Tal Día como Hoy

Ciudad Real

Municipio de la provincia de Ciudad Real, España

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Ciudad Real es un municipio y una ciudad de España, capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Con una población de 76 217 habitantes (INE 2025), es el quinto municipio más poblado de la comunidad autónoma. Recibe el sobrenombre de «la capital de La Mancha» por haber sido la capital de la antigua provincia de La Mancha.

El municipio de Ciudad Real comprende cuatro núcleos de población: Ciudad Real, Las Casas, Valverde y La Poblachuela. Ciudad Real está urbanísticamente separada por escasos metros de la vecina localidad de Miguelturra, con la que forma un continuo demográfico.

Ciudad Real se encuentra en la región histórica de La Mancha, concretamente en la comarca natural del Campo de Calatrava, caracterizada por toda una llanura y situada en la sub-meseta sur de la península ibérica, al borde de un extenso territorio que presenta la particularidad del relieve y los fenómenos volcánicos. Así, se pueden observar formaciones del relieve que suelen recibir el nombre de «morro» o «cabezo» y cráteres hidromagmáticos de explosión o maar, que a veces albergaban lagunas. Estas, en ocasiones, fueron desecadas en la segunda mitad del siglo XIX como consecuencia de las ideas y políticas higienistas o miasmáticas de la época. Es el caso de la laguna de Los Terreros, donde se encuentra actualmente la Facultad de Educación. La zona centro-sur de Ciudad Real se encuentra emplazada sobre cuatro maares, cuyos cráteres se sitúan en la plaza del Pilar, el barrio de Los Ángeles, la Poblachuela y en la fuente del Hospital General.​ En su término municipal, se encuentran otros maares o cráteres de explosión, como el de la laguna de La Posadilla (también llamado de Fuentillejos), declarada monumento natural

Otros fenómenos son las aguas agrias, hervideros y baños termales. El relieve del término municipal es llano con ligeras ondulaciones y con pequeños cerros volcánicos además de pequeñas sierras cuarcíticas. El río Guadiana surca este territorio represado para el regadío en el embalse de El Vicario.

Las antípodas de Ciudad Real se encuentran en un punto al norte del parque forestal de Kaimanawa (Kaimanawa Forest Park) en la isla Norte de Nueva Zelanda, cerca de la ciudad de Turangi en la región de Waikato.

De acuerdo con la clasificación climática de Köppen, el clima de Ciudad Real es en general semiárido frío de tipo BSk, si bien está muy cerca del límite con el clima mediterráneo de tipo Csa. Otras fuentes describen el clima de Ciudad Real como mediterráneo continentalizado, diferenciándolo del clima mediterráneo típico (que se da en zonas cercanas a la costa), por tener una mayor amplitud térmica anual debido a su altitud y lejanía del mar.

La precipitación media anual es de unos 406 mm, con un mínimo marcado en verano (como es común en los climas mediterráneos) y un máximo en otoño y comienzos del invierno y, en menor medida, en primavera. Las nevadas en invierno son ocasionales. El verano es muy cálido, mientras que el invierno es moderadamente frío.

Esta ciudad se originó con el establecimiento de un pequeño pueblo, denominado Pozo o Pozuelo Seco de Don Gil, durante el proceso de repoblación de las llamadas «tierras de nadie» debido a que los musulmanes fueron expulsados de esta región al llevarse a cabo la Reconquista cristiana. Pozo o Pozuelo Seco de Don Gil vio incrementada su población por la migración de los habitantes de la vecina población de Alarcos, a la cual pertenecía,[cita requerida] ello por el año de 1195. En el lugar donde se encontraba el pozo al que hace referencia el nombre de la antigua aldea, hoy existe una placa conmemorativa, localizada en la plaza del Pilar.

