nieta María Pilar Silva Fernández de Híjar y Palafox, quien le sobreviviría y tras cuya muerte volvería a casarse con el I duque de Alagón con quien tampoco tendría descendencia.
Nació el 1 de agosto de 1719 en Siétamo, asiento de su familia en aquel entonces y se educó primero en Zaragoza y más adelante en el 1734 fue enviado a Italia, al Colegio de Nobles de Parma, uno de los centros con mayor prestigio a nivel internacional y que al momento de su llegada se encontraba en uno de sus puntos de mayor prestigio y donde estuvo hasta el 1737, estudiando materias como lógica, física y matemáticas, aunque parece ser que destacó por su interés en las materias militares.
Posteriormente continuó sus estudios en el Seminario de Bolonia y en Roma y siendo muy joven realizó muchos viajes por toda Europa recibiendo una sólida y liberal formación que pronto hizo que se le identificara con los filósofos y enciclopedistas.
En 1740, consolidada su vocación militar, entró a servir en el ejército con el conde de Montemar y el conde de Gages. Más tarde se trasladó a Prusia, donde conoció a Federico el Grande; residió en París, visitó brevemente Londres y regresó a España.
Por su trabajo, y gracias a la protección de Ricardo Wall el rey Fernando VI le designó embajador en Lisboa (1755-1756); comenzaba así a tener influencias poderosas y a ganar popularidad. Reinando Carlos III fue nombrado embajador en Varsovia y obtuvo el grado de capitán general, con el cual encabezó el ejército español que invadió Portugal en 1762, con resultados desastrosos, pues durante la llamada Guerra Fantástica, el ejército capitaneado por Aranda sufrió 20 000 bajas, fracasando en su intento por capturar Lisboa. Luego fue nombrado gobernador de Valencia, cargo al que tuvo que renunciar para presidir en 1765 el Consejo de Castilla y para ser capitán general de Castilla la Nueva (11 de abril de 1766).
Durante el reinado de Carlos III
Durante el reinado de Carlos III, tres hechos, en los que el conde de Aranda participó activamente, marcaron su línea y su capacidad política. Fueron: el motín de Esquilache, la caída de los jesuitas y su etapa como embajador en París.
El conde de Aranda pasó a ocupar la presidencia del Consejo de Castilla a raíz del motín de Esquilache. El motín había finalizado gracias a las concesiones arrancadas a Carlos III, que el pueblo consideraba como una victoria. El espíritu de sedición se había extendido produciendo sangrientos episodios en Zaragoza (abril de 1766) y, más tarde, en Cuenca, Palencia, Ciudad Real, La Coruña y Guipúzcoa.