Chascomús es una ciudad argentina ubicada en el interior de la provincia de Buenos Aires siendo cabecera del partido homónimo.
Es una ciudad turística altamente reconocida por lugares de interés como la laguna, el paseo de los artesanos, el castillo de la amistad, la catedral y la capilla de los negros, a raíz de esto la economía de la ciudad está fuertemente basada en el sector turístico.
Ubicada a 125 km al sur del centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con la que está comunicada principalmente por la Autovía 2 y un importante primer ramal ferroviario. También se comunica con la Ruta 20 proveniente de Ranchos.
Cuenta con 42 452 habitantes (Indec, 2022), lo que representa un incremento del 26% frente a los 33 607 habitantes (Indec, 2010) del censo anterior.
La región responde a las subfallas «del río Paraná», y «del río de la Plata», y a la falla de «Punta del Este», con sismicidad baja; y su última expresión se produjo el 5 de junio de 1888 (138 años), a las 3.20 UTC-3, con una magnitud aproximadamente de 5,0 en la escala de Richter (terremoto del Río de la Plata de 1888).
Tormentas severas, poco periódicas, con Alerta Meteorológico
Baja sismicidad, con silencio sísmico de 138 años
Durante mucho tiempo se aceptó que Chascomús significa "agua muy salada" haciendo derivar el topónimo de la lengua mapuche (mapudungún) porque quienes buscaron interpretar el vocablo lo hicieron a partir de que esa lengua la hablaban todos los pueblos originarios de la provincia de Buenos Aires a partir del dominio araucano de la región, que se inició a fines del siglo XVIII con la penetración araucana en la Patagonia después de vencer a los guenaken (tehuelches septentrionales) en tres batallas que tuvieron como consecuencia la incorporación de estos últimos a la confederación mapuche. Sin embargo, los araucanos nunca estuvieron en la laguna de Chascomús y sus alrededores y, de hecho, la fundación del fuerte San Juan Bautista, origen de la ciudad, se realizó cuando los españoles comenzaron a detectar la presencia araucana en el sur de la provincia.
El topónimo, que ya aparece en una merced de 1645 donde dice "Cascomús", mucho antes de la llegada del mapudungún al sur de la provincia, encuentra su origen en una conjunción de palabras del guaraní y el guenaken (tehuelche septentrional). El primero hablado por los guaraníes que desde época prehispánica frecuentaban la región del río Salado; el segundo hablado por los querandíes, de tronco tehuelche. Juan de Garay anotó, en su acta de repartimiento de indígenas, en 1580, al cacique Tumutumús, que señoreaba en las comarcas entre la laguna de Chascomús y el río Salado. Los guaraníes llamaban a este cacique tubicha Tumutumús (algo así como cacique menor Tumutumús).
En diferentes documentos españoles las palabras se conjugan y apocopan apareciendo Suscumús, Sascomús, Chascumús, Cascomús, Chascumúz, Chascomun, Chascumús y otras hasta llegar al Chascomús actual, perdiéndose el conocimiento del verdadero significado. Es importante tomar en cuenta, además, que según datos de la estación hidrobiológica de Chascomús, el agua de la laguna no es salada y presenta en casos de bajante muy pronunciada, una mínima salinidad.
Otra versión dice que proviene del vocablo Chaskümüshl: Sas-comús (1644, en Trelles 1866); Cascomús (1645, en Trelles 1866); Chascomuz, Chascomus (Falkner, 1774, 2008); Chascomús (Escribano, 1779, en Carbia, 1930); compárese con Casco (Betbezé, 1779, en Cabodi 1952). La toponimia proviene de la lengua Günün a yajüch del Pueblo Günün a küna (coloquialmente Pampas Hets y Tehuelches septentrionales), siendo las voces chaskü "medano" y müshl (=müshlü) radical del verbo yamüshlü "expandir"; el todo dice chaskümüshl "medanal" de lagunillas, y hace referencia a la infinidad de lagunas que surgen en cierta época en la parte occidental de la laguna Chascomus, zona donde se establecía el antiguo paraje homónimo, y que son visibles aún por programas geográficos digitales: “indicó que él se hallaba en la parte de la región que los indígenas llamaban Chascomús, que en su lengua significaba “País de las lagunas” (Carbia, 1930: 50).
Dentro de las Reformas Borbónicas la Monarquía Española, consideró primordial proteger la región del Río de la Plata contra la intromisión de otras potencias europeas, tanto en la margen norte —la llamada Banda Oriental del río Uruguay— como en la margen sur del Río de la Plata. Así se fundaron fortines en la Banda Oriental y en la Intendencia de Buenos Aires. Entre ellos Chascomús, que fue fundado como un fortín por el Capitán de Blandengues de Buenos Aires don Pedro Nicolás Escribano el 30 de mayo de 1779 con el nombre de Fortín de San Juan Bautista. Eligió como patrona a la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de la Merced, construyendo la primera capilla.
Entre 1826 y la década de 1850 funcionó en la boca del Río Salado un puerto alternativo al de la ciudad de Buenos Aires, ejerciendo su influencia comercial sobre la economía de la zona en general y de Chascomús en particular. Este puerto funcionó especialmente durante los bloqueos portuarios de la guerra con el Brasil (1825-1828), el bloqueo francés al Río de la Plata (1838-1840) y el bloqueo anglo-francés al Río de la Plata (1845-1848). La profundidad en la zona del puerto, durante la bajamar, rondaba los 8-9 pies. También se embarcaba por allí carne y víveres para abastecer a la tripulación de las embarcaciones del almirante Guillermo Brown, especialmente a partir de 1840. Mercaderías transaccionadas en el puerto: cuero de coipo, cuero de vaca, artículos de almacén, tabaco, sal, azúcar, ginebra, aguardiente, papel, harina, yerba mate, café, te, galletas, fideos, arroz, canela, ladrillos. Banderas de los buques que amarraban en el puerto: Argentina, Uruguay, Brasil. "En esta desembocadura había un pequeño asentamiento con una batería de 4 cañones que protegían un pequeño muelle y una carretera expuesta a los vientos del nor este. Llamarlo "base" sería exagerado".
El 8 de mayo de 1578 Francis Drake en su circunnavegación alrededor del planeta ancla frente a las costas de Cabo San Antonio.
El 18 de enero de 1827 Francisco Fourmantín finalizó en el puerto de la desembocadura del Salado su campaña de corso frente a las costas de Brasil.
En marzo de 1827, luego de la batalla de Carmen de Patagones, este muelle fue usado como punto de recalada en su destino a Montevideo de los 94 tripulantes del imperio de Brasil en su fuga a bordo del buque recapturado Ana, entre ellos Guillermo Eyre.
Alrededor del 21 de agosto de 1832, el HMS Beagle, en su segundo viaje al mando de Roberto Fitzroy y con el naturalista Charles Darwin a bordo, navegan entre Punta Piedras y Cabo San Antonio, es decir, frente a la desembocadura del Río Salado.
En 1839 se produjo la batalla de Chascomús, que terminó con la breve revolución de los Libres del Sur. Las fuerzas rosistas vencieron a los antirrosistas a orillas de la laguna de Chascomús.