Claude Bernard (Saint-Julien, 12 de julio de 1813 - París, 10 de febrero de 1878) fue un biólogo teórico, médico y fisiólogo francés.
Considerado el fundador de la medicina experimental, dio su nombre al síndrome de Claude Bernard-Horner. Se le atribuyen conceptos que influyeron enormemente en los fundamentos de la fisiología moderna: el concepto de milieu intérieur y el de su regulación (posteriormente denominado homeostasis por el fisiólogo Walter Bradford Cannon).
Ingresó en la Académie des Sciences en 1854, fue elegido para la Academia Francesa en 1868 y fue galardonado con la Medalla Copley en 1876.
Hijo de una modesta familia de viticultores, Bernard abandonó su villa natal a los 19 años para trasladarse a la ciudad de Lyon, donde trabajó como ayudante en una farmacia. En esta época, el joven Bernard escribió una obra de teatro (Rose du Rhône) que tuvo cierto éxito de público. Sin embargo, un amigo de la familia (profesor de literatura en la Sorbona) le recomendó dejar de lado estas inclinaciones literarias, tras una lectura crítica de su segundo manuscrito, un drama en cinco actos titulado Arthur de Bretagne, que sería publicado por su amigo G. Barral nueve años después de su muerte, en 1887. Fuera o no acertado, este consejo hizo que Claude Bernard diera un giro a su vida y se trasladara a París para iniciar la carrera de medicina.
En 1839 Bernard obtuvo una plaza de interno, ocupando el puesto 26 de un total de 29 opositores, y entró en contacto con François Magendie, cuyas polémicas clases despertaron en él una inesperada pasión por el descubrimiento de las leyes fisiológicas. Magendie sometía las hipótesis a contrastación experimental ante su auditorio, riendo abiertamente cuando algún experimento no transcurría según lo anunciado por la hipótesis que él mismo acababa de explicar en el aula el día anterior. Magendie se definía como un trapero que recorre el terreno de la ciencia recogiendo hechos de aquí y de allá, sin otra pretensión que "echárselos a la espalda". La elaboración de alguna elegante y "pretenciosa" (predictiva) teoría a partir de tales hechos no tenía cabida en el escepticismo de Magendie. Sin embargo, Bernard no se encontró nunca cómodo con los supuestos epistemológicos de su maestro, lo que determinó que sus intereses dieran un nuevo giro, pasando esta vez del ámbito puramente científico al filosófico. De ahí que Claude Bernard haya pasado a la historia del pensamiento no solo por sus contribuciones a la fisiología, sino también por su intento de fundamentar la posibilidad misma de una medicina —y por extensión, de una biología— científicas. Pese a que resulta un hecho poco conocido por los estudiosos de la epistemología, Claude Bernard adelantó las principales tesis de Karl Popper en este campo.
Bernard se licenció en 1843. En 1847 fundó la Sociedad Francesa de Biología (Société Française de Biologie). En 1853 se doctoró en ciencias naturales ante un tribunal formado por Milne-Edwards, Alexandre Dumas y Adrien-Henri de Jussieu. Ingresó en la Académie des Sciences en 1854, obteniendo ese mismo año la Cátedra de Fisiología General de la Facultad de Ciencias de París. En 1855 sucedió a Magendie en el Colegio de Francia.
En 1860 Claude Bernard ya había escrito lo esencial de su obra. Este año comenzó a tener serios problemas de salud que le obligaron a retirarse periódicamente a su Saint-Julien natal. Allí se dedicó a reflexionar sobre el método que él mismo había empleado para alcanzar sus descubrimientos científicos. De esta época su obra más famosa es la "Introducción al estudio de la medicina experimental" (1865).
En 1868 ingresó en la Academia Francesa. Ese mismo año renunció a su cátedra de La Sorbona, y fue nombrado catedrático de fisiología en el Museo Nacional de Historia Natural de Francia.
