Tal Día como Hoy

Clara Solovera

Escritora, poetisa y pedagoga chilena

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Clara Irma Solovera Cortés (Santiago, 15 de mayo de 1909-Santiago, 27 de enero de 1992) fue una escritora, poetisa y pedagoga chilena. Es esencialmente recordada como compositora de música de raíz folclórica o popular chilena y como autora de rondas infantiles. Ganó la competición folclórica del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar en 1963 con la canción «Álamo huacho», interpretada por Los Huasos Quincheros.

Algunos la consideran folclorista dado que su obra se amalgama hermosamente asimilándose al folclore, especialmente con la tonada, de la que pobló el patrimonio musical chileno, y puesto que algunas de sus melodías están en franco proceso de folclorización. Ella misma hacía hincapié en el hecho de que sus creaciones no provenían de la recopilación del saber popular sino de su propia imaginación y corazón. Fue, sin grado ni título formal, una musicóloga chilena.​

Tras la muerte de su madre, Ema Cortés, fue llevada a los dos años de edad al bucólico San Bernardo de principios del siglo XX. Pocos años después, su padre, Salvador Solovera, pereció ahogado en el Sur de Chile cuando la niña tenía alrededor de cinco años. La criaron su abuela Clarisa y una bisabuela, con quienes conoció el cariño y la rigidez de las costumbres. Clarita sublimó su orfandad escribiendo versos y «conversando con las flores y jugando con las plantas, como si tuvieran vida». Vio su afición premiada al ganar a los nueve años un certamen poético del diario La Nación con el poema «Lirios blancos».

Una vez cursadas la educación primaria y humanidades en su «patria chica» sanbernardina, ingresó a fines de los años 1920 al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, donde se impregnó del influjo criollista de su profesor de literatura, el insigne escritor Mariano Latorre. En esos años, poemas suyos y algunas de sus reflexiones serán publicados por los periódicos El Heraldo y La Opinión. Titulada de profesora de castellano y filosofía, ejerció algún tiempo en San Bernardo y brevemente en Talca. Colaboró también como secretaria y eventual reemplazante de la educadora Amanda Labarca.​

Dejó de ejercer su profesión por su matrimonio con el médico Pablo Toledo Alvarado, con quien tuvo tres hijos y de quien enviudó.​ Y su propia carrera musical tardó treinta y ocho años en empezar.​

Solovera comenzó a componer en 1948 y su primer éxito, en ese mismo año, fue la tonada «Chile lindo». Nada opacó la popularidad histórica de esa tonada, que tuvo en Ester Soré a su primera y entusiasta intérprete.​

¡pucha qué es linda mi tierra!

¡No hay otra que se le iguale,

En su programa radial de música folclórica Ester Soré había conocido una tonada previa de Solovera, ‘‘Mata e' Suspiros’’, y tras incorporarla a su repertorio, le pidió otra pieza para cierta actuación ante el presidente Gabriel González Videla. Clara Solovera le entregó ‘‘Chile Lindo’’ y la posterior audiencia presidencial de ambas coincidió con el primer disco sencillo de la autora, que incluye ‘‘Chile Lindo’’ y la tonada humorística ‘‘Mata de Arrayán Florido’’ (1948).​ Aguda y alegre conferencista, Clara Solovera desarrolló, a menudo, charlas y actividades radiofónicas. Por ejemplo, en Montevideo (1952) y en Radio Corporación (1958), Santiago. En colaboración con el escritor Jorge Inostrosa será la encargada pedagógica de la "Escuela del Aire", campaña de alfabetización radiofónica (1957) de la cual surge su compendio de rondas denominado "Rondas de las Letras". Se desempeñó asimismo como libretista y conductora del programa Rondas y cantos de Mamita Clara, uno de los primeros espacios didáctico-infantiles chilenos transmitido por Canal 13 en 1965.

