La cometa —también barrilete, chiringa, chichigua, cachirulo, culebrina, milocha, pandorga, papagayo, papalote, papelote, petaca, piscucha, volador o volantín— es un artefacto volador más pesado que el aire (aerodino), que vuela gracias a la fuerza del viento y a uno o varios hilos que la mantienen desde tierra en su postura correcta de vuelo. Es un juego tradicional infantil, pero también se realizan competiciones para adultos.
Consiste en una armazón plana y muy ligera sobre la cual se extiende y pega papel o tela, con una cola de cintas o trozos de papel, que, sujeta con un hilo muy largo, se arroja al aire para que el viento la eleve. Lo habitual es desplegar las cometas en lugares abiertos y ventosos, como descampados o playas.
Reciben un nombre de acuerdo a su forma, tal como las cometas normales con su forma de hexágono, también están las estrellas, los cajones, papalotes, papagayos, panelones, los bubutes, etc.
Abilucho; cometa pequeña, en las provincias de Murcia y Alicante, Región de Murcia y Valenciana, respectivamente de España.
Barrilete, en los estados brasileños de Santa Catarina y Río Grande del Sur
Cachirulo (voz usual), abaecho, biloncha o milocha en la comunidad autónoma Valenciana (en general, cachirulo hace referencia a la cometa hexagonal, abaecho a la romboidal y bilocha o milocha a la hecha de papel plegado, sin cañas ni varillas).
Chiringa, en Cuba se llama así a la cometa pequeña, hecha con papel doblado.
Lechuza; se llama así en algunas regiones de Nicaragua a aquellos que tienen una forma general parecida a un ave.
Pandero en Colombia se usa para referirse a una cometa más grande.
Las cometas nacieron en la antigua China. Se sabe que alrededor del año 1200 a. C. se utilizaban como dispositivo de señalización militar. Los movimientos y los colores de las cometas indicaban una serie de mensajes mediante los que se comunicaban en la distancia distintos destacamentos militares. En Europa en el siglo XII los niños ya jugaban con cometas a las que añadían cuerdas para hacerlas volar. Es de destacar la labor desempeñada por las cometas como equipos de medición atmosférica. El político e inventor estadounidense Benjamin Franklin utilizó una cometa para investigar los rayos e inventar el pararrayos. Hoy en día, la cometa mantiene su popularidad entre niños de todas las culturas.
La evolución de las cometas parece haber influido directamente en la invención de los planeadores, paracaídas y parapentes. En China se utilizaban en ocasiones grandes cometas con planos curvados que les permitían aprovechar la fuerza sustentadora del efecto Bernoulli; a fines del siglo XIX un australiano inspirándose en tales cometas y en planeadores como los de Otto Lilienthal diseñó alas con este perfil, que combinadas con el uso de un motor de explosión interna suficientemente liviano y potente, habrían resultado en la invención del primer avión operativamente práctico por parte de los hermanos Wright en 1903.
Durante el siglo XIX, este juguete fue objeto de prohibiciones para quien lo hacía ascender por los aires al igual que su pariente el globo aérostatico, ejemplo de esto es la disposición contenida en el Bando de agosto de 1862 en el cual se manda que sea puesto en “conocimiento del público, que se halla en todo su vigor y fuerza... (la prohibición de)... elevar globos de papel o de otra materia... En los casos de que esto se pretenda en funciones públicas, se pedirá previamente licencia a este gobierno”. En febrero de 1869, justo en la temporada más propicia para hacerlas volar, el periódico El Siglo Diez y Nueve publicó el artículo “PAPELOTES” (es un error llamarlos así creyendo que es un aumentativo de papel):
En los años 1960, el chileno Guillermo Prado inventó el carrete para manejar el hilo de las cometas. A finales de la década, durante la llamada Revolución Cultural, el régimen comunista de China prohibió —entre otras innumerables restricciones— hacer volar cometas. Esta actividad recreativa también fue declarada ilegal entre 1996 y 2001 por los talibanes de Afganistán quienes, nuevamente con su llegada al poder en 2021, amenazan su libre práctica.
En algunos países, se desarrolla un juego donde las cometas compiten en cortarse los hilos de sustentación gracias a un hilo impregnado con vidrio o polvo de esmerìl. Una vez logrado el objetivo surge una competencia de los niños por apropiarse del volantín o cometa cortado. Este juego ha sido muy combatido por las autoridades los últimos años por los daños que pueden causar a terceros no implicados en el juego.
Dato curioso: en francés se le llama cerf-volant (‘ciervo volador’), pero ese nombre proviene del occitano sèrp-volante (‘serpiente voladora’), por la forma de las cometas de largas colas ondeando al viento.
Altura: más de 9740 m en 1979.
Duración de vuelo: 180 horas y 17 minutos
Longitud: 1034 m (el Kraken, cometa francesa en forma de monstruo con cola inmensa), en 1990.