En 1869 fue nombrado senador. Aun así, el alcalde republicano de Villefranche se negó a erigirle una estatua por suscripción popular tras su muerte, alegando que se trataba de un antiguo senador del Imperio, y de un hombre separado.
Ni la vida profesional de Claude Bernard ni su vida familiar fueron sencillas. En lo que afecta a su vida personal, Bernard se separó de su esposa en 1869, tras largos años de mutua incomprensión en los que su mujer llegó a fundar, junto a sus dos hijas, un asilo para perros y gatos con el que expresaba su oposición a la experimentación con animales. Además, el matrimonio hubo de afrontar la muerte prematura de uno de sus hijos. Desde el punto de vista profesional, la obra de Claude Bernard solamente fue reconocida por la comunidad académica a lo largo de los últimos veinte años de su vida.
Contribuciones a la ciencia médica
Entre las contribuciones de Bernard a la ciencia, cabe destacar el descubrimiento de la función digestiva del páncreas, el de la función glucogénica del hígado, el mecanismo de acción del curare, del óxido de carbono y de los anestésicos, el establecimiento de los principios generales sobre los que se asienta la farmacodinamia moderna y las funciones del sistema nervioso. En este sentido, han pasado a la historia de la fisiología sus estudios acerca del carácter único de los nervios sensitivos y motores, la sensibilidad recurrente, la estructura de la médula espinal, la vasomotricidad y las circulaciones locales, el origen medular del gran simpático, su función vasomotora, y su acción sobre la temperatura corporal, sobre las secreciones y sobre la glucemia. Otras aportaciones de menor importancia son sus estudios acerca de la secreción salival, la fisiología pulmonar, el efecto de la nicotina y del uranio sobre el organismo, la disección química en fisiología, la coagulabilidad de la sangre, el tono muscular y los mecanismos inflamatorios. Mención aparte merecen sus estudios sobre la asfixia y sobre los fermentos, que le valieron una histórica polémica con Pasteur, aludiendo que su teoría era falsa.
Bernard introdujo el concepto de homeostasia (constancia del medio interior) alrededor de 1860, si bien el término no es suyo, sino de W. B. Cannon. Dicho modelo señala como cualidad definitoria de los seres vivos la capacidad para mantener las condiciones físico-químicas del medio con el que están en contacto. En sentido inverso, son dichas condiciones físico-químicas del líquido que baña las células (medio interno) las que, al entrar en contacto con ellas, determinan la aparición de los fenómenos fisiológicos. Este sencillo esquema pretende dar razón (hasta donde ello es posible) del "quid" propio de lo vivo.
Entre sus contribuciones a la terapéutica hay que destacar las relativas al tratamiento de la diabetes, las indicaciones de la sangría, el tratamiento de la intoxicación por monóxido de carbono mediante ventilación mecánica, el tratamiento de la anemia con lactato de hierro, el descenso de la temperatura corporal mediante medios físicos, el estudio de los mecanismos de antagonismo entre fármacos, el tratamiento de la intoxicación etílica, las aplicaciones de la morfina, los efectos del anhídrido carbónico, la administración intravenosa de suero fisiológico, las técnicas de reanimación cardiopulmonar y la oxigenoterapia.
Bernard también realizó contribuciones importantes en el ámbito de la cirugía, pues, además de sus trabajos sobre la anestesia, diseñó nuevos instrumentos quirúrgicos, propuso nuevas técnicas de incisión y de sutura y describió la hiperglucemia post-hemorrágica.
Aparte de las teorías concretas con las que Claude Bernard enriqueció la medicina, la biología y la veterinaria de su época, pueden distinguirse dos categorías diferentes dentro de sus contribuciones "teóricas" al pensamiento biológico: las relativas a su peculiar modo de contestar la vieja pregunta ¿qué es la vida?, y las puramente epistemológicas (método y fundamentación de la medicina experimental). Es en este sentido en el que puede hablarse de la existencia tanto de una filosofía de la vida como de una epistemología bernardianas. Ambas están, como se verá a continuación, profundamente relacionadas entre sí.
Los seres vivos según Claude Bernard