Desde entonces Clara Solovera nutrió su cancionero con retratos criollistas del campo chileno en tonadas de simples armonías como ‘‘La Enagüita’’, motivada por una de sus hijas; otras son "Pomaire", "Cachito e' Tierra", "La Querendona", "La Quincha", "El Sahumerio", "La Prevenida", "Niña Campesina", "Hojita de Verde Trébol",‘‘Manta de Tres Colores" (1956), inspirada en Arturo Gatica; "Huaso por donde me miren" y "Huaso Rancagüino", asimismo escritas para el magnífico intérprete. "¿Dónde habrá como mi cueca?", "La Esmeralda entrando al Puerto", "Estrella de mi bandera", "La Cantinera", "Banderita Florecida", "Septiembre", apelan especialmente a los emblemas y valores patrios; "Las Lavanderas de Pica", "El Cachimbo del Tamarugo", "¡Qué Lindo el Valle del Elqui!", destilan el sabor dulce y seco del Norte chileno; ‘‘Te Juiste Pa’ Ronde’’ fue modelada sobre la estampa de un carretero de Los Ángeles; La Felpa y la Buenamoza, tuvo también origen en un hecho campesino. Otras obras relevantes de la autora son: ‘‘El Cantar de mi Guitarra’’, "El Pañuelo", "Poncho de Olvido", "Las Cantoras del Rodeo" y ‘‘Mata de Arrayán Florido", inspirada, está última, en recuerdos de su niñez. "Pájaros de Septiembre" fue considerada por Pablo Neruda "la más poética de las canciones de Clarita". ‘‘Álamo Huacho’’ obtuvo, en 1963, el Primer Premio del Festival de Viña del Mar. Otros temas, "Casa Colorada", "Torre de San Francisco" y "Puente de Calicanto", son una vívida remembranza colonial. Lucho Gatica grabaría, con voz de seda, además de "Chile Lindo", sus valses "Soledad" y "Floridos Quince Años". El himno "Verde Legión", de su autoría, describe la valiosa labor de Carabineros de Chile. Más de doscientas obras suyas están registradas en la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, especialmente tonadas.

Otros comienzan a interpretarla

Otros intérpretes de sus canciones fueron la folclorista y académica Margot Loyola, quien señaló sobre la autora: «La música de Clara Solovera llega a los rincones más insólitos y se asimila como parte de la continuidad de la tradición»; Los Huasos Quincheros, que grabaron gran parte de su obra; Las Voces de Tierra Larga, Los Provincianos, el Dúo Rey Silva, Arturo Gatica, Lucho Gatica, Silvia Infantas y Los Huasos de Algarrobal. En el extranjero hubo registros de su música en voces tan prestigiosas como las de Libertad Lamarque y Amalia de la Vega («Chile lindo»), Juan Arvizu («Polka del tulipán», «La vida, ja, ja») y Dalma de Oliveira («Valsa quinze primaveras»).

Además de tonadas, la autora escribió cuecas, valses, refalosas, mapuchinas, trotes, cachimbos y, entre los géneros internacionales, boleros, corridos, pasillos, pasodobles y zambas.

Como pedagoga, Solovera querrá mitigar "el vacío tremendo de material [infantil] verdaderamente útil, con sabor a chileno" que, a la sazón, padecía nuestro acervo músico nacional. Decenas de rondas, cantos y villancicos de la autora serán interpretados y grabados por "Los Chenitas", conjunto folclórico infantil de San Bernardo dirigido por la profesora Elena Valdivia. Respecto de su obra para niños, el académico Manuel Dannemann acotará: "supo buscar y seleccionar materiales humanos simples, pero de gran significado y atractivo para el alma infantil y con ellos construir breves juegos que poseen una doble sonoridad: la del canto y la del placer de la aventura fugaz, de dar vida a relatos de variada índole". Entre otros podemos referir: "¡Cómo nacen los pollitos!", "Chicharrita", "Romance de mi Bandera", "La casa sobre el mar", "Pastorcita de mis valles", "Coplas del arbolito", "El aromo floreció", "Ronda de las cuatro letras", "Burrito de Toconao", "El volantín", "Caracolito", "El trompito bailarín", "Princesita Rapuncel", "Las rondas de la Luna", "Polka del tulipán", "Chanchito de Quinchamalí", "Colorín… colora'o" y "Mi vaquita me da leche".​

Su participación en la actividad gremial fue relevante. Fue activa adalid de autores y artistas, codo a codo con otros valiosos creadores como José Goles y Nicanor Molinare. Fue vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Autores y Compositores, en la década de 1950, y fundadora, junto con Diego Barros, de la Corporación de Autores y Compositores de Chile en 1961.

Clara Solovera no poseía estudios formales en música y tocaba la guitarra por oído. «Ni siquiera tengo un método de trabajo. Nunca me pongo a pensar versos o melodías. Surgen solos y en cualquier momento», dijo. Porfirio Díaz, Vicente Bianchi y sobre todo José Goles trabajaron en la transcripción y armonización de sus canciones. Gran parte de su obra fue declarada material didáctico auxiliar de la educación musical chilena.

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