Tal Día como Hoy

Compañía de Jesús

Orden religiosa de la Iglesia católica

Anúncio

La Compañía de Jesús (en latín: Societas Iesu, abreviado S. I. o S.J.), cuyos miembros son comúnmente conocidos como jesuitas, es una orden religiosa de clérigos regulares de derecho pontificio de la Iglesia católica fundada en 1534. El fundador fue el español Ignacio de Loyola,​​ acompañado por Francisco Javier, Pedro Fabro, Diego Laínez, Alfonso Salmerón, Nicolás de Bobadilla y Simão Rodrigues. La aprobación pontificia fue ejecutada por Paulo III en septiembre de 1540.​ En la actualidad, la Compañía de Jesús se dedica a la evangelización y al ministerio apostólico en 112 países. Los jesuitas trabajan en educación, investigación y actividades culturales. Con 15 306 miembros en 2020, de los cuales 11 049 eran sacerdotes ordenados,​ es la mayor orden religiosa católica hoy en día. Su actividad se extiende a los campos educativo, social, intelectual, misionero y de medios de comunicación católicos, además de atender 1250 parroquias en todo el mundo a fecha de 2020.​ Los jesuitas también realizan retiros, ministran en hospitales y parroquias, patrocinan obras sociales y humanitarias directas y promueven el diálogo ecuménico.

La Compañía de Jesús tiene como patrona a Nuestra Señora del Buen Camino, una advocación de la Virgen María, y está dirigida por un superior general. La sede de la sociedad, su curia general, está en Roma.​ La curia histórica de Ignacio es ahora parte del Collegio del Gesù adjunto a la Iglesia del Gesù, la iglesia madre de los jesuitas.

La sociedad introdujo varias innovaciones en la forma de vida religiosa, entre ellas la supresión de muchas prácticas medievales (como las penitencias o ayunos regulares obligatorios para todos, un uniforme común y la recitación coral del oficio litúrgico) en aras de una mayor movilidad y adaptabilidad. Otras innovaciones incluyeron una forma de autoridad altamente centralizada con un mandato vitalicio para el superior de la orden, un período de prueba que duraba muchos años antes de los votos finales, una gradación de los miembros y la ausencia de una rama femenina. Se hizo especial hincapié en la virtud de la obediencia, incluida la obediencia especial al Papa. También se hizo hincapié en la flexibilidad, una condición que permitió a los jesuitas involucrarse en una gran variedad de ministerios y esfuerzos misioneros en todas partes del mundo.

Los miembros de la Compañía de Jesús hacen votos de «pobreza, castidad y obediencia» y «prometen una obediencia especial al soberano pontífice en lo que respecta a las misiones». Se espera que un jesuita esté totalmente disponible y sea obediente a sus superiores, aceptando órdenes de ir a cualquier parte del mundo, incluso si se le exige vivir en condiciones extremas. Ignacio, su fundador principal, era un noble con antecedentes militares. Las primeras líneas del documento fundacional de la Compañía de Jesús declaran, en consecuencia, que fue fundada para «todo el que quiera militar para Dios bajo el estandarte de la cruz en nuestra Compañía…, se emplee en la pacificación de los desavenidos, el socorro de los presos en las cárceles y de los enfermos en los hospitales». Por eso, a los jesuitas a veces se los llama coloquialmente «soldados de Dios». La Compañía de Jesús participó en la Contrarreforma y, más tarde, fue una fuerza líder en la modernización de la Iglesia en la implementación del Concilio Vaticano II.

Los misioneros jesuitas establecieron misiones en todo el mundo desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII y tuvieron éxitos y fracasos en la cristianización de los pueblos nativos. Los jesuitas siempre han sido controvertidos dentro de la Iglesia católica y han chocado con frecuencia con gobiernos e instituciones seculares. A partir de 1759, los jesuitas fueron expulsados de la mayoría de los países de Europa y de las colonias europeas. El papa Clemente XIV suprimió oficialmente la orden en 1773. En 1814, la Iglesia levantó la supresión.

