El Estadio San Carlos de Apoquindo, denominado Claro Arena por razones de patrocinio, es un recinto deportivo cuya propiedad corresponde al Club Deportivo Universidad Católica. Está situado en el Complejo Deportivo San Carlos de Apoquindo en Las Condes, en la ciudad de Santiago, Chile, a casi 1000 metros sobre el nivel del mar. Fue inaugurado en 1988, y desde ese año ha sido sede del equipo de fútbol Universidad Católica.
Es el cuarto de cuatro estadios de propiedad de los cruzados a lo largo de su historia, tras el Estadio Universidad Católica, los Campos de Sports de Ñuñoa e Independencia. Su récord de espectadores para un partido de fútbol ocurrió el 1 de noviembre de 1992, cuando Universidad Católica jugó contra Cobreloa, con 20 936 personas presentes en ese momento.
La capacidad del estadio ha variado durante el tiempo. En un principio su aforo alcanzó alrededor de 20 000 localidades. En 2012, el espacio para el público se redujo a 15 000. Esta diferencia de aposentadurías se produjo por la remodelación realizada ese año, en la cual se reemplazaron los tablones por butacas en dos tribunas del recinto. En la década siguiente, con las obras realizadas entre 2022 y 2025, se incrementó la capacidad del recinto hasta conseguir un aforo de 20 249 espectadores.
Ante la remodelación del Estadio Nacional, debido a los Juegos Panamericanos de 2023, San Carlos de Apoquindo albergó los encuentros de la Selección Chilena por primera vez de manera oficial en 2021. El contexto de esos partidos fue la clasificación de Conmebol para la Copa Mundial de Fútbol de 2022. En años anteriores, fue el recinto de diversos partidos de la Serie Mundial de Rugby 7 2001-02 y el Trofeo Mundial de Rugby Juvenil 2008. En otros ámbitos, ha sido escenario de eventos musicales desde 1989 en adelante.
Las actividades deportivas del club se practicaban inicialmente en el Estadio Universidad Católica y en el Gimnasio de la Universidad Católica. Dichos recintos albergó los partidos de la Universidad Católica en su etapa de transición entre el amateurismo y el profesionalismo. En 1927, la rama de fútbol se trasladó a los Campos de Sports de Ñuñoa que ese año se transformaron en propiedad de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Federación Deportiva UC, y, por extensión, del Club Deportivo Universidad Católica, debido al vínculo entre la casa de estudios y el CDUC.
El 12 de octubre de 1945, Universidad Católica inauguró el Estadio Independencia, el cual contaba con cancha de fútbol, pista de atletismo y piscina olímpica. En 1971, el club debió vender su estadio para ayudar a la PUC a solventar sus compromisos económicos. Por ese motivo, comenzó a jugar en el Estadio Santa Laura y Nacional.
Debido al crecimiento como institución se construyó el Complejo Deportivo Santa Rosa. Una parte considerable de las ramas deportivas del club se trasladaron al complejo, ubicado en la comuna de Las Condes y construido sobre un terreno donado por el municipio en los años 50. Como consecuencia del afianzamiento y desarrollo exponencial de las diversas disciplinas, nació la necesidad de contar con nuevos recintos.
Con la venta del Estadio Independencia, surgió la necesidad de edificar un nuevo estadio. El 4 de febrero de 1972 se anunció el proyecto de una nueva ciudad deportiva en los faldeos cordilleranos. Es así, como se da nacimiento al Complejo Deportivo San Carlos de Apoquindo en honor a Carlos Casanueva, rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile. La directiva liderada por Alfonso Swett fue la encargada de llevar a cabo el proyecto del nuevo estadio, obra del arquitecto, y socio del club, Esteban Barbieri. En 1979, bajo el mando del propio Swett y Germán Mayo Correa, comenzó a tomar fuerza la idea de un nuevo reducto para Universidad Católica.
