Tal Día como Hoy

Casimiro Marcó del Pont

Militar español y gobernador de la Corona Española en la Gobernación de Chile

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Francisco Casimiro Marcó del Pont y Ángel (Vigo, 4 de octubre de 1765-La Estanzuela, San Luis, 11 de mayo de 1821)​ fue un militar español y gobernador de la Corona Española en la Gobernación de Chile. Es una de las figuras de la Independencia de Chile, dado que fue el último de los gobernadores reales de este territorio cuando fue hecho prisionero por fuerzas del Ejército de los Andes, lideradas por José de San Martín y Bernardo O'Higgins, quienes ingresaron a Santiago luego de la batalla de Chacabuco.

Hijo de Buenaventura Marcó del Pont y de Juana Ángel y Méndez, Francisco Casimiro Marcó del Pont tuvo varios hermanos:

Ramón Genaro, dedicado a los negocios de su padre en Vigo.

Ventura Miguel, dedicado a los negocios de su padre en Buenos Aires y síndico del Consulado de Comercio, fundador allí de la Escuela de Náutica, de la Escuela de Dibujo, del Tercio de Gallegos y de la Hermandad de Hijos y Oriundos del Reino de Galicia, hoy Centro Gallego.

Juan José, consejero de Estado del rey Fernando VII y ministro de Hacienda del pretendiente Carlos V.

Joaquín y Juan Mateo, que no llegaron a edad adulta.

Manuel María, general de brigada y medalla de oro de la batalla de Bailén.

Pedro Ángel, general de brigada y comandante general de Orense.

Ana Jacoba, esposa de Juan Fontán y del Pueyo, de Luna y Belvís de Moncada, y

María Magdalena, dedicada al cuidado de su madre.

Las residencias de la familia Marcó del Pont fueron el Pazo de Lourizán, el Pazo de Pousadouro, el Pazo de Baión o Granxa de Fontán, las casas grandes de Vigo y de Calella de Mar y la Casa-Palacio de Hortaleza de Madrid, conocido como palacio de Buenavista de Hortaleza y hoy parque Clara Eugenia.

Con Francisco Marcó del Pont y su abuelo se inicia una saga de militares que llega hasta hoy en día en la familia Fontán.

Inició su carrera militar como cadete en el Regimiento de Infantería de Zaragoza en 1784. Estuvo en la guarnición de Orán en 1789. En 1802 estaba en el regimiento Tarragona. Durante el sitio de Zaragoza, el brigadier Marcó del Pont fue hecho prisionero y llevado a Francia, donde consiguió su traslado al castillo de Valençay, prisión de Carlos IV y Fernando VII. Tras la restauración, regresó a Madrid, donde a poco, su influencia en la corte le otorgó el gobierno de Chile; sin embargo este nombramiento se hizo contra el parecer del Consejo de Indias. El nombramiento de Marcó del Pont como gobernador de Chile culminó una brillante trayectoria militar que incluso Napoleón alabó concediéndole la Orden de la Flor de Lis y que tanto el general José de Palafox como el general José de San Martín alabaron en su día.

A fines de 1815, vía Panamá, y su posterior paso por Lima, arribó a Valparaíso. Su recepción en Santiago fue inicialmente favorable, sustituyendo en la jefatura de gobierno a Mariano Osorio, identificado con la austeridad del periodo de reconquista militar. Marcó del Pont pretendía una reconciliación a través de actos demagógicos, sin embargo el ambiente de desconfianza y prebendas le llevó a copar de europeos y criollos limeños los puestos claves del gobierno y dar a la restauración un carácter represivo. El capitán Vicente San Bruno, venido con el regimiento Talavera de la Reina, encargado de la actividad policial, pero llevando sus funciones más allá de la delincuencia común, montó un tribunal político cuya desorientación y arbitrariedad le llevó el descrédito y animosidad. Marcó del Pont erró su política de gobierno al incumplir las políticas de reconciliación venidas directamente de la corte de España, como el indulto general a los patriotas del 12 de febrero de 1816. Además su estado de permanente alarma agotó los recursos empleados en la defensa del mar y la cordillera de Chile. Envió varios espías a Cuyo para que recabaran información sobre el Ejército Libertador de los Andes.

De otro lado cumplió correctamente su papel administrador, acreditando su lealtad, posponiendo sus sueldos a las posibilidades del estado. Entre sus obras urbanísticas están la mejora del paseo de Tajamar o la Alameda, reparó el Teatro y coliseo, y construyó el canal de Maipú. Se dice que todo induce a pensar que Marcó del Pont llegó a Chile con muy buenas intenciones, y podría haber sido de beneficio en un país normal, pero el estado de revolución exigía un talento, energía y experiencia de los que carecía Marcó del Pont para llevar adelante en un gobierno convulsionado.

Guillermo Matta, notable poeta y político chileno, escribe acerca de este personaje: "Con dificultad puede encontrarse un mandatario tan inepto y al mismo tiempo más imbécil de Marcó".​

Las descripciones que existen de la imagen de Marcó del Pont son completamente diversas. Algunos historiadores chilenos lo describen como «[...] incapaz de realizar algo correcto, cobarde y carente del sentido de dignidad [...]»,​ mientras que Joaquín Edwards Bello señalaba:

La familia y la educación de todos los Marcó del Pont fue elevada en su época, que les llevaron a tratarse de igual a igual con miembros de la aristocracia como la duquesa de Osuna o de la realeza, como el duque de Angulema y el rey Fernando VII. Marcó del Pont se limitó a seguir las indicaciones de su Gobierno, teniendo en cuenta el enorme rechazo que causaba en la metrópolis la inevitable independencia de los nuevos países americanos. La familia Marcó del Pont pertenecía a la Ilustración y por lo tanto fomentaban las artes, pero dado su estatus y el rechazo a la Revolución Francesa fomentaron siempre la lealtad al Antiguo Régimen.

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