Castilla y León es una comunidad autónoma española, referida como «comunidad histórica y cultural» en su estatuto de autonomía. Se constituyó en 1978 como una preautonomía de once provincias, adquiriendo en 1983 el estatus de comunidad autónoma con nueve de ellas: Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora. Conforma un territorio situado en la parte norte de la meseta Central de la península ibérica, que se corresponde mayoritariamente con la parte española de la cuenca hidrográfica del Duero. Es la mayor comunidad autónoma de España en extensión y una de las regiones administrativas más extensas de Europa, con una superficie de &&&&&&&&&&094226.&&&&&094 226 km², y la sexta más poblada a nivel nacional, con &&&&&&&&02401221.&&&&&02 401 221 habitantes en 2025.
Ya desde el inicio del debate federalista en España en el siglo XIX durante la Primera República hubo proyectos de autonomía para una región castellana y leonesa, que incluyese también a las provincias de Santander y Logroño. El mismo proyecto siguió existiendo durante la Segunda República y, finalmente, se llevó a cabo tras la Constitución de 1978, pero sin Santander ni Logroño, que finalmente formaron las autonomías uniprovinciales de Cantabria y La Rioja, respectivamente.
Su Estatuto de Autonomía declara en su preámbulo:
El Estatuto de Autonomía define una serie de valores esenciales y símbolos de los habitantes de Castilla y León, como su patrimonio lingüístico —aludiendo a la lengua castellana y al resto de lenguas habladas en la comunidad: el leonés y el gallego— o su patrimonio histórico, artístico y natural. Entre los símbolos se encuentran el blasón, la bandera, el pendón, el himno —pese a que no existe—, al tiempo que el 23 de abril queda definido como Día de Castilla y León, en conmemoración de la derrota sufrida por los ejércitos comuneros de las Comunidades de Villa y Tierra castellanas en Villalar durante la guerra de las Comunidades, en 1521.
El patrimonio de Castilla y León incluye: 9 bienes Patrimonio de la Humanidad,
casi 1800 bienes de interés cultural clasificados, 112 conjuntos históricos, 400 museos, más de 500 castillos, de los cuales 16 son considerados de alto valor histórico, 12 catedrales, 1 concatedral, y la mayor concentración de arte románico del mundo. Castilla y León constituye junto a la región italiana de la Lombardía la región del mundo con más bienes distinguidos con la máxima figura de protección que otorga la Unesco, con un total de 11 bienes.
Asimismo, los montes de Valsaín y las sierras de Béjar y Francia, en el sistema Central, los valles de Laciana, Omaña y Luna y los Picos de Europa y Los Ancares, en la cordillera Cantábrica, y la Meseta Ibérica, en la zona fronteriza con Portugal, han sido declarados reserva de la biosfera por la Unesco, que también reconoce el geoparque de Las Loras, al norte de la comunidad. Además, Castilla y León está fuertemente relacionada con tres de los registros del Programa Memoria del Mundo de la Unesco como son los Decreta de las Cortes de León de 1188, curia regia considerada cuna del parlamentarismo mundial por la propia institución, el Archivo General de Simancas de la Corona de Castilla y el Tratado de Tordesillas.
Por otra parte, en Castilla y León se encuentra en torno al 50 % de todo el patrimonio propiedad de la Iglesia católica en España.
Su PIB per cápita sitúa a Castilla y León en el octavo puesto de España (INE 2016). Su índice de desarrollo humano (0,909) es el séptimo mayor del país, lo que se sitúa por encima de la media nacional (0,905).
El Índice de desarrollo de los servicios sociales, según datos del año 2015, refleja que la comunidad cuenta con uno de los mejores servicios sociales del país, situándose como la tercera autonomía que mejores prestaciones ofrece a sus ciudadanos, por detrás del País Vasco y Navarra. Su educación, según el Informe PISA de 2015, encabeza las puntuaciones en lectura y ciencias con una valoración equiparable a la de los diez mejores países del estudio.
