Celia Caridad Cruz y Alfonso (La Habana, 21 de octubre de 1925-Fort Lee, Nueva Jersey, 16 de julio de 2003), más conocida como Celia Cruz, fue una cantante cubana de música tropical. Apodada la Reina de la Salsa y la Guarachera de Cuba, es ampliamente considerada como una de las artistas latinas más populares e importantes del siglo XX y un ícono de la música latina. Fue una de las máximas exponentes de su género, así como la artista más influyente de la música de su país.
A lo largo de su carrera, Celia Cruz interpretó y popularizó internacionalmente ritmos tropicales como el son cubano, son montuno, guaguancó, la rumba, la guaracha y el bolero. Sin embargo, le llevó al estrellato el género conocido como salsa que es una mezcla de son cubano y otros estilos musicales.
Celia comenzó su carrera en su Cuba natal, alcanzando reconocimiento como vocalista del popular conjunto la Sonora Matancera, asociación musical que estuvo activa durante 15 años (1950-1965). En 1960, después del triunfo de la Revolución cubana, Celia abandonó su país natal, y se instaló en Estados Unidos. Con el tiempo se convirtió en uno de los símbolos y portavoces de la comunidad cubana en el exilio. La cantante continuó su carrera, primero en México, y luego en Estados Unidos, país que tomó como su residencia definitiva. En la década de los setenta se incorporó de lleno al género de la salsa, especialmente tras su asociación musical con otros artistas del género dentro de la Fania All Stars.
Durante los últimos años de su carrera, Celia Cruz se había convertido ya en un mito de la música latinoamericana. Su constante evolución en el mundo de la música le ayudó a permanecer vigente prácticamente hasta su muerte y conquistar a nuevas generaciones de seguidores. Su carrera formó un legado invaluable y referencia ineludible para las futuras generaciones que descubrieron en ella una impactante y prolífica fuente de inspiración. Algunas de las canciones interpretadas por ella forman parte del patrimonio cultural de Latinoamérica. Entre las más famosas, se encuentran «Quimbara», «Burundanga», «Que le den candela», «La vida es un carnaval», «La negra tiene tumbao» y la versión salsa de «Yo viviré», entre muchas otras más. En 2021, la revista Rolling Stone ubicó a «La vida es un carnaval» entre las 500 mejores canciones de todos los tiempos, en la posición 439.
Su legado musical lo conforma un total de 37 discos de estudio, además de muchas otras grabaciones especiales, discos en vivo o asociaciones con otros cantantes. En su carrera fue galardonada con numerosos premios, reconocimientos y distinciones, incluyendo dos Grammy y tres Grammy Latinos. Además de su prolífica carrera en la música, también realizó algunas intervenciones puntuales como actriz en películas y telenovelas.
Celia Cruz también hizo famosa la expresión «¡Azúcar!», que adoptó y quedó en la memoria colectiva como su frase identificativa, que ella gritaba como anuncio carnavalesco incitando a la diversión. Con un estilo único y una imagen icónica de insuperable atractivo, gracias a un don carismático y musical irrepetible, a Celia Cruz se le considera símbolo auténtico de la cultura latinoamericana a nivel mundial.
Celia Cruz nació en el barrio de Santos Suárez de La Habana, [[República de Cuba (1902-1959)|Cuba]]. Su padre, Simón Cruz, era un fogonero de ferrocarril, y su madre, Catalina Alfonso Ramos, ama de casa. Celia Cruz compartió su infancia con sus tres hermanos: Dolores, Gladys y Bárbaro y numerosos primos. Sus quehaceres incluían arrullar con canciones de cuna a los más pequeños. Así empezó a cantar. Solía observar los bailes y a las orquestas a través de las ventanas de los cafés cantantes, y no veía la hora de saltar al interior. Sin embargo, solo su madre aprobaba esa afición. Su padre quería que fuese maestra de escuela, y no sin pesar intentó satisfacerle y estudió Magisterio. Cuando estaba a punto de terminar la carrera la abandonó para ingresar en el Conservatorio Nacional de Música.
Mientras tanto, Celia bailaba en las corralas habaneras y participaba en programas radiofónicos para aficionados, como La hora del té o La corte suprema del arte, en los que obtenía primeros premios tales como un pastel o una cadena de plata, hasta que por su interpretación del tango Nostalgia recibió en pago 15 dólares. Más tarde cantó en las orquestas Gloria Matancera y Sonora Caracas.