El primer intento de construir un recinto fue en el cerro San Cristóbal, al frente de Santa Rosa de Las Condes, contando con un proyecto realizado por el arquitecto Esteban Barbieri. Sin embargo, la institución no consiguió los permisos necesarios, y optaron por situar la obra en los terrenos del Complejo Deportivo San Carlos de Apoquindo. El proceso de construcción del estadio tuvo varias dificultades, como la aprobación de permisos, el costo de los materiales y la búsqueda del sitio adecuado. En el proceso, varios dirigentes del club ayudaron con la prestación de camiones, maquinarías, contratación de profesionales, entre otros recursos. Los jugadores de esa época también se hicieron parte del proyecto, donando sacos de cemento. Por su parte, los hinchas compraron bonos para la campaña “Cemento-Acero Estadio Universidad Católica”, con el fin de reducir costos.
En 1987, la dirigencia de Universidad Católica, representada por Cristián Lyon, presidente de la rama de fútbol, asumió un acuerdo de palabra con Margarita Moreno, alcaldesa de Las Condes en esa época. En ese convenio se estipuló que nunca se jugarían clásicos contra Universidad de Chile y Colo-Colo. A cambio de ceder la localía en partidos de alto riesgo, obtuvieron el permiso para reanudar las obras de construcción. El municipio de Las Condes emitió un permiso de construcción el 16 de abril de 1987. Tuvo vigencia desde el 15 de septiembre de 1987 hasta septiembre de 1988, cuando se inauguró. La construcción tuvo un costo aproximado de mil millones de pesos. Se utilizaron 3900 m³ de hormigón y 430 toneladas de estructuras metálicas.
El 4 de septiembre de 1988, el estadio fue inaugurado ante 12 000 personas en un partido amistoso contra River Plate. El encuentro concluyó con resultado a favor de la visita por 1:0, con gol de Claudio Borghi. Había transcurrido 21 años desde que Universidad Católica oficiara como local en un estadio propio. El espectáculo de inauguración estuvo a cargo del director de televisión Gonzalo Bertrán, y participaron las distintas ramas deportivas del club.
El 25 de septiembre de 1988, se produjo el primer triunfo primer oficial de los cruzados en San Carlos. El encuentro correspondió a la fecha 12 del Torneo Oficial 1988. Universidad Católica venció por 3:0 a Fernández Vial. El tanto que abrió el marcador fue obra de Juvenal Olmos, quedando en la historia como el primer jugador cruzado en convertir un gol en el nuevo estadio. Las restantes anotaciones fueron obra de Luis Abarca y Patricio Mardones. El 8 de mayo de 1990, se disputó el primer partido internacional en el reducto cruzado. Católica ganó por 2:0 a Sporting Cristal por Copa Libertadores, con goles de Andrés Romero y Jorge Contreras.
Tras la prohibición de ser locales con sus rivales clásicos, Universidad de Chile y Colo-Colo, los hinchas de Universidad Católica, crearon una campaña el 6 de septiembre de 2010 llamada Locales en San Carlos, la cual consistió en la aspiración de ejercer la localía en dicho recinto ante sus rivales clásicos. El 23 de septiembre de 2011, Cruzados SADP se reunió con la intendenta Cecilia Pérez y dieron inicio al plan, con el fin de que la autoridad evaluara los avances efectuados en el recinto. Si el club cumplía con los requisitos mínimos de seguridad y solicitaba el permiso, no se impediría el uso del recinto, según lo estipulado por Pérez. Al día siguiente, se solicitó formalmente una autorización para recibir a Colo-Colo el 16 de octubre de ese año, petición que fue aprobada por la intendenta. Finalmente, el mencionado día 16, Universidad Católica recibió a Colo Colo en San Carlos de Apoquindo, por primera vez desde 1998, ganando por 4 goles a 0. Fue la primera victoria de los cruzados en el regreso de los encuentros denominados clásicos a su estadio.
El 23 de agosto de 2025, al cabo de tres años en obras por su remodelación, el estadio fue reinaugurado como Claro Arena, siendo aún San Carlos de Apoquindo su nombre más conocido. Días antes hubo un partido oficial de fútbol femenino, el cual permitió probar el funcionamiento del recinto. En ese encuentro, las locales igualaron 0:0 con Santiago Morning. En el estreno oficial, se llevó a cabo un partido entre Universidad Católica y Unión Española, correspondiente a la fecha 21 de la Liga de Primera 2025. Ante una asistencia de 20 141 espectadores, el triunfo favoreció a los dueños de casa por 2:0, con goles de Fernando Zampedri, que se convirtió en el primer anotador tras la reapertura del recinto, y Eduard Bello.