El Estatuto de Autonomía de Castilla y León, reformado por última vez en 2007, establece en el artículo sexto de su título preliminar los símbolos de identidad exclusiva de la comunidad. Estos son: el blasón, la bandera, el pendón y el himno. Su protección jurídica es la misma que corresponde a los símbolos del Estado —cuyos ultrajes están tipificados como delito en el artículo 543 del Código Penal—.
En el articulado estatuario, se define el escudo como sigue:
Asimismo, la bandera queda descrita de la siguiente manera:
Ateniéndose a la misma redacción, el pendón está constituido por el escudo cuartelado sobre un fondo carmesí tradicional. El Estatuto expresa también: «El himno y los demás símbolos […] se regularán mediante ley específica». Tras la promulgación de la norma fundamental, dicha ley no fue promulgada, por lo que el himno no existe, pero de iure es símbolo de la autonomía.
La comunidad autónoma de Castilla y León es el resultado de la unión en 1983 de nueve provincias: las tres que, tras la división territorial de 1833, por la que se crearon las provincias actuales, se adscribieron a la Región de León (Salamanca, Zamora y León) y seis adscritas a Castilla la Vieja (Burgos, Soria, Segovia, Ávila, Valladolid y Palencia), exceptuando en este último caso las provincias de Santander (actual comunidad de Cantabria) y Logroño (actual La Rioja).
En el caso de Cantabria se defendió la creación de una comunidad autónoma por motivos históricos, culturales y geográficos, mientras que en La Rioja el proceso resultó más complejo debido a la existencia de tres vías, fundamentadas todas ellas tanto en motivos históricos como socioeconómicos: unión a Castilla y León (Unión de Centro Democrático), unión a una comunidad vasco-navarra (Partido Socialista y Partido Comunista)[cita requerida] o creación de una autonomía uniprovincial, opción tomada ante el apoyo mayoritario de su población.
Varios son los hallazgos arqueológicos que muestran que en la prehistoria estas tierras estaban ya habitadas. En la sierra de Atapuerca se han encontrado gran cantidad de huesos de los ancestros del Homo sapiens, convirtiendo estos hallazgos en unos de los más importantes para determinar la historia de la evolución humana. El descubrimiento más importante y que catapultó el yacimiento a la fama internacional fue el de los restos de Homo heidelbergensis.
En el año 2000 los yacimientos de la sierra de Atapuerca reciben la calificación de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su gran importancia y singularidad para el estudio de la evolución humana y para comprender el poblamiento prehistórico desde hace más de 1 millón de años hasta la Edad del Bronce. Las diferentes cuevas de la sierra de Atapuerca y su red de galerías permiten un análisis multidisciplinar de la evolución humana, antropológica, medioambiental, tecnológica y cultural desde cerca de 1,2 millones de años (p.e., el yacimiento de la Sima del Elefante del Paleolítico Inferior) hasta la Edad del Bronce (2100-850 a. C.). Según las referencias, prácticamente todos los periodos prehistóricos del Pleistoceno y Holoceno están representados: Paleolítico Inferior, Paleolítico Medio, Paleolítico Superior, Neolítico, Calcolítico y Edad del Bronce. Según los autores citados, «los registros arqueopaleontológicos de las cuevas de la sierra de Atapuerca y los sitios arqueológicos al aire libre en un área de 10 km de radio de Cueva Mayor (314 km2) han confirmado, –exceptuando algunos periodos–, un poblamiento continuo desde el Pleistoceno Inferior al Holoceno con varias especies de homínidos (Homo antecessor, Homo heidelbergensis, Homo neanderthalensis y Homo sapiens) explotando el mismo territorio: la sierra de Atapuerca y la cuenca del Arlanzón. Asimismo, en Castilla y León son muy numerosos los asentamientos del Neolítico (VI al IV milenio a. C.), Calcolítico (III milenio a. C.) y Edad del Bronce (II milenio a. C.), destacando la cultura de Las Cogotas de la Edad del Bronce.