Chun Doo-hwan (전두환?, 全斗煥?, Jeon DuhwanRR, Chǒn TuhwanMR) (Hapcheon-gun, 18 de enero de 1931-Seúl, 23 de noviembre de 2021) fue un militar, político y dictador surcoreano que fue presidente de Corea del Sur desde 1980 hasta 1988.
De destacada trayectoria militar, su paso por la política ha sido en cambio objeto de controversia. Después de que Park Chung-hee fuese asesinado en 1979, lideró un golpe en las Fuerzas Armadas para influir en el nuevo gobierno. Un año después ordenó disolver la Asamblea Nacional a través de otro golpe de Estado, para presentarse luego a las elecciones presidenciales de 1980 como único candidato.
Su mandato estuvo marcado por un mayor acercamiento a Estados Unidos, el desarrollo de la economía nacional y una serie de políticas autoritarias que terminarían provocando su caída en 1987, cuando tuvo que enfrentar movilizaciones sociales en favor de medidas democráticas y el restablecimiento de las libertades civiles. La reforma constitucional de octubre de 1987 marcó el inicio de la Sexta República de Corea del Sur.
Fue condenado en 1997 por su implicación en el golpe de Estado de 1979, por la represión violenta del levantamiento de Gwangju y por corrupción política.
Nació el 18 de enero de 1931 en Hapcheon (Gyeongsang del Sur), en el seno de una familia numerosa de orígenes humildes que se dedicaba a la agricultura. Cuando tenía 5 años se trasladaron a Daegu, donde cursó la educación básica y vivió la mayor parte de su juventud, con la excepción de dos años de residencia en Jilin (China) en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial.
Tras completar la educación secundaria en 1951, Chun ingresó en la Academia Militar de Corea y en 1955 obtuvo el graduado con el título de subteniente por la undécima promoción. A continuación pasó por diversas escuelas militares estadounidenses, donde se especializó en guerrilla y técnicas de guerra psicológica, y contrajo matrimonio con Rhee Soon-ja, la hija de su comandante superior en la Academia Militar.
Cuando era capitán, apoyó el golpe de Estado del 16 de mayo de 1961 por el que el general Park Chung-hee ascendió al poder, y asumió la secretaría de Interior dentro de la junta militar que gobernó hasta 1963. Durante su ascenso en el estamento militar ocupó puestos como la dirección de personal en la nueva Agencia Central de Inteligencia Coreana (KCIA) y diversas comandancias de regimientos y divisiones en conflictos armados, incluyendo la Guerra de Vietnam. Al poco de regresar a Corea en 1971, siguió progresando hasta convertirse en director adjunto del Servicio de Seguridad (1976), el grado de general (1978), la comandancia de la Primera División de Infantería (1978) y el liderazgo del Comando de Seguridad.
Al tiempo que ganaba influencia dentro de la jerarquía militar, Doo-hwan formó una cámara de poder con oficiales y amigos de la Academia Militar, conocida como Hanahoe (하나회). Después de que Park Chung-hee fuese asesinado en un atentado el 26 de octubre de 1979 por el jefe de la KCIA, Kim Jae-gyu, se abrió un escenario donde el presidente en funciones, Choi Kyu-hah, prometió reformas democráticas en la Cuarta República. Sin embargo, el estamento militar había iniciado un enfrentamiento interno para hacerse con el poder. Chun acusó a la KCIA y al jefe del Estado Mayor del Ejército, Jeong Seung-hwa, de estar detrás del magnicidio.
El 12 de diciembre de 1979, varios militares vinculados al Hanahoe dieron un golpe de Estado para hacerse con el control de las Fuerzas Armadas. Chun Doo-hwan lideraba la operación sin el consentimiento del presidente, y también estaban implicados en ella otros líderes como el general Roh Tae-woo. A la mañana siguiente, el Ministerio de Defensa y los cuarteles del ejército habían sido ocupados, Jeong Seung-hwa había sido arrestado y relegado de su cargo, y Doo-hwan era de facto el líder del país. Los mandos militares presionaron después al presidente para que le otorgara la dirección de la KCIA en abril de 1980.
