Cartagena es un municipio y ciudad española, situada en la costa del mar Mediterráneo, en la comunidad autónoma de la Región de Murcia. Es capital de la comarca natural del Campo de Cartagena y de la provincia marítima de Cartagena y sede de la Asamblea Regional de Murcia, órgano legislativo de la comunidad autónoma. Es, así mismo, sede de la Consejería de Turismo de la Región de Murcia. Cuenta con 220 704 habitantes (INE 2025) repartida en un término municipal de 558,1 km². Se encuentra al sur de la llanura Campo de Cartagena, comarca natural que forma su área metropolitana y que cuenta con una población de 418 686 habitantes. Así, ocupa el puesto 23.º en la lista de municipios más poblados de España y el puesto 26.º en la lista de áreas metropolitanas de España.
Cartagena fue fundada como Qart Hadasht por el cartaginés Asdrúbal el Bello en el año 227 a. C., sobre un anterior asentamiento ibérico o tartésico, tradicionalmente identificado como Mastia. La ciudad conoció su apogeo durante época romana con el nombre de Carthago Nova, época en la que fue capital de provincia tras la división administrativa de Diocleciano. Tras la desaparición del Imperio romano, con el nombre de Carthago Spartaria, formó parte de los dominios bizantinos en la península ibérica, de la que fue uno de sus más importantes ciudades y acaso su capital, resultando destruida tras su toma por los visigodos. Tras ello, Cartagena entró en un periodo de decadencia durante la época musulmana que no fue revertido hasta bien entrada la Edad Moderna. A partir del siglo XVI, se potenció el papel militar de Cartagena debido a la importancia estratégica de su puerto, y en el siglo XVIII se convirtió en capital del Departamento Marítimo del Mediterráneo. En el siglo XIX, vivió las vicisitudes del sistema liberal español, con episodios como la insurrección de 1844 o la rebelión cantonal de 1873.
Desde finales del siglo XIX y durante el siglo XX, la economía de Cartagena se basó en la explotación del cinc, plata y plomo de la sierra minera, cuya prosperidad se manifestó con la construcción de edificios modernistas, y también en la explotación del sector químico (sulfuro, abonos fosfatados y explosivos). En la actualidad, agotados los filones mineros, Cartagena vive principalmente de la construcción y reparación naval, de la industria energética y petroquímica y la exportación de aceite de oliva, frutas, cítricos, hortalizas, esparto, vino y productos metálicos. Así mismo, es una de las principales bases navales del país, junto con Rota y Ferrol, y un emergente destino turístico gracias a su patrimonio histórico-artístico, que abarca vestigios de época cartaginesa, romana, bizantina; edificaciones de carácter militar de época moderna y contemporánea; así como edificios neoclásicos y modernistas. En el ámbito cultural es conocida por sus fiestas mayores de Carthagineses y Romanos y las procesiones de Semana Santa, estando declaradas ambas de Interés Turístico Internacional.
El primer topónimo de que se tiene constancia en el área de la actual Cartagena es Mastia, que tradicionalmente se identifica con la ciudad en un periodo íbero o tartésico. Los fenicios la fundaron con el nombre de Qart Hadašt, «nueva ciudad», el mismo que le habían dado a Cartago. En latín se la denominó Carthago Nova («Nueva Cartago», un tautopónimo), y del acusativo Carthaginem salió la forma tardía que derivaría en el árabe قرطجانة (Qarṭaǧānatu), forma inmediatamente previa a la actual, Cartagena.
La ciudad de Cartagena, a lo largo de su historia, ha sido considerada con los títulos de «Señoría; Muy noble, fiel y muy leal; y siempre heroica», y ostenta los honores de «Mariscal de campo de los ejércitos» y de «Excelencia».
La disposición actual del escudo de Cartagena data de 1929, cuando fue propuesto como tal por el cronista Federico Casal Martínez, quien lo describía de la siguiente forma:
La presencia de la corona mural se deriva del célebre episodio de la conquista romana de la ciudad narrado por Polibio ya que, cuando se conquistaba una ciudad, el general otorgaba una corona mural como distinción militar al primer soldado que había subido a la muralla. Dado que en esta ocasión fueron dos soldados, Sexto Digicio y Quinto Trebelio, los que reclamaron la corona, el general Escipión se las otorgó a ambos. La bandera de Cartagena es de color carmesí o «rojo Cartagena» y lleva en su centro el escudo de la ciudad. Su uso viene regulado por normativa municipal, que prohíbe la utilización de la misma en emblemas políticos o comerciales.
