Clemente XI (Urbino, 23 de julio de 1649-Roma, 19 de marzo de 1721) fue el 243.er papa de la Iglesia católica entre 1700 y 1721. Condenó el jansenismo y la contaminación china y malabar en la liturgia. Apoyó la lucha contra los turcos.
Su nombre de nacimiento era Giovanni Francesco Albani. Fue hijo de Carlo Albani, patricio de la ciudad de Urbino y miembro de una noble familia de origen albanés emigrada en el siglo XV que había proporcionado varios cardenales a la Iglesia.
Estudios y actividades previas
Estudió en el Collegio Romano y más tarde en la exclusiva Accademia de la reina Cristina de Suecia, donde en 1663 se doctoró en derechos civil y canónico. La laurea le fue impuesta en Urbino, en el curso de un homenaje que le organizaron sus conciudadanos.
En 1670 fue nombrado canónigo de la basílica de San Lorenzo in Damaso de Roma, y en 1676 referendario del Tribunal de la Signatura Apostólica. En 1687 fue nombrado secretario de las Cartas Apostólicas, cargo en el que permanecería trece años. Además, durante ese período fue sucesivamente gobernador de Rieti, de Sabina y de Orvieto, vicario del cardenal arcipreste de la Patriarcal Basílica Vaticana, juez de la Congregación de la Reverenda Fábrica de San Pedro y finalmente canónigo de dicha Patriarcal Basílica.
En febrero de 1690 fue designado cardenal diácono de S. Maria in Aquiro, además de abad comendatario del monasterio de Casamari. Al conocer la noticia de su designación, suplicó en vano al papa Inocencio XII que no la hiciera efectiva. Unos meses después cambió su diaconía por la de S. Adriano al Foro y en septiembre de 1700 optó por el orden presbiterial y el título de S. Silvestro a Capite, pero para ello hubo de ser ordenado sacerdote. En 1695 fue aclamado miembro de la Academia de la Arcadia con el nombre de Alnano Melleo.
Su consagración como Papa siguió a la muerte de Carlos II de España, el 1 de noviembre de 1700.
En el cónclave que siguió a la muerte del papa Inocencio XII, fue elegido papa el 23 de noviembre de 1700, es decir, solo dos meses después de que Albani hubiera accedido al sacerdocio. A pesar de ser el cardenal más votado, por tres veces rechazó la elección, hasta que por fin la aceptó. Puesto que no era obispo, hubo que proceder a su inmediata consagración: ésta tuvo lugar una semana después de su elección, de manos de Emmanuel-Théodose de la Tour d'Auvergne de Bouillon, cardenal obispo de Porto-Santa Rufina y vicedecano del Sacro Colegio Cardenalicio. El 8 de diciembre de 1700 fue coronado en la Patriarcal Basílica Vaticana por el cardenal Benedetto Pamphilii, protodiácono de S. Maria in Via Lata.
El evento más memorable de su administración fue la publicación en 1713 de la bula papal Unigenitus, la cual perturbó la paz de la iglesia en Francia. En este famoso documento, 101 proposiciones del jansenista Pascasio Quesnel fueron condenadas como herejías, como ya habían sido condenados los escritos de Cornelio Jansenio. La resistencia de muchos eclesiásticos franceses y la negación del parlamento francés a registrar la bula llevaron a controversias que se extendieron por la mayor parte del siglo XVIII. Debido a que los gobiernos locales no recibieron oficialmente la bula, no fue, técnicamente, aceptada por estas áreas.
Otra decisión importante de este Papa fue en relación con la controversia de los ritos chinos: a los misioneros jesuitas se les prohibió participar en ceremonias para rendir honor a Confucio o a los ancestros de los emperadores de China, lo cual Clemente XI identificó como idolatría.
Durante la Guerra de sucesión española tras la muerte sin descendencia de Carlos II de España, último representante de la Casa de Habsburgo los problemas políticos del momento afectaron las relaciones de Clemente XI con los grandes poderes católicos, y el prestigio moral de la Santa Sede sufrió mucho por su reconocimiento obligado de uno de los dos pretendientes a la corona de España Carlos, Archiduque de Austria, como rey de España, presionado por el ejército imperial que había sitiado Roma tras derrotar al ejército borbónico francés en el norte de Italia. La respuesta de Felipe V de España, el otro pretendiente, fue expulsar de la corte de Madrid al nuncio papal Antonio Félix Zondadari el 10 de marzo. Poco después, el 22 de abril de 1709, Felipe V promulgaba un decreto por el que se reconocía la independencia de hecho de los obispos españoles respecto a Roma al establecer que en el procedimiento de las causas eclesiásticas se volviera al uso «que tenía antes que hubiese en estos reinos nuncio permanente». Así, los obispos tendrían que ejercitar su jurisdicción sobre «lo que cabe en su potestad», tanto en materia de dispensas como de justicia, de los que antes de la ruptura se ocupaba la curia romana. Las relaciones con España mejorarían con la mediación de Alberoni en 1717.
Su carácter privado era irreprochable. También fue un gran conocedor de las letras y la ciencia.
Durante su pontificado Clemente XI canonizó a Catalina de Bolonia (1712), al papa Pío V (1712), a Bernardo Calbó (1710), a Humildad de Faenza (1720).
Clemente XI falleció en Roma el 19 de marzo de 1721, y sus restos fueron sepultados en la tumba de los canónigos situada en el coro de la Patriarcal Basílica Vaticana.
Su biblioteca familiar fue vendida en el siglo XIX, y parte de la misma fue comprada por la Universidad Católica de América en 1928. Esta colección contiene una amplia sección en relación con la controversia jansenista y de los ritos chinos, como también de Derecho canónico y otros temas relacionados.
El proceso de los ritos chinos
Véase también: Misión jesuita en China y Disputa de los Ritos
El cristianismo llegó al Extremo Oriente de la mano de los descubridores y comerciantes portugueses y europeos, en general. La adaptación de la fe a las costumbres chinas y malabares dio origen a una controversia.