La Compañía de Jesús es una orden religiosa de carácter apostólico y sacerdotal, aunque la conforman también “hermanos legos” o coadjutores, es decir, religiosos no ordenados. Está ligada al papa por un “vínculo especial de amor y servicio”. Su finalidad, según la Fórmula del Instituto, documento fundacional de la Orden (1540), es «la salvación y perfección de los prójimos». En términos de Derecho Canónico, la Compañía de Jesús es una asociación de hombres aprobada por la autoridad de la Iglesia, en la que sus miembros, según su propio derecho, emiten votos religiosos públicos y tienden en sus vidas hacia la “perfección evangélica”.

La formación en la Compañía de Jesús empieza con un noviciado que dura dos años. Continúa con un proceso de formación intelectual que incluye estudios de humanidades, filosofía y teología. Además, los jesuitas en formación realizan dos o tres años de docencia o «prácticas apostólicas» (período de “magisterio”) en colegios o en otros ámbitos (trabajo parroquial, social, medios de comunicación, etcétera). El estudio a fondo de idiomas, disciplinas sagradas y profanas, antes o después de su ordenación sacerdotal, ha hecho de los miembros de la Compañía de Jesús, durante casi cinco siglos, los líderes intelectuales del catolicismo. La formación en la Compañía termina con la Tercera probación, que también se conoce como «Escuela del Corazón (o de los afectos)».

San Ignacio de Loyola, el fundador, quiso que sus miembros estuviesen siempre preparados para ser enviados con la mayor celeridad allí donde fueran requeridos por la misión de la Iglesia. Por eso, los jesuitas profesan los tres votos normativos de la vida religiosa (obediencia, pobreza y castidad) y, además, un cuarto voto de obediencia al papa, «circa misiones».​ La Fórmula del Instituto (confirmada por Julio III en 1550) dice: «Militar para Dios bajo la bandera de la cruz y servir solo al Señor y a la Iglesia, su Esposa, bajo el Romano Pontífice, Vicario de Cristo en la tierra».

La Congregación General (CG) es el órgano supremo de gobierno. A diferencia de otras órdenes, no se lo convoca periódicamente sino en caso de muerte del prepósito general (también llamado prepósito o simplemente general) o para tratar asuntos de especial importancia. Aunque el cargo de prepósito es vitalicio y ningún general renunció en la Compañía con anterioridad a la supresión de 1773, las Normas Complementarias vigentes desde 1995 contemplan la posibilidad de renunciar. El primero en hacerlo —por motivos graves de salud— fue Pedro Arrupe, en 1983 y con autorización de la CG 33. Su sucesor, Peter Hans Kolvenbach, hizo lo mismo en 2008, así como Adolfo Nicolás Pachón en 2016.

La Compañía de Jesús ha sido una organización que ha vivido entre la alabanza y la crítica, siempre en la polémica. Su lealtad incondicional al papa los ha colocado en más de un conflicto: con la Inglaterra isabelina, frente al absolutismo de Luis XIV de Francia (conocido como el “Rey Sol”), el regalismo español, con la Alemania de Bismarck, de donde fueron expulsados (durante el Kulturkampf), y con los gobiernos liberales de diversos países en América y Europa. Asimismo, los regímenes comunistas de Europa Oriental y de China limitaron ampliamente su actividad a partir de 1945.

La Compañía de Jesús desarrolló una actividad importante durante la Reforma católica, sobre todo en los años inmediatamente posteriores al Concilio de Trento. Su presencia en la educación occidental y en las misiones en Asia, África y América ha sido muy activa. Ha contado entre sus filas a una larga serie de santos, teólogos, científicos, filósofos, artistas y pedagogos: san Francisco de Javier, san Luis Gonzaga, Matteo Ricci, Francisco Suárez, Luis de Molina, san José de Anchieta, Juan de Mariana, san Roberto Belarmino, san Pedro Canisio, José de Acosta, Antonio Ruiz de Montoya, Atanasio Kircher, San Pedro Claver, Eusebio Kino, Francisco Javier Clavijero, san Alberto Hurtado, etc.

Capítulos notables de su historia han sido el origen y desarrollo de sus colegios y universidades en Europa, la actividad misionera en la India, China y Japón, las reducciones de Bolivia, Paraguay y Argentina, la exploración y evangelización del Canadá, del Misisipi y del Marañón, los conflictos teológicos con los protestantes y los jansenistas, su confrontación con la Ilustración, su supresión en 1773 y su restauración en 1814.

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Compañía de Jesús | World in Stories