La ciudad además cuenta con un himno, el Himno a Cartagena, presentado en 1987 tras un concurso público tres años antes.
La ciudad de Cartagena se encuentra situada en España, más concretamente al sureste de la península ibérica en las coordenadas 37° 36′ N, 0° 59′ O. Su término municipal comprende una extensión de 558,3 km², de los que 163,45 son espacios naturales protegidos.
El término municipal de Cartagena ocupa el sur de la gran llanura litoral del Campo del Cartagena, limitado al norte por la rambla de El Albujón, al sur por el mar Mediterráneo, al este por el Mar Menor y al oeste por la sierra de los Victorias, disponiendo también de una porción de costa en la bahía de Mazarrón, tras la sierra de la Muela, haciendo de límite la rambla de Valdelentisco.
Por lo que se refiere a la ciudad en sí, el casco histórico de ésta se encuentra flanqueado por cinco pequeñas colinas (Molinete, Monte Sacro, Monte de San José, Despeñaperros y Monte de la Concepción) que en origen formaban parte de una península que a su vez cerraba un estero conocido entonces como mar de Mandarache, y la actual bahía en la que la ciudad se abre al mar Mediterráneo, un espacio resguardado entre las estribaciones montañosas de San Julián y Galeras, montes entre los que se sitúa la entrada al puerto de la ciudad. El antiguo mar interior se desecó y sobre el mismo se construyó, ya a comienzos del siglo XX, el ensanche de la ciudad.
El espacio urbano está delimitado o atravesado por varias ramblas, alguna de las cuales, como la Rambla de Benipila se introducen, durante buena parte de su trazado, en la trama urbana, aunque en menor medida desde que fue encauzada en el siglo XVIII.
En cuanto a cauces hidráulicos, este municipio carece de cauces permanentes. Sin embargo están constatadas treinta ramblas por el área de urbanismo del Ayuntamiento de Cartagena. Estas son la Rambla de Benipila, la Rambla de Canteras, la Rambla del Albujón, la Rambla del Cañar, la Rambla del Charco, la Rambla del Hondón, la Rambla del Miedo, la Rambla del Pichorro, la Rambla del Portús, la Rambla del Saladillo, (hay una homónima en el municipio de Mazarrón), la Rambla de Escombreras, la Rambla de La Azohía, la Rambla de La Carrasquilla, la Rambla de La Guía, La Rambla de Los Rebollos, la Rambla de los Simonetes, la Rambla de Miranda, la Rambla de Peñas Blancas, la Rambla de Ponce, la Rambla de Quitapellejos, la Rambla de Santa Lucía, la Rambla de Trujillo, la Rambla de Valdelentisco, la Rambla del Pericón, la Rambla de Isla Plana y la Rambla Honda de Calera.
Los tipos de suelo que predominan son el xerosol cálcico, que se da en la zona norte, centro y oriental; el litosol, que se encuentra en la zona costera del Mediterráneo en gran parte del extremo occidental y el xerosol petrocálcico, que se encuentra principalmente en el segundo quinto más occidental del municipio.
Alrededor de la ciudad se extiende una amplia llanura delimitada al norte y noroeste por las últimas estribaciones orientales de la Cordillera Penibética, constituidas por las sierras prelitorales (Carrascoy, El Puerto, Los Villares, Columbares y Escalona), y al sur y suroeste, por sierras litorales (El Algarrobo, Sierra de la Muela, Pelayo, Gorda, sierra de la Fausilla y la sierra minera de Cartagena-La Unión, con sus últimas estribaciones en el cabo de Palos).
El Campo de Cartagena es la cuenca vertiente del Mar Menor.
Algunos relieves destacables de esta comarca y que se encuentran en el municipio cartagenero son, el macizo de las Peñas Blancas (625 m), La Muela (546 m) y el Cabezo Roldán (470 m). Estos se encuentran en las sierras litorales. Los materiales dominantes en la composición de estas sierras son de tipo tanto metamórfico (esquistos, mármol, etc.) como sedimentario (calizas).