El Club de París es un espacio de discusión y negociación entre acreedores oficiales y países deudores. Su función es renegociar en forma coordinada y conjunta las deudas externas de los países deudores con dificultades de pago. Su creación, que es la primera reunión informal, es de 1956, cuando Argentina estuvo de acuerdo con efectuar un encuentro con sus acreedores públicos.
Las reuniones se efectúan en París de 10 a 11 veces al año entre sesiones de renegociación, análisis de deuda o aspectos metodológicos. El Presidente de las sesiones es un alto funcionario de dirección de la Tesorería de Francia. El Copresidente y Vicepresidente son también funcionarios de la Tesorería de Francia.
Desde 1956 a 2022 ha habido 478 acuerdos acordados en el marco del Club de París relacionados con 102 países deudores, representando un total de 6140 millones de dólares
Actualmente, hay 22 miembros permanentes:
Estados Unidos de América Estados Unidos
Han participado como deudores en algún momento: Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Cuba, Emiratos Árabes Unidos, Israel, Angola, Kuwait, Marruecos, México, Nueva Zelanda, Portugal, Trinidad y Tobago, Turquía, Tuvalu y Uganda.
En 1956, Argentina solicitó una reunión en París con todos sus Gobiernos acreedores. Así nació el Club de París, una asociación que reúne a 19 países con los que Argentina contrajo diversas deudas. Hubo renegociaciones en los años 1962, 1965, 1985, 1987, 1989, 1991 y 1992, y se cayó nuevamente en incumplimiento como consecuencia de la crisis que sufrió el país en el año 2001.
El club de París es una no-institución, que mezcla el pragmatismo anglosajón con la imaginación latina.
El hecho de no tener personalidad jurídica ni textos constitutivos, sino sólo una serie de principios y normas, permite al Club de París ser muy flexible ante las diferentes situaciones de los deudores. La falta de formalización de las normas de negociación responde también a la necesidad de tratar con cada país caso por caso.
A lo largo de los años, se ha desarrollado un corpus de métodos de reprogramación o cancelación de deudas. Sin embargo, el Club de París tiene la libertad de cambiar sus reglas en cualquier momento. Por ejemplo, hasta los años y no era posible la cancelación de las acciones de la deuda, aunque desde entonces ha sido una característica de muchos acuerdos.
Corresponde al país deudor ponerse en contacto con el Club de París. Su solicitud debe proporcionar una descripción detallada de su situación económica y financiera, demostrando su incapacidad para atender el servicio de su deuda externa. También debe haber firmado un programa con el FMI, cuyos análisis deben mostrar una necesidad de financiación que haga necesario el tratamiento de la deuda.
A pesar de ser un grupo informal, tiene los siguientes principios:
Las decisiones se toman caso a caso, según sea la situación del país deudor.
Las decisiones son tomadas por consenso entre los países acreedores.
Es condicional, se trata sólo con países que necesitan reestructurar su deuda e implementan reformas para resolver problemas de pago. En la práctica, esto significa que debe haber un préstamo o programa de reprogramación previamente aprobado por el FMI.
Solidaridad, los acreedores convienen entre sí, en implantar los nuevos términos del Acuerdo para aplicar a cada país deudor.
Igualdad de tratamiento entre los acreedores. Ningún país deudor puede dar un tratamiento desfavorable a otro acreedor con el cual se ha llegado a un consenso en el Club de París.
Cuando se negocia con un país endeudado, todos los miembros del Club de París actúan como un grupo y son sensibles al impacto que la gestión de sus propios créditos puede tener sobre los créditos de los demás miembros.