Castilla-La Mancha es una comunidad autónoma de España, de acuerdo con su Estatuto de Autonomía y la Constitución Española. Su peculiar nombre indica que esta región es «la parte de Castilla en torno a la comarca de La Mancha», estableciendo para ello una similitud con el tradicional nombre de Castilla la Nueva: región predecesora que incluía también a la provincia de Madrid, aunque no la de Albacete (entonces parte de la Región de Murcia).
Está formada por las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo, que a su vez se dividen en un total de 919 municipios. Su máximo órgano ejecutivo y legislativo es la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que tiene su sede en Toledo; y su ciudad más poblada, Albacete, es sede del máximo órgano judicial (el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha).
Castilla-La Mancha se encuentra situada en la parte central de la península ibérica, ocupando la mayor parte de la submeseta sur. Limita al norte con las comunidades autónomas de Castilla y León y la Comunidad de Madrid, al oeste con la de Extremadura, al este con las de Aragón y la Comunidad Valenciana, y al sur con las de la Región de Murcia y Andalucía. La comunidad es la tercera autonomía más extensa de España, con una superficie de 79 409 km², que representa el 15,7 % del total peninsular, contando con una población a 1 de enero de 2025 de 2 126 378 habitantes, un 12,07 % de los cuales son extranjeros, habiendo experimentado un importante aumento en ambas cifras durante los últimos años. La esperanza de vida alcanzó de media los 82,88 años, superior a la media nacional.
En el plano geográfico, dentro de la comunidad se diferencian claramente dos tipos de paisajes: la llanura y la montaña. Las zonas montañosas más importantes de Castilla-La Mancha bordean en parte los límites de la comunidad, y son el sistema Central, que comprende las sierras de Ayllón, Pela y Alto Rey en el norte de Guadalajara, y la sierra de San Vicente en la provincia de Toledo; el sistema Ibérico, que cubre parte de las provincias de Cuenca y Guadalajara; las sierras de Alcaraz y del Segura en Albacete; las estribaciones de Sierra Morena, que penetran en Ciudad Real (sierra Madrona), y los Montes de Toledo, que se extienden entre las provincias de Ciudad Real y Toledo. La llanura domina el resto del territorio, ya que casi el 80 % de la superficie autonómica no supera los 1000 m de altitud. A la gran llanura de La Mancha, una comarca natural que se extiende por buena parte de las provincias de Ciudad Real, Albacete, Toledo y Cuenca, se suma La Alcarria, que abarca parte de las provincias de Guadalajara y Cuenca y que tiene una altitud en torno a los 1000 m sobre el nivel del mar. Los principales ríos que recorren la región son el Tajo y el Guadiana, que desembocan en el Atlántico, y el Júcar y el Segura, que lo hacen en el mar Mediterráneo.
En la realidad económica castellanomanchega ha tenido tradicionalmente un papel destacado el sector primario, aunque ha sido desplazado de forma progresiva por el sector servicios, actual motor de la economía de la Comunidad. La industria se ha concentrado en torno a los principales ejes de comunicación de Castilla-La Mancha con la zona centro (Corredor del Henares y La Sagra) y en las áreas urbanas más importantes (capitales de provincia y ciudades medias). En infraestructuras, Castilla-La Mancha contaba en 2009 con cerca de 1800 km de vías rápidas (autovías o autopistas), 670 km de AVE (primera comunidad autónoma en tener todas sus capitales conectadas a la alta velocidad), y dos aeropuertos (el de Albacete y el de Ciudad Real).
La historia de Castilla-La Mancha incluye a pueblos y culturas como los íberos, romanos, visigodos, andalusíes, sefardíes y castellanos. Fueron estos últimos los que establecieron en estas tierras el Reino de Toledo en el siglo XI (durante la Reconquista), entidad que pasaría a llamarse Castilla la Nueva a partir del siglo XVI, sufriría modificaciones en sus límites territoriales en el siglo XIX y de la que desciende nuestra actual Castilla-La Mancha (junto a la Comunidad de Madrid). Asimismo, la región cuenta con un rico patrimonio artístico y natural, entre los que destacan las tres ciudades declaradas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad (Toledo, Cuenca y Almadén), además de otras doce que forman parte del arte rupestre del arco mediterráneo de la península ibérica, o las 278 230,784 ha dedicadas a espacios naturales protegidos.
