Claudio Abbado (Milán, 26 de junio de 1933-Bolonia, 20 de enero de 2014) fue un director de orquesta italiano. Junto a Riccardo Muti está considerado uno de los sucesores de la tradición italiana encarnada por Arturo Toscanini y Victor de Sabata.
Claudio Abbado nació en Milán en 1933 en una familia con ricos estímulos culturales: su padre, Michelangelo Abbado, era profesor de violín en el prestigioso Conservatorio «Giuseppe Verdi» de Milán y luego Director Adjunto del mismo; su madre, María Carmela Savagnone era pianista y escritora para los niños, su hermano mayor, Marcello Abbado, fue pianista y más tarde compositor y director de orquesta del mismo Conservatorio de Milán. También tiene otros dos hermanos: Luciana Abbado Pestalozza, fundadora del Milan Music Festival, y Gabriele Abbado, arquitecto.
Claudio Abbado, el renombrado director de orquesta italiano, tuvo un inicio notable en su carrera musical. Nacido el 26 de junio de 1933 en Milán, Italia, Abbado provenía de una familia de músicos. Comenzó a estudiar piano a una edad temprana y más tarde se interesó en la dirección de orquesta mientras estudiaba en el Conservatorio Giuseppe Verdi en Milán.
Su primera gran oportunidad llegó en 1958 cuando ganó el prestigioso Concurso Internacional de Dirección Dimitri Mitropoulos en Nueva York. Este logro le brindó exposición internacional y le permitió comenzar a dirigir importantes orquestas en Europa y América del Norte.
En 1963, Abbado fue invitado a dirigir en el Festival de Salzburgo, lo que marcó el inicio de una larga y exitosa asociación con este evento musical de renombre mundial. A partir de entonces, su carrera despegó y se convirtió en uno de los directores de orquesta más solicitados y respetados del mundo.
Abbado fue conocido por su enfoque meticuloso y su compromiso con la interpretación fiel de la música. Dirigió muchas de las principales orquestas del mundo, incluidas la Filarmónica de Berlín, la Orquesta Filarmónica de Viena y la Orquesta Sinfónica de Londres, entre otras.
Su legado incluye numerosas grabaciones aclamadas y colaboraciones con algunos de los músicos más destacados de su tiempo. Abbado fue un defensor apasionado de la música contemporánea y también fue reconocido por su trabajo en la ópera, dirigiendo producciones en algunos de los teatros de ópera más importantes del mundo.
A lo largo de su carrera, Abbado recibió numerosos premios y honores, incluido el prestigioso Premio Ernst von Siemens en 1989 por su contribución a la música. Su legado perdura no solo a través de sus grabaciones y actuaciones, sino también a través de la influencia que tuvo en generaciones posteriores de directores de orquesta y músicos. Abbado falleció el 20 de enero de 2014, dejando un vacío significativo en el mundo de la música clásica.
Hasta 1955, completó sus estudios en el conservatorio de Milán, donde se especializó en composición, piano y dirección de orquesta. Después de la graduación, perfeccionó con Friedrich Gulda para el piano y Antonino Votto para la dirección de orquesta. Más tarde, se mudó a Viena, después de haber ganado una beca de dos años para las prestigiosas clases magistrales de dirección orquestal de Hans Swarowsky.
En este mismo período puede ser admitido en el coro de la Gesellschaft der Musikfreunde con el fin de asistir a los conciertos de los más grandes directores de orquesta del mundo, entre ellos Bruno Walter, George Szell y Herbert von Karajan. Al mismo tiempo que participa en los cursos de la Academia Chigiana en Siena, impartidos por Alceo Galliera (quien también dirigió la Filarmónica de Londres) y Charles Zecchi, de la Orquesta Filarmónica Checa. En 1958 ganó en Tanglewood (EE. UU.) el Concurso de Dirección Orquestal Serguéi Kusevitski de la Boston Symphony Orchestra, que le permite debutar en los Estados Unidos con la Filarmónica de Nueva York.
