Charles Cros, cuyo nombre completo es Émile-Hortensius-Charles Cros (Fabrezan, 1 de octubre de 1842 - París, 9 de agosto de 1888) fue un científico, poeta e inventor francés. Figura polifacética del siglo XIX, destacó por su poesía simbolista y decadente, así como por sus innovadoras ideas en grabación sonora, fotografía en color y comunicación interplanetaria. Pese a su genialidad, vivió acosado por la pobreza y el escaso reconocimiento, dejando un legado que incluye el concepto del fonógrafo y poemarios como Le Coffret de santal.
Charles Cros nació en una familia vinculada a las letras. Su abuelo paterno, Antoine Cros, capitán durante la Revolución Francesa, escribió tratados de gramática y tradujo los Idilios de Teócrito. Su padre, Simon Charles Henry Cros, profesor de filosofía, perdió su cátedra en Narbonne en 1851 por negarse a jurar lealtad a Napoleón III, forzando a la familia a mudarse a París, donde vivieron en condiciones precarias, con la madre alquilando habitaciones para subsistir. Charles, autodidacta y precoz, aprobó el bachillerato a los 14 años, dominando latín, griego, química, física y lenguas orientales en el Collège de France. Una anécdota no confirmada sugiere que a los 16 años enseñó sánscrito al filólogo Michel Bréal. De su madre, Josephine Thor, no se sabe nada.
En 1860 inició estudios de medicina, que abandonó para dedicarse a la literatura y a la ciencia. En 1861 se desempeñó como instructor en el Instituto Parisiense para Sordomudos. Las dificultades pedagógicas que enfrentaba lo motivaron a idear un dispositivo que fuera capaz de grabar y reproducir sonidos, con el objetivo de apoyar a sus alumnos. Su carácter inconformista y una desavenencia con otro instructor —que terminó en un duelo— provocaron su despido. Desde entonces, se mantuvo como tutor privado mientras continuaba sus experimentos y escritura.
Cros frecuentó los círculos literarios de París, especialmente el salón de Nina de Villard, un centro intelectual donde se reunían poetas como Verlaine, Mallarmé y Banville, y artistas como Manet y Degas. Su relación pasional con Nina, marcada por infidelidades y conflictos, inspiró poemas de amor y dolor como «Croquis» y «Queja». En 1871 acogió a Arthur Rimbaud en París, pero la relación se deterioró cuando Rimbaud dañó su laboratorio y usó una revista con sus poemas como papel higiénico. Cros rompió con Rimbaud y Verlaine tras el escándalo de su relación, apoyando a la esposa de Verlaine durante su turbulenta separación.
En 1878, tras una ruptura tumultuosa con Nina, se casó con Francès Hjardemaal, una exinstitutriz danesa que trajo estabilidad a su vida. Sin embargo, acosado por las deudas, Cros se sentía culpable al no poder proveer adecuadamente para su esposa y sus hijos, Guy-Charles y René. Esta angustia se refleja en poemas como «A ma femme endormie».
Su hermano Henry Cros destacó como pintor, escultor y vidriero, mientras que Antoine Hippolyte Cros, médico, se proclamó soberano del ficticio Reino de Araucanía y Patagonia.
En sus últimos años, Cros se refugió en cafés literarios como Le Chat Noir y Les Hydropathes, que él mismo fundó en 1883. Su adicción al alcohol, agravada por la soledad y las decepciones, contribuyó a su declive. Murió a los 45 años, probablemente por problemas de salud relacionados con el alcoholismo, y fue enterrado en el Cementerio de Montparnasse con pocos asistentes.
