Cesare Ambrogio Cantù (Brivio, 5 de diciembre de 1804-Milán, 11 de marzo de 1895) fue un historiador y escritor italiano. Diputado en el Parlamento italiano de 1860 a 1867, fue el fundador del Archivo Histórico Lombardo y presidente honorario de la Società Italiana degli Autori ed Editori (SIAE). Literato vinculado al romanticismo y al catolicismo, Cantù fue autor de numerosas novelas (entre las que sobresale Margherita Pusterla), de ensayos históricos (como Storia Universale y Grande illustrazione del Lombardo Veneto), así como de crítica e historiografía literaria (Ragionamenti per servire di commento ai Promessi Sposi, o la Storia della letteratura italiana). Desde 1873 hasta su muerte fue director del Archivo de Estado de Milán, que organizó y cuya sede instaló en el antiguo Colegio Suizo o Palazzo del Senato. Fue nombrado académico honorario de la Real Academia Española en 1880, apareciendo como académico correspondiente extranjero en la duodécima edición de 1884 del Diccionario de la lengua castellana.
Cesare Cantù nació en Brivio, un pueblo de la Brianza, hijo de Celso Cantù y Rachele Gallavresi. Educado en el gimnasio Sant'Alessandro de Milán, después de haber sido rechazado en el Colegio Ghisleri de Pavía fue docente suplente en Sondrio, ciudad en donde permaneció entre 1821 y 1827 junto a su hermano menor Ignazio, y donde en su tiempo libre pudo formar su cultura leyendo con avidez los clásicos italianos y extranjeros, en particular las Antigüedades itálicas, de Ludovico Antonio Muratori, y la Historia de las Repúblicas italianas, del suizo Simonde de Sismondi.
Se trasladó a enseñar en Como de 1828 a 1832, año en que se convirtió en maestro en el mismo colegio Sant'Alessandro de Milán donde había pasado la adolescencia. Allí había podido entrar en contacto con el ambiente intelectual milanés, en primer lugar con Tommaso Grossi, Alessandro Manzoni y el jurista Gian Domenico Romagnosi. El 15 de noviembre de 1833 fue arrestado como sospechoso de participar en la Joven Italia, organización nacionalista liberal de Giuseppe Mazzini; sería liberado de la cárcel de Porta Nuova el 11 de octubre del año siguiente, empero, excluido de cualquier cargo público y por tanto de la docencia.
Actividad historiográfica y literaria
Cantù ya había publicado en 1828 en Como el poema «Algiso», y había notables dotes como historiador elaborando la Historia de la ciudad y diócesis de Como (Storia della città e diocesi di Como), compuesta entre 1829 y 1831. Llegó a Milán se asentó en la crítica literaria al escribir el ensayo Sobre la historia lombarda del siglo xvii: Razonamientos para servir de comentario a Los novios, editado en 1832 (Sulla storia Lombarda del secolo XVII: Ragionamenti per servire di commento ai Promessi Sposi). En el mismo año vio la imprenta El Sacro Macello de Valtellina. Las guerras religiosas del 1620 entre católicos y protestantes entre Lombardía y Grigioni (Il Sacro Macello di Valtellina. Le guerre religiose del 1620 tra cattolici e protestanti tra Lombardia e Grigioni), publicado en Milán en 1832, y al año siguiente los Cuentos brianzoleses (Racconti brianzoli). Una vez liberado de prisión Cantú se dedicó por entero a la actividad literaria. Entre 1836 y 1837 escribió cuatro libros de fábulas para niños donde comparece el Carlambrogio di Montevecchia, emblema de la sumisión al orden constituido y a la autoridad moral del clero, como se recuerda de manera más específica en El gentilhombre (Il galantuomo). En estas dos obras se ve ya el conservadurismo religioso que dominaría la ideología de Cantù también durante los próximos años.
Margherita Pusterla y la Storia universale
Tras el éxito de Los novios de su amigo Manzoni, Cantù se dedicó a escribir una novela histórica según el modelo de esa y del Marco Visconti de Tommaso Grossi: la Margherita Pusterla. Escrita mientras estaba en prisión, fue publicada solo en 1838 a causa de la censura austriaca. Basándose en el hecho histórico de Margherita Visconti (muerta en 1341), hija de Uberto Visconti y casada con Francesco Pusterla, la obra de Cantù sigue la desgracia familiar —Margherita será encarcelada y asesinada por oponerse a las lisonjas del señor de la ciudad, Luchino— entrelazándola con personajes «de fantasía» (según el proceder de la novela histórica) que hacen de contorno a las vicisitudes de la noble milanesa. No obstante la proximidad temática e ideológica con Los novios —la fidelidad a la religión como instrumento de consolación y salvación contra los males del mundo—, Margherita Pusterla se muestra una novela histórica «sombría» y más pesimista respecto a la de Manzoni, sea por la falta de final feliz, sea por la división maniquea entre buenos y malos.