Mientras fue tierra de nadie fronteriza el lugar fue con frecuencia arrasado por bandoleros de origen mercenario entregados al pillaje, de muy variada procedencia (europeos, musulmanes...) de los cuales los más célebres fueron los llamados Golfines. El poder de las órdenes militares era entonces equiparable al de los reyes, pero no siempre conseguían evitar estos desórdenes, con frecuencia porque la guerra les obligaba a emitir perdones a fin de reclutarlos en sus filas. El maestre de cada orden actuaba como señor feudal, y tenía derecho a recaudar impuestos en las tierras de su dominio. En esto no sería una excepción la principal orden en la zona, y la que ostentaba mayor poder: la Orden de Calatrava. Además su poder era tal, que podía ser una gran aliada (para proteger los límites del reino con al-Ándalus) o convertirse en un gran problema. En 1245 tuvo lugar en Pozuelo de Don Gil la última entrevista entre Fernando III y su madre doña Berenguela. En el año 1255, tercero de su reinado, el rey Alfonso X el Sabio renombró el municipio del Pozuelo de Don Gil, fundando Villa Real. Colocaba así el rey una villa de su propiedad, con fieles funcionarios reales, en los dominios de la Orden de Calatrava:

En su término municipal, a 8 km de la ciudad, se encuentra el cerro de Alarcos, antigua población ibérica y de importante valor arqueológico, también por su ermita y castillo medievales; sus inmediaciones fueron escenario de la batalla del mismo nombre, donde las tropas cristianas fueron derrotadas por los almohades (1195).

Una curiosidad histórica es que Villa Real, junto a Madrid (que fue Corte en el exilio) y Andújar, dejó de ser población de realengo en la Corona de Castilla, pasando a ser señorío de León VI de Armenia entre los años 1382 y 1391.​ Juan I de Castilla pagó el rescate de León VI de Armenia, cuando este fue capturado por los egipcios, en lo que fue la caída del último reino cristiano de Oriente. Como agradecimiento al rescate, León VI acudió a Castilla a visitar a su liberador, Juan I, y este le otorgó el señorío de Madrid, e Vilareal e Andújar​ hasta su muerte, sin posibilidad de heredarlo. Pero Enrique III recuperó la administración de los señoríos en 1391, tras las continuas quejas de los súbditos. Ese mismo año hubo un pogromo generalizado en las principales poblaciones de Castilla, incluida Villarreal, y numerosos judíos de su sinagoga decidieron convertirse al cristianismo para apaciguar los ánimos, al menos superficialmente.

Para encontrar el momento en que Villa Real recibe el título de ciudad, hay que remontarse a diciembre del año 1420, en el que el rey de Castilla Juan II le concede a Villa Real el título de ciudad, como premio a su apoyo en la guerra civil dinástica contra las órdenes militares, al enviar Villa Real unos mil quinientos hombres armados de su milicia en ayuda del rey, que se encontraba entonces secuestrado en el castillo de Montalbán. Desde entonces, Juan II otorgó a la villa el título de ciudad y un escudo con la leyenda «Muy noble, muy leal», pasando a llamarse desde entonces Ciudad Real. Los vecinos de Ciudad Real organizaron un gran motín contra sus paisanos conversos cuyos disturbios empezaron el seis de octubre de 1474. Ese día, los alborotadores surgieron de varias casas y conventos de la ciudad, lo que hace pensar que no fue espontáneo y seguramente existía la intención de ejercer el pillaje contra ellos y sus pertenencias. La ciudad tendría entonces una población aproximada de 8000 habitantes. En 1475 se confirman los privilegios de la Santa Hermandad Vieja de Ciudad Real por parte de los Reyes Católicos, quienes establecen además en ella una de las dos Reales Chancillerías de Castilla (1494), luego trasladada a Granada (1505), y la sede del tribunal de la Inquisición (1483), luego establecida en Toledo (1485). El padre Fidel Fita y el profesor Haim Beinart estudiaron la tremenda represión que sufrieron los criptojudaizantes entre los conversos de la ciudad, especialmente de 1483 a 1485.​​​​ Para evitar denuncias, por ejemplo, las conversas de Ciudad Real llevaban ruecas consigo cuando se reunían los sábados para «decir» que iban a hilar cuando en realidad iban a hacer algo completamente diferente.​

En 1508 se padeció una espantosa inundación. Durante la guerra de las Comunidades se mantuvo leal a Carlos I por lo menos hasta enero de 1521.​ Las invitaciones de la Santa Junta, que ordenó el 28 de diciembre escribirle cartas a su concejo, y la negativa de los virreyes de concederle ciertas peticiones, la motivó a que se uniese al bando rebelde. Así, Consejo Real criticó al concejo de la Mesta cuando esta quiso reunirse en Ciudad Real, porque consideraba que la villa no ofrecía las seguridades necesarias.

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