Clifford James Geertz (San Francisco, 23 de agosto de 1926-30 de octubre de 2006) fue un antropólogo estadounidense, conocido por su influencia en la práctica de la antropología simbólica y considerado "durante tres décadas ... el antropólogo cultural más influyente de los Estados Unidos". Fue profesor del Instituto de Estudios Avanzados, de la Universidad de Princeton, Nueva Jersey.
Nacido en San Francisco el 23 de agosto de 1926, sirvió en la Marina de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial (1943-45), obtuvo su licenciatura en filosofía en el Antioch College en Yellow Springs (Ohio) en 1950. En 1952, comenzó sus estudios en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Seis años después (1956) obtuvo su doctorado de antropología en la Universidad de Harvard.
En la Universidad de Harvard estudió en el Departamento de Relaciones Sociales con un programa interdisciplinario dirigido por Talcott Parsons. Geertz trabajó con Parsons, así como con Clyde Kluckhohn, y se formó como antropólogo. Geertz realizó su primer trabajo de campo a largo plazo junto con su esposa, Hildred, en Java, Indonesia, en un proyecto financiado por la Fundación Ford y el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Allí estudió la vida religiosa del pequeño pueblo de Mojokuto, en el interior del país, durante dos años y medio (1952 a 1954), viviendo con una familia de trabajadores ferroviarios. Después de terminar su tesis, Geertz regresó a Indonesia, visitando Bali y Sumatra, después de lo cual recibió su doctorado en 1956 con una disertación titulada Religión en Modjokuto: Un estudio de la creencia ritual en una sociedad compleja.
En 1958 fue becario en el Centro para el estudio avanzado en ciencias del comportamiento de la Universidad de Stanford. En 1960, pasó a ser profesor asociado a la Universidad de Chicago hasta 1970. Durante este periodo, amplió su enfoque sobre Indonesia para incluir Java y Bali, y publicó tres libros: Religion of Java (1960), Agricultural Involution (1963) y Peddlers and Princes (también de 1963). A mediados de la década de 1960, cambió de rumbo e inició un nuevo proyecto de investigación en Marruecos que dio como resultado varias publicaciones, entre ellas Islam Observed (1968), que comparaba Indonesia y Marruecos.
Posteriormente se convirtió en profesor de ciencias sociales del Institute for Advanced Study en Princeton en Nueva Jersey de 1970-2000, donde también fue nombrado profesor emérito. En 1973 publicó La interpretación de las culturas, que recopilaba ensayos que había publicado a lo largo de la década de 1960. Este se convirtió en el libro más conocido de Geertz y lo consagró no solo como indonesio, sino también como teórico antropológico. En 1974, editó la antología Mito, símbolo, cultura, que contenía artículos de muchos antropólogos importantes sobre antropología simbólica. Produjo trabajos etnográficos durante este período, como Parentesco en Bali (1975), Significado y orden en la sociedad marroquí (1978; escrito en colaboración con Hildred Geertz y Lawrence Rosen) y Negara (1981). Muchas de sus obras han sido traducidas al español y al portugués. Recibió un doctorado honorífico del Bates College en 1980.
Tras su divorcio de la antropóloga Hildred Geertz, su primera esposa, se casó con Karen Blu, también antropóloga en 1987.
Desde la década de 1980 hasta su muerte, escribió principalmente textos teóricos y ensayísticos, incluyendo reseñas de libros para la New York Review of Books. Como resultado, la mayoría de sus libros de este período son recopilaciones de ensayos, entre los que se incluyen Local Knowledge (1983), Available Light (2000) y Life Among The Anthros (2010), publicado póstumamente. También escribió una serie de ensayos breves sobre la estilística de la etnografía en Works and Lives (1988), y entre sus otras obras se encuentra la autobiográfica After The Fact (1995).