Las protestas por la cada vez mayor influencia militar en la política surcoreana motivaron un nuevo golpe de Estado en 1980 que supuso el arresto de los principales líderes de la oposición, como Kim Dae-Jung, y la declaración de la ley marcial bajo el pretexto de que Corea del Norte podía atacar el país. El hecho más grave se produjo durante el levantamiento de Gwangju (18 al 27 de mayo), una sublevación popular que fue disuelta por el ejército surcoreano con extrema violencia: al menos 450 muertos en diez días de enfrentamientos, según fuentes oficiales. Los militares tomaron el control del país a través de la disolución de la Asamblea Nacional y su reemplazo por una Comisión Militar, encabezada por Choi Kyu-hah pero dirigida en realidad por Doo-hwan. En agosto, Kyu-hah fue forzado a dimitir y Doo-hwan dejó cualquier cargo militar para presentarse como civil a las elecciones presidenciales de Corea del Sur, siendo el único candidato. Finalmente, en octubre se aprobó en referéndum una nueva constitución con el 91% de los votos a favor.
En un principio Estados Unidos, liderado por el presidente Jimmy Carter, mostró su preocupación por la persecución a opositores y se planteó retirar sus tropas militares del país. No obstante, la situación cambió por completo con la victoria del republicano Ronald Reagan, más favorable al general. Doo-hwan levantó la ley marcial en enero de 1981, conmutó la pena de muerte a Kim Dae-Jung por otra de cadena perpetua, y los estadounidenses reconocieron su gobierno con apoyo militar y económico.
La aprobación de la nueva constitución dio inicio a la Quinta República de Corea del Sur en 1981. Ese mismo año se celebraron elecciones presidenciales —las últimas con sufragio indirecto— y elecciones legislativas. Al haberse suspendido los partidos políticos antiguos, Doo-hwan se presentó con el nuevo Partido de la Justicia Democrática, heredero del Democrático Republicano de 1963. El candidato revalidó la presidencia con el 90% de los votos para un mandato de 6 años, en unas votaciones por colegio electoral. Y en las legislativas obtuvo mayoría absoluta con 151 escaños en la Asamblea Nacional.
Durante su mandato toleró algunos partidos de la oposición y deshizo la norma —introducida por Chung-hee— que permitía al presidente elegir un tercio de los diputados de la Asamblea Nacional. No obstante, mantuvo que el presidente fuese elegido indirectamente y siguió limitando la libertad de expresión. En 1981 el estado tomó el control de un medio privado (MBC) y concentró el poder en materia de radiodifusión sobre la corporación pública KBS.
Durante el mandato de Chun, se vivió una reactivación del llamado «milagro económico coreano». En la década de 1980 se alcanzó un crecimiento anual del 8% en el producto interno bruto, si bien el endeudamiento exterior también creció de forma exponencial. Aunque su gabinete introdujo medidas para liberalizar el mercado, el modelo de los conglomerados nacionales (chaebol) seguía apostando por un capitalismo donde la administración dirigía las inversiones en industrias según los intereses nacionales, en especial industria pesada, química y tecnología. Las relaciones con Corea del Norte seguían siendo muy tensas y no hubo avances en materia de reunificación coreana. A nivel internacional, las relaciones entre Corea del Sur y Estados Unidos mejoraron gracias a la coincidencia ideológica con Ronald Reagan y al final de la Guerra Fría. Además, en 1985 consiguió que el emperador de Japón, Hirohito, pidiese disculpas en nombre del país por los crímenes cometidos durante la ocupación japonesa de Corea.
El otro gran acontecimiento fue la concesión de los Juegos Olímpicos de Verano de 1988 a Seúl, otorgados en 1981. Doo-hwan preparó un ambicioso plan para promocionar Corea del Sur en el exterior y supervisó la organización del evento.
Para ganarse el favor de los ciudadanos promulgó medidas de regeneración política, que incluían la depuración de antiguos altos cargos implicados en casos de corrupción, y fomentó una política de pan y circo trayendo la televisión en color al país, relajando la censura de material erótico y creando asociaciones para la promoción del deporte. Pese a ello, la represión a opositores y la restricción de libertades públicas en una sociedad cada vez más próspera acrecentó el descontento popular, generando movilizaciones democráticas en todo el país.