La región accedió al autogobierno constituyéndose como comunidad autónoma el 16 de agosto de 1982 con la publicación del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha modificado en 1991, 1994 y 1997. En 2007 se acordó una nueva propuesta de modificación del mismo que finalmente no entró en vigor.
El corónimo Castilla-La Mancha es una denominación moderna, surgida tras la división autonómica vigente, que está formado por un binomio que da sentido a las cinco provincias que conforman la comunidad. Históricamente, buena parte del territorio que conforman las cinco provincias de Castilla-La Mancha ha pertenecido al antiguo Reino de Toledo o Castilla la Nueva, situándose la comarca natural de La Mancha en parte de cuatro de ellas (Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo), siendo así la comarca más extensa y representativa de la comunidad autónoma. El nexo de unión entre ambos binomios está simbolizado con el guion (-), puesto que la comarca de La Mancha se circunscribía dentro de Castilla la Nueva y de una pequeña parte del Reino de Murcia, hoy dentro de la autonomía castellanomanchega. No obstante, ya durante la Primera República española se perfiló la idea de la creación de un Estado Regional Castellano-Manchego.
Castilla (nombrada en los primeros documentos en castellano antiguo como Castella o Castiella) significa, según su etimología, «tierra de castillos», siendo denominada por los historiadores árabes como Qashtāla قَشْتَالَة y su nombre aparece justificado como tierra sembrada de castillos. El término vendría del latín castellum, diminutivo este a su vez del término castrum, castro, fortificación de la Iberia prerromana.
La teoría más extendida estipula que La Mancha procede de la lengua árabe durante la ocupación musulmana de la península ibérica, y que procede el topónimo "Mancha", pronunciado como Manxaf o Al-Manshaf المَنْشَف, que se traduce como "tierra sin agua", o Manya como "alta planicie" o "lugar elevado". El historiador Jerónimo Zurita afirma que otro historiador, Pero López de Ayala, tuvo noticia cierta del nombre de Mancha como tierra de espartos, seca, que los godos la llamaban Espartaria y que los árabes mantuvieron el léxico Espartaria que en lengua árabe sería Manxaf. Esta tierra Espartaria se vincula con el antiguo Campo Espartario o Espartaria, de la Carthagena Espartera, heredero a su vez de la provincia romana Carthaginense, que englobaba a gran parte de la actual Castilla-La Mancha.
La bandera, el escudo de armas o emblema, y el himno son los símbolos oficiales de Castilla-La Mancha, según estableció la Ley Orgánica 9/1982, del 10 de agosto, del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha.
Creada la región en forma de preautonomía se discutieron siete proyectos diferentes de bandera. Finalmente se eligió el proyecto presentado por el heraldista manchego Ramón José Maldonado. El artículo quinto del Estatuto de Autonomía expone:
El escudo de Castilla-La Mancha está basado en la bandera autonómica. La Ley 1/1983 del 30 de junio describe así el escudo:
La Ley fue desarrollada por el Decreto 132/1983, del 5 de julio, por el que se hacía público el modelo oficial del escudo en Castilla-La Mancha, y por el Decreto 115/1985, del 12 de noviembre, por el que se complementaba el anterior.
Varias instituciones de la región han adoptado este escudo como parte de sus propios emblemas; entre ellas figuran las Cortes de Castilla-La Mancha, el Consejo Consultivo y la Universidad de Castilla-La Mancha.
A pesar de que el artículo 5.º del Estatuto de Autonomía indica que la región tendrá un himno propio, en la actualidad no se ha llegado a un acuerdo sobre un himno apropiado para la comunidad.