Las ciencias de la comunicación (comunicación social, comunicología o solo comunicación) analizan, estudian y discuten los fenómenos relacionados con la información y el efecto de la acción de la comunicación humana. Se encargan de observar y examinar los medios de difusión masivos (desde su legislación, hasta la producción y recepción de los contenidos), las industrias culturales, el consumo y el conjunto semiótico que estos construyen.
Trata un campo de estudios interdisciplinario cuyos conceptos teóricos son compartidos e intervenidos con frecuencia. Es abordado por disciplinas como la semiótica, la psicología, la ciencia política, la sociolingüística, la antropología, la filosofía, la informática, la cibernética, la sociología, etc.; pero elabora herramientas analíticas y métodos de estudio propios.
La comunicación abarca un amplio abanico de especialidades laborales, como las relaciones públicas, la publicidad, el diseño gráfico, las redes sociales, la fotografía, la comunicación audiovisual, la comunicación institucional, la comunicación política, el periodismo, el cine, los videojuegos, las telecomunicaciones, entre otras.
Gran parte de los estudios y análisis desarrollados en materia de comunicación provienen de distintas escuelas de pensamiento e investigación, entre las que se destacan la Escuela de Palo Alto de Estados Unidos, la escuela de Fráncfort de Alemania, la Mass Communication Research estadounidense (fundada con base en la corriente del conductismo), la New York Academy of Sciences; y de campos de investigación como el de los estudios culturales, que concentra numerosas observaciones relacionadas con la economía política, la historia, la teoría literaria (entre otras) y que a su vez se examinan conforme a las prácticas culturales que se realizan en contexto del poder político, de las ideologías, de la nacionalidad, del sentido, de la etnia, etcétera.
En la antigüedad, la retórica tuvo un enorme prestigio como disciplina, y fue vista como un modelo en el cual una sola persona podía convencer a todo un público. Si bien los clásicos griegos como Aristóteles, Gorgias y Sócrates, hablaron de la persuasión como un modo para llevar a cabo el proceso de la comunicación, a la fecha sus planteamientos han quedado distanciados del punto de vista contemporáneo de una sociedad compleja: su análisis concentraba la mayor atención únicamente en el nivel lógico-semántico de la comunicación humana y tuvo mucho menos interés por el público, y no se interesó en la retroalimentación que en algún momento podría darse. La retórica fue elaborada hace ya más de 2300 años y su trabajo, basado en la observación empírica, constituyó el cimiento de la gran infraestructura de la comunicación.
Aunque es posible referirse a la comunicación desde la invención de la imprenta por Gutenberg junto con sus efectos y sus consecuencias, no fue sino hasta la década de 1920 que se llevaron a cabo los primeros estudios e investigaciones sobre la influencia de la propaganda, en el contexto de la Europa signada por las guerras mundiales, con el ascenso de los regímenes fascistas de Alemania e Italia. Von Sprecher afirma que:[...] Actualmente todos nos encontramos inmersos en un proceso de transformación y reacomodamiento comunicacional de largo alcance. Desde finales de la Segunda Guerra mundial, con la expansión de la televisión y el comienzo de la difusión de las computadoras y de la informática, el medio ambiente comunicacional adquirió ritmos de desarrollo y transformación vertiginosos. Luego de aquel conflicto bélico, hemos vivido más cambios de los que ocurrieron en el resto de la historia de la humanidad precedente.El enfoque científico social de la comunicación exige un análisis empírico de los efectos medibles u observables de la comunicación. También se puede asumir una perspectiva crítica, basada en modelos verificables y susceptibles de ser mejorados, perfeccionados o generalizados. El campo de estudio de las ciencias de la comunicación es extenso y abarca tal cantidad de especialidades que resulta dificultoso destacar aspectos relevantes y específicos de sus tratamientos y aplicaciones.
La comunicación, como toda ciencia, disciplina o área del conocimiento, puede ser estudiada desde diferentes escuelas, las cuales se agrupan por razones didácticas o rasgos comunes. Aunque pueden identificarse muchas escuelas para el estudio de la comunicación, es posible determinar tres en especial: europea, estadounidense y latinoamericana.