En 1867, Charles Cros exhibió un telégrafo mejorado en la Exposición Universal de París. En 1869, publicó la monografía «Solution générale du problème de la photographie des couleurs», donde propuso fotografiar una escena a través de filtros de vidrio verdes, naranjas y violetas, corrigiendo la teoría inicial de colores primarios (rojo, amarillo, azul) de Brewster. Los negativos resultantes se convertirían en impresiones positivas con cantidades variables de rojo, amarillo y azul (colores complementarios o «anticromáticos»), que, al superponerse mediante impresiones de carbono con pigmentos transparentes, recompondrían los colores originales. Cros anticipó el método sustractivo moderno, simultáneamente con Louis Ducos du Hauron, con quien presentó su método a la Sociedad Francesa de Fotografía el 7 de mayo de 1869, sin conocerse previamente. Aunque Cros depositó un documento sellado en la Academia de Ciencias el 2 de diciembre de 1867, Ducos du Hauron patentó sus ideas en 1868, y Cros le cedió el crédito. Además, sugirió en una nota mejorar la sensibilidad espectral de materiales fotográficos con colorantes, anticipando el descubrimiento de la sensibilización por tintes de Hermann Wilhelm Vogel.
Espejo para comunicarse con Marte
Ese mismo año, en su ensayo «Études sur les moyens de communication avec les planètes», propuso usar un espejo cóncavo gigante para enviar señales luminosas a Marte y Venus, convencido de que puntos brillantes en estos planetas eran ciudades iluminadas. A pesar del escepticismo, defendió su idea con poemas satíricos como «Aux imbéciles».
En 1877, Cros desarrolló el concepto del «paléófono» («voz del pasado»), un dispositivo para grabar y reproducir sonidos mediante una membrana vibrante con una punta que trazaba surcos en una superficie ennegrecida, integrada en un disco con movimiento rotacional y lineal. El sistema era reversible, permitiendo que la membrana reprodujera la señal acústica original al seguir los surcos. El 30 de abril de 1877, presentó un documento sellado a la Academia de Ciencias de París, leído públicamente el 3 de diciembre. Propuso usar metal para la punta grabadora y el material receptor por su durabilidad, y sugirió una forma cilíndrica para la inscripción gráfica mediante un tornillo de rosca fina.
Un artículo sobre el paleófono apareció en «La Semaine du Clergé» el 10 de octubre de 1877, escrito por el abate Leblanc. Sin recursos para construir un prototipo, fue superado por Thomas Alva Edison, quien patentó el fonógrafo el 15 de enero de 1878, usando un cilindro cubierto de papel de aluminio. Cros también experimentó con gemas sintéticas, como rubíes y zafiros, pero no protegió sus invenciones.
Cros se integró en los círculos simbolistas y decadentes, valorando la musicalidad y espontaneidad en la poesía, alejándose del formalismo parnasiano. Su poemario «Le Coffret de santal» (1873), elogiado por Paul Verlaine, combina formas tradicionales con frescura y sinceridad. «Le Fleuve» (1874), ilustrado por Édouard Manet, le valió un premio de la Academia Francesa, su único reconocimiento oficial. En 1876, colaboró en «Dizains réalistes», parodiando a François Coppée, y entre 1877 y 1888 escribió monólogos humorísticos como «Le Bilboquet» y «L’Homme qui a voyagé», que le ganaron el apodo de «el Molière del empedrado».
La obra de Cros, inicialmente olvidada, influyó en surrealistas como Breton y Aragon. Sus poemas, reunidos en «Poèmes et proses» (1944) y «Œuvres complètes» (1954, 1964), destacan por su fuerza y modernidad. La Academia Charles Cros, fundada en su honor, premia grabaciones musicales. Una placa en su última residencia, en rue de Tournon, conmemora su invención del paléófono.
Ediciones de su obra en español
«40 poemas», de Charles Cros. Edición y traducción de Luis Martínez de Merlo. Olifante Ediciones de Poesía, 1992.
«Antología Fumista de París». Traducción, edición y notas de Óscar Quadrado Mendoza. Editorial Club de Ostras, 2020.
«Le Coffret de santal» (La caja de sándalo), 1873, aumentado en 1879.