María de la Concepción Loreto Antonia Cabrera Arias (San Luis Potosí, México; 8 de diciembre de 1862 - Ciudad de México; 3 de marzo de 1937) fue una laica, mística y escritora católica mexicana, reconocida por su profunda vida espiritual y su labor apostólica. Es fundadora de las Obras de la Cruz, un conjunto de asociaciones y congregaciones religiosas inspiradas en la Espiritualidad de la Cruz.
El 4 de mayo de 2019 fue beatificada por la Iglesia Católica en la Basílica de Santa María de Guadalupe, convirtiéndose en la primera mujer laica mexicana en recibir este reconocimiento. Su legado espiritual sigue vigente a través de las instituciones que conforman la Familia de la Cruz.
María Concepción Cabrera de Armida o Conchita (nombre con el que fue conocida), nació el 8 de diciembre de 1862 en el seno de una familia acomodada en la ciudad de San Luis Potosí, México. Sus padres Octaviano Cabrera Lacavex y Clara Arias Rivera, eran de posición acomodada pero sencilla.
Fue una niña sencilla y común, noble y traviesa como cualquiera otra, refiere: "Desobedecía a mis padres, les pegaba a mis hermanos, me robaba el dulce y la fruta", sin embargo profesaba un amor especial a la Eucaristía.
Contando con 21 años de edad firmó compromiso matrimonial con Francisco Armida, contrayendo nupcias en la Iglesia del Carmen el 8 de noviembre de 1884. El matrimonio tuvo entre 1885 y 1899 nueve hijos.
A los 39 años, el 17 de septiembre de 1901 quedó viuda pues murió su esposo. Concepción Cabrera se dedicó al estudio y al apoyo del estudio de sus hijos, nunca entró a la vida religiosa.
A veces realizaba ejercicios espirituales. Un día según menciona, escuchó con claridad una voz, que decía: "Tu misión es salvar almas". Desde entonces, su dedicación era agradar a su Señor. Se marcó en su interior el nombre de Jesús, y un sentimiento le hizo exclamar: "Jesús, salvador de los hombres, sálvalos".Entre las personas que le brindaron guía espiritual, se encuentran figuras destacadas como el Siervo de Dios José Antonio Plancarte y Labastida, quien acompañó sus primeros Ejercicios Espirituales; el P. Alberto Cuzcó y Mir; el Venerable Félix de Jesús Rougier; el Siervo de Dios Mons. Luís María Martínez; y el Venerable Mons. Ramón Ibarra y González. En cuanto a los numerosos estudios sobre su vida y escritos, sobresalen los trabajos de dos reconocidos teólogos: el P. M. M. Philipon OP y el P. Juan Gutiérrez MSpS.
La Cruz del Apostolado es un símbolo cristiano revelado a Concepción Cabrera de Armida, a través del cual Jesús manifestó un camino de santificación, unión con Él y transformación en Él. Este símbolo representa un itinerario espiritual que invita a cada persona a abrirse a la acción del Espíritu Santo, permitiendo una vivencia profunda de la fe.
La Cruz del Apostolado encierra un mensaje conocido como la Espiritualidad de la Cruz, que orienta a los fieles hacia una vida de entrega y configuración con Cristo Sacerdote y Víctima. Esta espiritualidad se vive y promueve a través del Apostolado de la Cruz, una obra dedicada a difundir este camino de crecimiento espiritual. Por lo tanto, la referencia a la Cruz del Apostolado implica, de manera inseparable, tanto la Espiritualidad de la Cruz como el Apostolado de la Cruz que fue la primera de las obras de la cruz.
Concepción Cabrera, inspiradora en la Iglesia de las Obras de la Cruz, detalla en su diario la visión de la Cruz del Apostolado a finales de enero de 1894. en San Luis Potosí, México."Esta Cruz del Apostolado ahuyentará al demonio.
Esparcirá virtud, de la que está llena.
Curará las almas y los cuerpos.
- Promesa de Jesús a la Beata Concepción Cabrera.En su Cuenta de Conciencia relata lo siguiente:"Esta mañana, después de comulgar, estando recogida haciendo mi oración en la Iglesia de la Compañía vi de repente una cosa como alegoría. Era como un inmenso cuadro de luz encendida, aclarándose hacia el centro, siendo blanquísima la de enmedio.
"Encima de todas estas clases de luces con miles de rayos de oro y fuego, una paloma blanca, extendida de sus alas, mero arriba, como abarcando todo aquel conjunto de luz.
"Debajo de la paloma en el fondo de aquella inmensa luz, una Cruz grande, muy grande.
"Una Cruz con un Corazón en el centro, de donde los brazos parten. Un Corazón, pero no pintado, vivo, palpitante, de carne, pero como glorificado, que transciende virtud, calor y vida.
"Tiene lanza, pero no se ve la punta por estar dentro del Corazón, pero sí la ancha herida, que hace brotar sangre entre líquida y cuajada, y escurre sobre la Cruz.
"Tiene este Corazón espinas agudísimas como que lo aprietan penetrándolo, y duele verlas.