La escuela europea se centra esencialmente en la Alemania pre-nazi y se destacan las siguientes corrientes del pensamiento en torno a la materia de la comunicación:
Escuelas marxistas: La teoría de la comunicación vista desde el marxismo tiene diferentes percepciones:
Teoría de la sociedad de masas: La comunicación es manipulada por quienes tienen poder político y económico y, por lo tanto, el mensaje está al servicio de dichos poderes. Los medios masivos son instrumentos de dichos poderes que crean un mundo irreal, manipulado, carente de autenticidad y de creatividad.
Ideología alemana: Según Marx, las ideas que dominan en una sociedad son aquellas de la clase en el poder y por lo tanto, los medios masivos son instrumentos de la élite.
Escuela de Frankfurt: Marcuse y otros teóricos de la comunicación que huyeron hacia Estados Unidos durante la II Guerra Mundial, desarrollaron el pensamiento de la cultura de masas, en el cual dicen que el capitalismo desarrolló una poderosa maquinaria de manipulación de la comunicación y la cultura para garantizar el poder de la clase dominante en todo el mundo.
Escuela de Birmingham: Stuart Hall se basa en el humanismo y, aunque no se considera marxista, piensa que la estructura de clases es vital para comprender la teoría de la comunicación. Le da puesto de honor a las manifestaciones culturales, especialmente a las que vienen de los sectores masivos y que son claves para comprender las reacciones de los procesos de comunicación.
La psicología social: Kurt Lewin desde la Universidad de Berlín desarrolló la teoría del «comportamiento del individuo» influido por su medio social. Lewin tuvo que huir de Alemania durante la era nazi y se radicó definitivamente en Estados Unidos en donde fue presidente de la sociedad de estudios de psicología social de la Universidad de Iowa y posteriormente creó el centro de investigación para la dinámica de grupos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.
Escuela católica: El aporte de la Iglesia católica a la teoría de la comunicación se da especialmente a partir de la celebración del Concilio Vaticano II con la proclamación del Decreto sobre los instrumentos de la comunicación social (Inter mirifica) desde una perspectiva humanista y con una preocupación total por la relación «comunicación, sociedad y cultura». El mismo término «comunicación social» parte de los teóricos católicos, quienes la definirán durante la segunda mitad del siglo XX como un campo de vital importancia para la comprensión de la sociedad humana desde la psicología, la sociología y la antropología. Los medios de comunicación tendrían el riesgo de presentar una realidad ficticia en muchas ocasiones ante la cual el individuo debe estar atento a descubrir. Los medios de comunicación se constituyen en poderosos instrumentos que pueden ponerse al servicio del desarrollo de los pueblos. Debido a que la comunicación se ve fuertemente influida por la economía y por lo tanto suele ser manipulada por grupos poderosos, es necesario defender un código ético estricto que regule o sirva de árbitro en el complejo proceso comunicativo social. Para Ludovico Carracci, todo lenguaje tiene inevitablemente una consecuencia antropológica y social. Por otra parte, los medios de comunicación son portadores de una nueva cultura y de una nueva mentalidad, por lo cual, es necesario la participación y el fortalecimiento del factor ético.
Teoría de la comunicación en España: En cuanto al aporte español, este debe ser rastreado dentro de la escuela latinoamericana. De la misma manera que los teóricos alemanes, polacos y de otros países de la Europa central emigraron hacia los Estados Unidos después de las persecuciones nazis, una situación similar se daría durante la guerra civil española que obligó a muchos intelectuales a buscar refugio en los países latinoamericanos, más afines a su cultura, y que contribuyeron junto a sus colegas latinoamericanos a la formación de dicha escuela en contraste con la escuela estadounidense. En la actualidad, los teóricos españoles plantean lo que llaman la teoría crítica de la comunicación la cual se inspira a la Escuela de Fráncfort tal como la ELC lo fue en sus inicios.