En 1948, Roderico Rodney Neyra fundó el grupo de bailarinas y cantantes las Mulatas de Fuego. Celia Cruz es contratada junto a este grupo como cantante, alcanzando un gran éxito y realizando presentaciones en México y Venezuela. Con las Mulatas de Fuego, grabó algunas canciones y compartió escena con Xiomara Alfaro y Elena Burke. Poco tiempo después, comenzó a cantar en programas musicales en la Radio Cadena Suaritos, junto a una agrupación que interpretaba coros yorubas y ritmos de batá y grabó un tema junto al cantante Obdulio Morales. Los temas que grabó en ese momento serían incorporados más tarde a una de las primeras recopilaciones de su trabajo en formato de un disco de larga duración.
En 1950, Celia Cruz conoció al empresario Rafael Sotolongo, quien la buscó porque quería que cantara con la Sonora Matancera, en ese momento la agrupación musical más popular y exitosa de Cuba. Esto debido a que la vocalista principal de la orquesta, la cantante puertorriqueña Myrta Silva, había decidido dejar la agrupación para regresar a Puerto Rico, quedando disponible la vacante para una voz femenina. Su ingreso fue aprobado por el director de la agrupación, Rogelio Martínez. Al enterarse de dicha entrevista los directivos de la radio donde trabajaba, la despidieron arbitrariamente.
En su primer ensayo con la Sonora Matancera, Celia Cruz conoció a su futuro marido Pedro Knight, que era el segundo trompetista de la agrupación. Celia Cruz debutó con la agrupación el 3 de agosto de 1950. A lo largo de los años cincuenta, Celia Cruz y La Sonora Matancera brillaron en la Cuba de Pío Leyva, Tito Gómez y Barbarito Díez; del irrepetible Benny Moré, del dúo Los Compadres, con Compay Primo (Lorenzo Hierrezuelo) y Compay Segundo; la Cuba de Chico O'Farrill y su Sun sun babae, la Cuba de La conga de los Havana Cuban Boys, la de Miguel Matamoros con su "Son de la loma", la de Miguelito Valdés con su Babalú... Celia Cruz aportó su Cao, cao, maní picao, que se convirtió en un éxito, y otro tema posterior, Burundanga, la llevó a Nueva York en abril de 1957 para recoger su primer disco de oro. Se había ganado ya varios de los apodos y títulos con que quisieron distinguirla: fue la Reina Rumba, la Guarachera de Oriente y, desde las primeras giras por México, Argentina, Venezuela o Colombia, la Guarachera de Cuba. El 1 de enero de 1959, el dictador se vio obligado a refugiarse en la República Dominicana ante el triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro y el Che Guevara, y la orquesta tuvo que andar otros caminos. Aunque el mismo Fidel figuraba entre los admiradores de la cantante, Celia Cruz no soportaba que le dijeran qué y dónde tenía que cantar.
El 15 de junio de 1960, La Sonora Matancera en pleno consiguió el permiso para presentarse en México con un jugoso contrato que tenían, una vez allí, en parte impulsada por el grave deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, decidió no regresar. Después de un año de aplausos en la capital azteca, Celia Cruz se estableció en Estados Unidos.
En abril de 1962, la artista recibiría la triste noticia del fallecimiento en Cuba de su madre a causa de un cáncer con el que llevaba batallando varios años. En reiteradas ocasiones, a la cantante le había sido denegado el permiso para visitar a su madre enferma debido a sus críticas al régimen cubano.
El 14 de julio de 1962, Celia Cruz se casó con el primer trompetista de la orquesta, Pedro Knight, quien a partir de 1965, año difícil para la Sonora Matancera al haberse retirado definitivamente como cantantes estelares Celio González, Celia Cruz y Knight, se convirtió en su representante. Celia Cruz inició su trayectoria como solista junto al percusionista Tito Puente, con el que grabó ocho álbumes. Los jóvenes hispanos de Nueva York la descubrieron en 1973 en el Carnegie Hall, cuando integraba el elenco de la «salsópera» Hommy, de Larry Harlow.