Tal Día como Hoy

Conde-duque de Olivares

Conde-duque de Olivares, valido de Felipe IV

Anúncio

Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, conocido como el conde-duque de Olivares (Roma, 6 de enero de 1587-Toro, 22 de julio de 1645), fue un noble y político español, III conde de Olivares, I duque de Sanlúcar la Mayor, I duque de Medina de las Torres, I conde de Arzarcóllar, I príncipe de Aracena y valido del rey Felipe IV de España.

Pedro Pérez de Guzmán y Zúñiga, hijo menor del III duque de Medina Sidonia, aplastó las revueltas comuneras de Sevilla y Toledo en 1521, acompañó a Carlos I a Italia en 1529, sirvió en Alemania y Flandes, luchó contra los turcos en 1532 y participó junto a Carlos I en la Campaña de Túnez de 1535.​ Por los servicios prestados, el rey lo nombró primer conde de Olivares en 1535.​ También acompañó al príncipe Felipe a Flandes en 1552 y a Inglaterra en 1554 para su boda con María Tudor y se le concedió el título de alcaide perpetuo del Alcázar y las Atarazanas de Sevilla.​​ Contrajo matrimonio con Francisca de Ribera Niño, hija de Lope Conchillos, un aragonés con antepasados judíos.​​ En 1563 Pedro constituyó un mayorazgo con Olivares, Castilleja de la Cuesta, Castilleja de Guzmán y Heliche, el heredamiento sevillano de Miraflores, algunas casas y huertas de Sevilla y derechos de aduana del comercio con las Indias.​ En 1563 fue autorizado a legar los cargos de alcaide del Real Alcázar y de las Reales Atarazanas de Sevilla a su hijo Enrique.​

En 1569 Enrique de Guzmán y Ribera heredó el mayorazgo y los cargos que le correspondían. Este había acompañado a su padre a la Inglaterra en 1554, fue herido en una pierna en la Batalla de San Quintín de 1557, formó parte de la embajada a Francia para concertar el matrimonio de Felipe II con Isabel de Valois y estuvo en la boda de Felipe II con Ana de Austria en Segovia en 1570.​ En 1571 incorporó al mayorazgo alcabalas de algunos pueblos de la provincia de Sevilla como La Puebla de los Infantes, Alcolea del Río, Villaverde del Río y Lora del Río con Setefilla así como de otros de la provincia de Jaén como Santisteban del Puerto y Castellar.​ A finales de la década de 1570 adquirió el señorío de Albaida del Aljarafe, que fue añadido al mayorazgo.​ En 1579 se casó con María Pimentel de Fonseca.​

Cuando María Pimentel era niña y se encontraba enferma en el Palacio de Monterrey de Salamanca recibió la visita de santa Teresa de Ávila, que, según se dice, obró en ella una curación milagrosa.​​ Fue una mujer muy devota, comprometida con ayudar a los pobres y reformar a las prostitutas. Acumuló una gran cantidad de reliquias, algunas de las cuales se conservan en la Colegiata de Olivares. Era una buena administradora y llevó las cuentas de la casa. Murió en 1594.​

Enrique de Guzmán, II conde de Olivares, fue embajador en Roma entre 1582 y 1591, virrey de Sicilia de 1591 a 1595 y virrey de Nápoles de 1595 a 1599.​ Regresó a España en el 1600 y en 1601 fue hecho miembro del Consejo de Estado y contador mayor de cuentas.​

En 1607 el II conde de Olivares logró que Felipe III le autorizase a dejar los cargos de alcaide del Real Alcázar y de las Reales Atarazanas de Sevilla a su hijo Gaspar.​

Gaspar de Guzmán y Pimentel nació en la embajada española en Roma el 6 de enero de 1587. Era el tercer hijo del II conde de Olivares.​ Su bautizo fue oficiado por el cardenal Aldobrandini, que en 1592 se convirtió en el papa Clemente VIII.​ Como Gaspar estaba destinado a la carrera eclesiástica, este papa le concedió muy pronto el arcedianato de Écija y una canonjía en la Catedral de Sevilla, cargos de los que no llegaría a tomar posesión.​

El mayor de los hijos del II conde de Olivares, Pedro Martín de Guzmán, murió en 1587 en el Palacio de Monterrey de Salamanca debido a una caída.​

El 14 de septiembre de 1592 el rey Felipe II le concedió a Gaspar el hábito de caballero de la Orden de Calatrava. Como era menor de edad, al contar con solo cinco años, el papa tuvo que concederle una dispensa para recibirlo.​

Gaspar pasó sus primeros años en Roma, Palermo y Nápoles. Estudió a Dante y a Bembo y, de adulto, era admirador de la cultura italiana y en su biblioteca había autores italianos. En el 1600, su padre se trasladó con la familia a Madrid. En 1601 Gaspar, destinado a la carrera eclesiástica, se encontraba en Sevilla y fue enviado a estudiar derecho canónico y civil a la Universidad de Salamanca acompañado de 19 criados.​ En noviembre de 1603 sus compañeros lo eligieron rector, cargo que solía desempeñar un estudiante de la nobleza, y como premio a los servicios prestados con este cargo Felipe III le nombró comendador de Víboras de la Orden de Calatrava.​

Cuando era estudiante en Salamanca conoció a Juan de Issasi, con quien entabló una buena amistad. Issasi adquirió posteriormente una fama de gran erudito.​

Su hermano mayor, Jerónimo de Guzmán, cayó enfermo y murió en 1604, a los 21 años de edad. Jerónimo falleció en Oropesa, durante un viaje a Sevilla.​ Quedaron entonces Gaspar y sus tres hermanas: Francisca, Inés y Leonor.​ Entonces su padre le llamó a Valladolid, donde se encontraba entonces la corte y donde él se desempeñaba, para educarle en ese ambiente.​

Al morir su padre en 1607, heredó el mayorazgo y se concentró en cortejar a su prima, Inés de Zúñiga y Velasco, que era dama de honor de la reina. Se dice que gastó en el cortejo una gran suma: 300 000 ducados. Inés, por su parte, era hija del V conde de Monterrey y virrey de Perú, que había muerto en Lima en 1606 dejando muchas deudas.​

También se acordó el matrimonio de la hermana de Gaspar, Leonor, con el hermano de Inés y VI conde de Monterrey, Manuel.​

La idea de Gaspar era obtener, a través de la petición de Inés al rey, el título de grande de España.​ Sin embargo, fracasó en este empeño y decidió retirarse a Sevilla a gestionar su patrimonio. Entre 1607 y 1615 realizó algunas visitas a Madrid para mantener vivas sus pretensiones pero estas fueron infructuosas.​

Gaspar e Inés tuvieron tres hijas pero solo una, María, nacida en 1609, llegó a la edad adulta.​

En 1611 le ofrecieron ser embajador de España en Roma pero, al saber que el cargo era incompatible con un nombramiento en la corte, declinó la oferta.​

El conde de Olivares se dedicó al patronazgo de poetas y artistas con gran prodigalidad, ganando el sobrenombre de Manlio, como el generoso mecenas romano Marco Manlio Capitolino. Uno de los artistas con los que solía codearse era el pintor Francisco Pacheco, que pintó un retrato del conde hoy desaparecido. En la casa de Pacheco había una academia privada que fue visitada por Cervantes y Lope de Vega.​

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Conde-duque de Olivares | World in Stories