Tal Día como Hoy

Cine mexicano

Conjunto de películas cinematográficas realizadas en México

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El cine mexicano es el conjunto de producciones fílmicas realizadas en México o coproducidas con otros países.​

Sus antecedentes se remontan a las visitas que Gabriel Veyre y Ferdinand von Bernand realizaron en el país en 1896. La producción cinematográfica mexicana es una de las más destacadas de América Latina, y tuvo su mayor auge durante la Época de Oro del cine mexicano, etapa en que la industria filmográfica mexicana logró su mayor avance.

1896-1898: antecedentes e inicios

El cine llegó a México en 1896, gracias a la visita de Gabriel Veyre y Ferdinand Von Bernard, enviados de los hermanos Lumière. Ellos realizaron una función cinematográfica al interior del castillo de Chapultepec, presenciada por el presidente Porfirio Díaz, su familia y miembros de su gabinete.​ Los periódicos de la época señalaron que los asistentes quedaron cautivados por la presentación de vistas y maravillados con el nuevo invento que presentaba la imagen en movimiento. Después de su afortunado debut privado, el cinematógrafo se presentó al público el 14 de agosto de ese mismo año, en el sótano de la droguería Plateros, en la calle del mismo nombre (hoy calle Madero) de la Ciudad de México. México fue el primer país del continente americano que disfrutó del nuevo medio, ya que la entrada del cinematógrafo a los Estados Unidos había sido bloqueada por Thomas Alva Edison, si bien es posible que, debido a que el presidente Porfirio Díaz o su gobierno tenían una buena amistad con el gobierno de Francia en ese momento, los padres del cine prefirieron a México para que fuera el primer país americano en presenciar este medio. A principios del mismo año, Thomas Armant y Francis Jenkins habían desarrollado en Washington D. C. el vitascopio, un aparato similar al cinematógrafo. Edison había conseguido comprar los derechos del vitascopio y pensaba lanzarlo al mercado con el nombre de Biograph. La llegada del invento de los Lumière significaba la entrada de Edison a una competencia que nunca antes había experimentado.

En 1896, Gabriel Veyre filmó El presidente de la república paseando a caballo en el bosque de Chapultepec, un cortometraje documental francomexicano de sesenta segundos, en el que se grabó al entonces presidente de México, Porfirio Díaz, montando a caballo junto a algunos ministros de su gabinete. Fue ésta la primera película grabada en México.​ El mismo año, Veyre lanzó otro cortometraje, titulado Un duelo a pistola en el bosque de Chapultepec, que causó conmoción en su tiempo, debido a que el público aún no diferenciaba la realidad de la ficción.​ Sin embargo, ninguno de estos dos cortometrajes se produjeron en México: sí se grabaron en el país, pero se editaron y se crearon en su totalidad en Francia. No fue sino hasta 1897 cuando se realizó la primera producción cinematográfica totalmente mexicana, gracias al director Ignacio Aguirre, quien produjo el cortometraje de cine mudo Riña de hombres en el Zócalo, proyecto que terminó siendo la primera película realizada en la historia de la cinematografía mexicana.​

En 1898, el mexicano Luis Adrián Lavie presentó el aristógrafo, un invento que perfeccionó los fallidos intentos de otros por proyectar imágenes en relieve. El periódico sonorense El Imparcial describió su creación de la siguiente forma: «...inventando unos lentes y gemelos que contienen en su interior un mecanismo movido por una corriente eléctrica, de tal suerte que cada vez que la vista correspondiente a un ojo la del otro ojo queda interceptada. Las imágenes se suceden con tal rapidez que, por un efecto de persistencia de la impresión en la retina, las vistas no solamente parecen de relieve, sino que aparecen también enteramente fijas cuando se hace uso del anteojo.»​

1898-1916: cortometrajes de cine mudo

Los cortometrajes de cine mudo continuaron siendo realizados, y en 1898, Salvador Toscano lanzó Don Juan Tenorio; dicho corto fue su primer trabajo como director de cine, lo que años después lo convirtió en el primer cineasta de México.​ A pesar de que Ignacio Aguirre debutó con la primera cinta mexicana, Toscano se volvió el primer realizador mexicano debido a que a diferencia de su contemporáneo, él si continuó haciendo filmes.​

Iniciado el siglo XX, rápidamente se empezaron a realizar diversos cortometrajes mudos, con títulos como: Fiestas presidenciales en Mérida y El san lunes del valedor o El san lunes del velador, ambos de 1906, El grito de Dolores o La independencia de México y Aventuras de Tip Top en Chapultepec, los dos de 1907, El rosario de Amozoc de 1909, y El aniversario del fallecimiento de la suegra de Enhart de 1912.