La década de 1840 fue para Cantù también de afirmación en el ámbito historiográfico. En 1837 el librero turinés Giuseppe Pomba le propuso al literato lombardo la redacción de una Historia universal que debía recoger toda la historia de la humanidad. Habiendo estipulado el contrato en 1838, Cantù redactó una monumental obra en 35 volúmenes entre ese año y 1846, que Marino Berengo definió «la obra histórica ciertamente más leída y consultada por cincuenta años en Italia». Después la Storia Universale sería ampliada entre 1883 y 1890 hasta alcanzar los 52 volúmenes. Sin embargo, también está afectada por la influencia conservadora-clerical y por errores filológicos varios, especialmente en el tratamiento de la Edad Antigua. A pesar de que en su tiempo, debido a los descubrimientos arqueológicos y paleontológicos, se admitía la existencia del hombre primitivo y que los científicos proponían replantear las edades bíblicas, Cantú esquematizó su Historia universal con arreglo a los acontecimientos de las Sagradas Escrituras, sin hablar de las edades prehistórica, de hierro, de bronce o de piedra.[cita requerida]
De 1848 a la colaboración con Maximiliano de Habsburgo
Su posición conservadora y clerical empujó a Cantù a adherirse a las tesis neogüelfas que propugnaba Vincenzo Gioberti en el Primato morale e civile degli italiani. Según este, ni la tradición católica ni los principios de la Ilustración y la Revolución francesa podían constituir la clave para un proceso de unificación en Italia; para lograrlo era necesario recurrir a una filosofía política nacional específica. Cantù, quien en 1844 y 1845 visitó primero las otras regiones italianas y al año siguiente Londres y París, regresó en 1846 a Lombardía, donde sus posiciones antiaustríacas se exacerbaron en los albores de las revoluciones de 1848-1849.
Sospechoso a ojos de la policía, el 21 de enero de 1846 debió huir de Milán a Turín, para en marzo retornar a Milán durante las Cinco Jornadas y los enfrentamientos con las tropas imperiales, denominados primera guerra de independencia italiana. Tras el regreso de los ejércitos de Radetzky, Cantù debió nuevamente marcharse al extranjero, en Suiza, de donde regresaría otra vez a Milán después de la amnistía a los exiliados políticos —hecho que luego no le perdonarían muchos patriotas—. Durante la década de 1850, de hecho, Cantù colaboró con el gobierno austriaco y llegó a soñar un Lombardo-Véneto independiente con Maximiliano de Habsburgo como rey, frente a un Piemonte que, guiado por el conde de Cavour, estaba aplicando una política antieclesiástica que el católico Cantù no podía aceptar.
En estos últimos años del dominio austriaco en el Lombardo-Véneto, Cantù retomó la actividad histórica y literaria con ensayos como L'Abate Parini e la Lombardia nel secolo passato (1854) y Ezelino da Romano; la Grande Illustrazione del Lombardo-Veneto (1857), una detalladísima enciclopedia histórico-toponomástica de las principales localidades del reino; la Storia di cento anni (1851) o la Storia degli Italiani (1854). Estas dos últimas fueron publicadas respectivamente en Florencia y en Turín, en cuanto que potencialmente peligrosas por el tono y la ideología nacionalistas que expresaban.
Una vez que Milán y la Lombardía fueron conquistados por las tropas franco-sardas de Víctor Manuel II y de Napoleón III, Cesare Cantù asistió al nacimiento del Estado unitario italiano. Dejando a un lado los prejuicios contra la monarquía de los Saboya, en marzo de 1860 fue elegido en el entonces todavía Reino de Cerdeña, en el colegio de Almenno San Salvatore (Bérgamo), para la VII legislatura. En 1861 fue derrotado en Caprino Bergamasco, pero entró en el Parlamento (VIII legislatura) el 28 de enero de 1863, después de la dimisión de su adversario. Sin embargo, debido a algunos procedimientos irregulares, fue privado del escaño parlamentario a finales de ese año. Regresó al Parlamento en 1865, siempre en el colegio de Caprino Bergamasco, y permaneció hasta el 13 de febrero de 1867, cuando terminó la IX legislatura.