Las ‘‘cintas magnéticas’’ son un tipo de medio o soporte de almacenamiento de datos que utiliza una banda plástica recubierta con un material magnetizable, comúnmente óxido de hierro (Fe₂O₃), óxido de cromo (CrO₂) u otros compuestos metálicos. La información se graba en forma de variaciones del campo magnético a lo largo de pistas dispuestas longitudinal o helicoidalmente sobre la superficie de la cinta.
Las cintas magnéticas se emplean para el almacenamiento de distintos tipos de información, como audio, vídeo y datos digitales. Desde mediados del siglo XX han sido ampliamente utilizadas tanto en aplicaciones domésticas —como los casetes y las cintas de vídeo doméstico— como en entornos profesionales y científicos, especialmente para el respaldo y archivo de grandes volúmenes de información.
Existen diversos formatos de cinta magnética que difieren en sus dimensiones físicas, composición química, densidad de grabación y método de lectura o escritura. Entre los más conocidos se encuentran los sistemas VHS, Betacam, DAT y LTO, cada uno adaptado a un tipo de uso específico.
A pesar de haber sido desplazadas en muchos ámbitos por los medios de almacenamiento ópticos y digitales de estado sólido, las cintas magnéticas continúan utilizándose en centros de datos y archivos de larga duración debido a su bajo costo por unidad de almacenamiento y su estabilidad frente al paso del tiempo.
Los dispositivos informáticos de almacenamiento masivo de datos de cinta magnética son utilizados principalmente para respaldo de archivos y para el proceso de información de tipo secuencial, como en la elaboración de nóminas de las grandes organizaciones públicas y privadas. Al almacén donde se guardan estos dispositivos se lo denomina cintoteca.
Su uso también se ha extendido para el almacenamiento analógico de música (como el casete de audio) y para vídeo, como las cintas de VHS (véase cinta de video).
La cinta magnética de audio dependiendo del equipo que la reproduce/graba recibe distintos nombres:
Se llama cinta de bobina abierta si es de magnetófono.
Casete cuando es de formato compacto utilizada en pletina o walkman, aunque existen una amplia gama de casetes destinados a audio, video y archivo de información.
Cartucho cuando es utilizada en cartucheras.
Hoy en día se siguen usando cintas en casetes para resguardo de información, aunque no se trate de un medio masivo, Sony recientemente ha creado una tecnología en la cual se puede almacenar 185 TB de información en cinta magnética.
Los principios de la grabación magnética fueron obra del inglés Oberlin Smith en 1878. El primer dispositivo de grabación magnética, el Telegráfono (Telegraphone), fue realizado y patentado por el inventor danés Valdemar Poulsen en 1898. Poulsen hizo una grabación magnética de su voz a lo largo de un alambre de piano, con la finalidad de dejar un mensaje grabado en la central telefónica cuando no se encontraban los usuarios en casa, para la compañía en la que trabajaba como técnico.
Poulsen, después de haber patentado la aplicación en 1898 en Dinamarca, mejoró su invento; este se parecía al primer fonógrafo de Thomas Edison. A partir de su descubrimiento se dedicó a desarrollar y a registrar por medio de patentes el principio de la grabación magnética en diferentes países de Europa y en Estados Unidos. Presentó su invención en 38 naciones.
Poulsen continuó desarrollando el equipo después de haber colaborado para Mix & Genest, y Siemens & Halske (antecesor de la compañía Siemens), y creó su propia compañía, “Dansk Telegrafonfabrik”, en donde produjo un telegráfono simple con discos que grababan hasta 2 minutos y uno más complejo de cinta de alambre que grababa hasta 30 minutos.
Más adelante se hicieron diferentes modelos de grabadoras magnéticas con el mismo principio de grabación. En Alemania se creó el Magnetófono; esta máquina utilizaba acero sólido en forma de cinta o alambre como medio de reproducción.
Hubo muchas adaptaciones y diferentes tipos de grabadoras magnéticas de voz, las cuales fueron comercializadas con diferentes usos en oficinas, la radio, la milicia y la telefonía. Cuando se estaban acabando los derechos de patente de Poulsen, Curt Stille —que era el responsable de las investigaciones para mejorar el telegráfono— produjo el ecófono en 1930 y lo dio a conocer en el mercado en 1933 como “Dailygraph”. Stille implementó en la grabadora de mensajes un sistema de carretes con la cinta-cable magnética, los cuales empotró en una repisa especial para reemplazar este componente al dar mantenimiento a la máquina. Esta unidad puede ser considerada el antecedente del formato casete, que permitió manipular fácilmente la cinta de alambre y reemplazar de forma práctica el material grabado.
Las variantes de materiales en el medio de grabación dependían mucho del equipo en que se reproducía; uno de los que desarrollaron y patentaron la cinta magnética sobre base de papel para sustituir las cintas de acero fue el inventor alemán-austriaco Fritz Pfleumer, quien empleó papel muy delgado con una capa de óxido de hierro pegado con laca. Registró esta adaptación en la patente alemana DRP 500,900 en 1928. Pfleumer posteriormente trabajó y compartió los derechos de autor con la compañía AEG (German General Electric), empresa que continuó desarrollando el magnetófono de cinta magnética y se dedicó a incorporar la mejora de la cinta a base de papel al equipo. Eduard Shüller, que colaboraba para el equipo de ingenieros de AEG, ideó en 1934 un importante cambio: la cabeza de anillo que funcionaba en el equipo para grabar, reproducir y borrar, pero el mecanismo mejorado requería una cinta magnética con diferentes características que la cinta a base de papel.
AEG requirió materiales como el hierro carbónico de la BASF (acrónimo de Badische Anilin und Soda Fabrik, en español: Fábrica Badense de bicarbonato de sodio y anilina), división en Ludwigshafen del gigante mezcladora química I.G. Farbenindustrie., Pfleumer registró una cinta cuyo material avanzado contenía óxido de hierro (magnetita), celulosa y acetato en 1934. Las cintas con base de plástico fueron presentadas comercialmente en 1935 por la BASF en la IFA o Internationale Funkausstellung Berlin (feria de muestras internacional de la radiodifusión de Berlín), y la primera grabación pública fue hecha con la grabadora de cinta de celulosa y acetato de la AEG en 1936 con la Orquesta Filarmónica de Londres, conducida por el Sr. Tomas Beecham en el salón de la compañía BASF en Ludwingsahven (grabación que sería famosa en el material de propaganda de la guerra).