En 1916, se lanzó en el Teatro Peón Contreras de Mérida, Yucatán, 1810 o ¡Los Libertadores de México!, la primera película de larga duración en la historia del cine mexicano; dicho proyecto se convirtió en una película perdida debido a que en años posteriores no se encontraron registros de alguna copia preservada.​​ Un año después, se estrenó La luz, tríptico de la vida moderna de 1917, basada en el guion de la cinta italiana Il fuoco.

Otros filmes famosos de esta era fueron: En defensa propia (1917), La tigresa (1917) y La soñadora (1917), producidos todos por la Compañía Azteca Films. Esta firma, fundada por la actriz Mimí Derba y por Enrique Rosas, constituyó la primera empresa de cine totalmente mexicana. Probablemente Derba haya sido la primera directora de cine nacional.​

Tepeyac de 1917, es uno de los pocos filmes del cine mudo mexicano, que han logrado ser preservadas; su trama relata las apariciones de la Virgen de Guadalupe. Se consideraba como una producción perdida, hasta que en 2016, el historiados Aurelio de los Reyes logró encontrarla. En ese año, se inició su restauración con ayuda de la filmoteca de la Universidad Nacional de México (UNAM) y la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas,​​ y en 2018, fue relanzada luego de la finalización de su renovación digital.​​

El automóvil gris de 1919, fue el filme mexicano de cine mudo más exitoso de su época. Filmado por Enrique Rosas, la cinta se divide en doce segmentos que cuentan las aventuras de una famosa banda de ladrones de joyas que se hizo célebre en Ciudad de México cerca de 1915.​

Otras cintas sobresalientes del cine mudo mexicano incluyeron proyectos como El tren fantasma de 1926, y El puño de hierro de 1927, ambas dirigidas por Gabriel García Moreno.

En 1929, se comenzó a experimentar con el cine sonoro; el primero en utilizar esta nueva técnica fue el director Miguel Contreras Torres, quien filmó el largometraje El águila y el nopal. El mismo año, Gustavo Sáenz de Sicilia reestreno su cinta silente La boda de Rosario, haciendo uso de la técnica del cine sonorizante mediante de discos fonográficos.

Otros directores que empezaron a hacer cine sonoro incluyeron a Ángel E. Álvarez con el documental Alas de la gloria de 1929, José Manuel Ramos con el cortometraje Cautiva de 1929, Luis Lezama con Los hijos del destino de 1930, Salvador Pruneda con Abismos de 1930 haciendo uso de Vitaphone, Rafael J. Sevilla con Más fuerte que el deber (1930) también incorporando Vitaphone, Miguel Contreras y Roberto Turnbull sonorizando La toma de protesta del ingeniero presidente Pascual Ortiz Rubio en 1930, nuevamente Miguel Contreras con la coproducción mexicanoestadounidense Soñadores de gloria de 1930, Gabriel Soria con Revista Excelsior de 1930, Charles Amador con el cortometraje El inocente de 1930, y el largometraje Terrible pesadilla de 1931, y una vez más Miguel torres con el cortometraje parcialmente sonorizado Zitari y la película Contrabando, ambas de 1931. Sin embargo, no fue sino hasta este último año que se realizó la primera cinta sonora mexicana exitosa, Santa, una producción dirigida por el actor español Antonio Moreno.​ Dicho filme fue el primero en el que se incorporó la técnica del sonido directo, grabado en una banda sonora paralela a las imágenes en la misma película. Esta técnica fue creada en 1929 por el ingeniero en electrónica José de Jesús Rodríguez Ruelas, conocido como Joselito Rodríguez, que realizó ensayos con sonido óptico entre 1927 y 1929 y que inventó un aparato de grabación de sonido óptico para cine muy ligero y práctico. El invento se bautizó como «Rodríguez Sound Recording System», y revolucionó el embrionario sistema para obtener la sincronía perfecta entre la imagen y el sonido en el cine.​

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