La princesa Catalina de Grecia y Dinamarca (en griego Αικατερίνη της Ελλάδας; Atenas, 4 de mayo de 1913-Londres, 2 de octubre de 2007), también conocida en el Reino Unido como Lady Katherine Brandram, era la hija menor del rey Constantino I de Grecia y la reina Sofía, por tanto, miembro de las familias reales griega y danesa.
La vida de la princesa Catalina estuvo marcada por la guerra y el exilio. La Primera Guerra Mundial y la guerra greco-turca supusieron el exilio del rey Constantino y de su familia de Grecia. La pequeña Catalina tuvo que abandonar el país dos veces antes de cumplir diez años.
La princesa vivió la adolescencia en Italia, donde su familia encontró refugio, y en el Reino Unido, donde realizó sus estudios. Huérfana de padre en 1923 y de madre en 1932, tuvo siempre una relación muy cercana con sus hermanos, con los que vivió hasta su matrimonio. Por ello, cuando la monarquía se restauró en Grecia en 1935, Catalina se instaló junto con su hermano Jorge II de Grecia y retomó con su hermana Irene, el papel de «primera dama» que la exreina Isabel de Rumania había perdido al divorciarse.
Con la Segunda Guerra Mundial, la princesa se implicó en el auxilio de los soldados enfermos y trabajó como enfermera voluntaria. El avance de las fuerzas del Eje obligó a la familia real a volver a exiliarse. Catalina se fue en esta ocasión a Egipto y a Sudáfrica, donde continuó ejerciendo de enfermera voluntaria y apoyaba a su cuñada Federica de Hannover.
En 1946, Catalina decide reencontrarse con su hermano, el rey Jorge II, en Inglaterra. Durante el viaje, conoció al mayor británico Richard Brandram y rápidamente se enamoraron. La pareja se casó en 1947, poco después de la restauración de la monarquía en Grecia. Tras una corta estancia en Irak, Catalina y Richard se instalaron en el Reino Unido.
Con motivo del matrimonio de su primo el príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca con la princesa Isabel el rey Jorge VI emitió un decreto elevando a la princesa Catalina al título Lady más el nombre de pila, posicionándola como si fuera la hija de un duque y tomando precedencia inmediata sobre las hijas de un marqués.
Desde ese momento la princesa Catalina tomó el título en el Reino Unido de Lady Katherine Brandram y tuvo una vida discreta y modesta con algunas apariciones oficiales en grandes eventos relativos a las familias reales a las que pertenecía.
Catalina murió en 2007, cinco años después del fin de una batalla jurídica que llevó a cabo junto con su sobrino, el exrey Constantino II y su sobrina, la princesa Irene contra Grecia y que le valió una indemnización de 300 000 euros por la confiscación de sus bienes y los de otros miembros de la familia real griega en 1994.
La princesa Catalina era la hija menor del rey Constantino I de Grecia y su esposa, la reina Sofía. Por tanto, era la nieta paterna del difunto rey Jorge I, que había sido recientemente asesinado, y de su mujer, la reina Olga; sus abuelos maternos eran el emperador Federico III de Alemania y su esposa, la emperatriz Victoria. Catalina descendía por lo tanto de los reyes de Dinamarca, los zares de Rusia, los emperadores de Alemania y los reyes de Gran Bretaña, entre otras dinastías. Asimismo tenía la singularidad genealógica de ser a la vez, bisnieta del rey Cristián IX de Dinamarca, apodado el «suegro de Europa», y de la reina Victoria del Reino Unido, apodada la «abuela de Europa».
Hermana de tres reyes (Jorge II, Alejandro I y Pablo I, tres soberanos de Grecia) y de dos reinas (Elena de Rumanía e Irene de Croacia), fue también tía de otros dos reyes (Miguel I de Rumania y Constantino II de Grecia) y de dos reinas (Sofía de Grecia y Alejandra de Grecia).
El 21 de abril de 1947, Catalina se casó, en el palacio real de Atenas con el mayor británico Richard Brandram, de origen plebeyo. De la unión entre ellos nació un único hijo, Paul Brandram, el 1 de abril de 1948. Paul se casó en dos ocasiones, la primera con la británica Jennifer Diane Steele en 1975, y con la que tuvo tres hijos. Se divorciaron en 1993 y en 2009 se casó con Katherine H. Moreton. El 9 de mayo de 2020 falleció Paul Brandram en su casa de Combrook, Warwickshire.