Geertz llevó a cabo una extensa investigación etnográfica en el sudeste asiático y el norte de África. Este trabajo de campo fue la base de su famoso análisis de las peleas de gallos balinesas, entre otros. Mientras ocupaba un cargo en Chicago en la década de 1960, dirigió un proyecto multidisciplinario titulado Comité para los Estudios Comparativos de las Nuevas Naciones. Como parte del proyecto, Geertz realizó trabajo de campo en Marruecos sobre "bazares, mezquitas, cultivo de olivos y poesía oral", recopilando datos etnográficos que se utilizarían para su famoso ensayo sobre la descripción densa.
Geertz contribuyó a la teoría social y cultural y sigue siendo influyente al orientar la antropología hacia el estudio de los marcos de significado dentro de los cuales diversos pueblos desarrollan sus vidas. Reflexionó sobre las nociones básicas de la antropología, como la cultura y la etnografía.
Falleció el 30 de octubre de 2006 a causa de complicaciones tras una cirugía cardíaca. En el momento de su muerte, Geertz trabajaba en la cuestión general de la diversidad étnica y sus implicaciones en el mundo moderno. El New York Times lo recordó como «el eminente antropólogo cultural cuyo trabajo se centró en interpretar los símbolos que, según él, dan significado y orden a la vida de las personas».
En el transcurso de su carrera, recibió doctorados honoris causa de alrededor de quince universidades, incluyendo Harvard, Cambridge y la Universidad de Chicago; así como premios como el Premio de la Asociación de Estudios Asiáticos (AAS) de 1987 por Contribuciones Distinguidas a los Estudios Asiáticos. Se convirtió en miembro de la Academia Estadounidense de Artes y Ciencias, de la Sociedad Filosófica Estadounidense, y de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, donde fue emérito hasta su muerte, el 30 de octubre de 2006.
En la Universidad de Chicago, se convirtió en el "campeón de la antropología simbólica", que pone particular atención al papel del imaginario (o 'símbolos') en la sociedad. Los símbolos son el marco de la actuación social. La cultura, según la define Geertz en su famoso libro La interpretación de las culturas (1973), es un "sistema de concepciones expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales la gente se comunica, perpetúa y desarrolla su conocimiento sobre las actitudes hacia la vida." La función de la cultura es dotar de sentido al mundo y hacerlo comprensible. El papel de los antropólogos, por tanto, es intentar (pues la comprensión total de los hechos sociales no es posible) interpretar los símbolos clave de cada cultura (a esto se llama descripción densa).
Geertz sostenía que para estudiar la cultura desde un punto de vista antropológico es imposible aplicar una ley o una teoría determinada. La única manera de estudiar las conductas humanas dentro del contexto cultural al cual pertenecen es a través de la experiencia y de la observación del investigador. De esta manera, las manifestaciones de cada cultura, según Geertz, deben ser estudiadas de la misma manera que la arqueología estudia el suelo, “capa por capa”, desde la más externa, es decir desde aquella en donde los símbolos culturales se manifiestan de manera más clara, hasta la capa más profunda, donde se encuentra la matriz de estos símbolos a los cuales hay que identificarles el significado, dejando de lado los aspectos ontológicos del mismo.
Geertz condujo numerosas investigaciones etnográficas en el Sudeste asiático y África del Norte. Además ha realizado importantes aportes a la teoría social y cultural, y continúa como una voz importante en el giro del interés antropológico hacia los marcos simbólicos en los que los pueblos viven sus propias vidas. Ha trabajado sobre religión, especialmente sobre el Islam, sobre los bazares comerciales tradicionales, ha indagado en el desarrollo económico y en la estructura política; así como en la vida aldeana y familiar. Hasta su muerte estuvo trabajando de manera general en la cuestión de la diversidad étnica y sus implicaciones en el mundo moderno.
La comprensión de la obra de Clifford Geertz es especialmente relevante pues sus teorías alrededor de los símbolos y la cultura han recibido una buena acogida especial en diversos campos dentro de las ciencias sociales. En sus libros, normalmente critica la falta de atención por parte de los estudiosos de las ciencias sociales al rol de los símbolos en una sociedad tan compleja, por su interconectividad, como la de hoy en día.