1959-1968. Desde el debut hasta la dirección de La Scala
En 1959 hizo su debut en Trieste como director sinfónico. En 1960 dirigió Maria d'Alessandria de Giorgio Federico Ghedini en el Teatro Verdi de Trieste. El mismo año debutó en La Scala, realizando algunos conciertos en la Piccola Scala y dedicados al tercer centenario del nacimiento de Alessandro Scarlatti. En 1962 dirigió El amor de las tres naranjas en el Teatro Verdi de Trieste.
Para el Teatro La Fenice en 1962 dirige un concierto con Pietro Grossi en el chelo en el patio del Palacio Ducal, un concierto con Alexis Weissenberg en el piano en el Teatro La Fenice, en el mismo año en La Fenice dos conciertos con el pianista Aldo Casati con música de Beethoven, Brahms y Rajmáninov. En 1963 un concierto con Tito Aprea en el piano en el patio del Palacio Ducal y un concierto con Weissenberg con música de Prokófiev. En 1964 con Nikita Magaloff el piano en el patio del Palacio Ducal.
En 1963 ganó el prestigioso Premio Mitropoulos, de la New York Philharmonic (ex aequo con Pedro Calderón y Zdeněk Košler, directores mucho más antiguos y establecidos, en el momento). Su nombre empezó a extenderse incluso fuera de los límites estrechos de los expertos, por lo que pudo ser invitado por Herbert von Karajan para dirigir la Filarmónica de Viena en el Festival de Salzburgo de 1965 en la Sinfonía nº 2 de Gustav Mahler, siendo estos dos eventos los que le dieron el reconocimiento mundial y lo lanzaron a la fama como director orquestal y de ópera. También debuta con la misma actuación en La Scala y con la London Symphony Orchestra.
En 1965 dirigió el estreno en el Teatro della Piccola Scala de Atomtod de Giacomo Manzoni en Milán. En 1966-1967 dirige su primera obra de cartelera: Capuletos y Montescos de Vincenzo Bellini con Renata Scotto y Luciano Pavarotti en 1966, con lo que el trabajo se interpretó la Expo '67 en Montreal en la Salle Wilfrid Pelletier como representante de Italia y en el Festival Internacional de Edimburgo de 1967 con Anna Moffo y Pavarotti; también en 1967 con Margherita Rinaldi y Pavarotti en el elenco dirigió la misma ópera también en el Teatro dell'Opera en Roma. En 1967 la dirigió en el Holland Festival con Margherita Rinaldi, Giacomo Aragall y Pavarotti.
Su carrera rápida le llevó a firmar su primer contrato con el grupo Universal (al que pertenecen las famosas etiquetas Deutsche Grammophon, Decca y Philips clásica). En 1966 dirige en el Teatro alla Scala de Milán la "Aida" de Giuseppe Verdi dirigida por Franco Zeffirelli con Leyla Gencer y Fiorenza Cossotto. en 1967 dirige en el teatro municipal de Florencia el "Requiem" de Verdi con Luciano Pavarotti.
El 7 de diciembre tuvo el honor de dirigir la noche de gala para la apertura de la temporada 1967-1968 de La Scala con Lucia di Lammermoor de Gaetano Donizetti con Renata Scotto. En 1968 dirigió el rodaje en el Teatro alla Scala en Milán de «I Capuleti e i Montecchi» con Scotto y Pavarotti. Hizo su debut en la Royal Opera House de Londres con Don Carlos de Giuseppe Verdi con Gwyneth Jones y Shirley Verrett. Hizo su debut en el Metropolitan Opera House en Nueva York en «Don Carlos». Dirige también en el Teatro alla Scala de Milán «Don Carlos» de Verdi en la noche de apertura de la temporada 1968/1969 con Fiorenza Cossotto, Piero Cappuccilli, Nicolai Ghiaurov. En 1969, con solo 35 años, fue nombrado director musical del Teatro alla Scala, cargo que tuvo hasta 1986, dirigiendo no solo el repertorio operístico italiano tradicional, sino presentando una ópera contemporánea cada año, además de una serie de conciertos dedicados a las obras de Alban Berg y Modest Músorgski.
1969-1986. De La Scala de Milán a la Staatsoper de Vienna