Cuando la princesa Sofía de Prusia se quedó embarazada de su última hija, a finales de 1912, ella tenía ya cinco hijos con el heredero al trono griego y los mayores (Jorge y Alejandro) eran ya mayores de edad. Además, la relación entre ellos no pasaba por un buen momento y el diádocos tenía una relación, aceptada por Sofía, con una aristócrata alemana, la condesa Paola de Ostheim. La llegada de un nuevo hijo a la familia levantó rumores sobre que este era fruto de una relación extramarital de la princesa heredera. Los rumores, falsos o verdaderos, no afectaron al príncipe Constantino que reconoció sin dificultad su paternidad.
El nacimiento de Catalina, el 4 de mayo de 1913, se produjo en un contexto complicado. El 18 de marzo, el rey Jorge I de Grecia, abuelo de la criatura, fue asesinado en Salónica, poco después de la ocupación de la ciudad durante la primera guerra de los Balcanes. Cuando la princesa nació, sus padres eran los nuevos soberanos griegos y ella tuvo, por consiguiente, la particularidad de ser la única hija de la pareja real que nació estando sus padres en el trono. Una vez que la paz volvió y, debido a sus victorias frente al Imperio otomano, Grecia tuvo que hacer frente a la oposición de sus aliados con respecto al problema del reparto de los territorios conquistados, como fue el caso de Bulgaria, que le disputaba la posesión de Tesalónica. Además, Italia quería posesiones en el Dodecaneso y en Epiro. Poco después de la firma del tratado de paz entre los reinos balcánicos y la Sublime Puerta, estalló la segunda guerra de los Balcanes entre Grecia y sus aliados y Bulgaria. Rápidamente, este segundo conflicto se saldó con nueva victoria helena y Grecia salió del conflicto bastante agrandada.
Cuando la paz volvió de nuevo, la familia real organizó el bautizo de la princesa Catalina. Para destacar los lazos entre el rey Constantino, comandante en jefe en los conflictos que acababan de terminar, y el ejército griego, la niña tuvo como padrinos al conjunto de los miembros del ejército de tierra y de la marina. Se trata este de un hecho simbólico pues, en la religión ortodoxa, el vínculo entre el ahijado y el padrino se considera más fuerte que los lazos de sangre.
Los primeros años de la princesa estuvieron marcados por la Primera Guerra Mundial y la actitud amenazante de los gobiernos de la Triple Entente hacia sus padres. Como la reina Sofía era la hermana del káiser Guillermo II de Alemania, el rey de Grecia fue acusado por Francia y sus aliados de llevar a cabo una política demasiado germanófila. En 1915, el primer ministro Eleftherios Venizelos, favorable a la Entente, autorizó a los Aliados a ocupar Tesalónica para ayudar a Serbia, aliada de Grecia. Sin embargo, los Aliados no tardaron en ofrecer su apoyo a un gobierno griego paralelo dirigido desde Salónica por Venizelos. Empezaba así una etapa de la historia griega conocida como cisma nacional, una oposición entre monárquicos y venizelistas que fue tan grande que se produjeron combates entre las dos fuerzas.
En este contexto difícil, la vida de los miembros de la familia real estaba muy amenazada. El 14 de julio de 1916, un incendio provocado, probablemente por agentes franceses, estalló en la residencia real en Tatoi cuando Catalina y su familia se encontraban en su interior. Este incidente, que destruyó gran parte del palacio y mató a entre dieciséis y dieciocho criados y soldados al servicio de Constantino I, no causó la muerte a ningún miembro de la familia real. Para salvar su vida y la de su hija pequeña, la reina Sofía huyó cerca de dos kilómetros campo a través con ella en los brazos. Las dos tenían quemaduras y magulladuras, pero estaban sanas y salvas.
Algunos meses más tarde, el 1 de diciembre de 1916, la vida de la familia real se vio nuevamente amenazada por la Entente. Tras una riña entre los reservistas griegos y las tropas franco-británicas que venían a por las armas prometidas por el rey a la Entente, la flota aliada bombardeó Atenas y el palacio real. Ningún miembro de la familia resultó herido, pero la reina y sus hijos se vieron obligados a esconderse en los sótanos del palacio durante dos horas para protegerse de las explosiones.