Carolyn C. Porco (Bronx, Nueva York, Estados Unidos, 6 de marzo de 1953) es una científica planetaria, conocida por su trabajo durante la misión conjunta de la NASA/ESA Cassini-Huygens para explorar Saturno y sus satélites y la misión Voyager para explorar el exterior del Sistema Solar. Ha sido científica de imágenes en ambas misiones, ejerciendo como líder del equipo de imágenes de la misión Cassini desde 2004 hasta 2017. En esta misión, junto con su equipo, descubrió la existencia de óceanos de agua en Encélado, satélite de Saturno. En su carrera ha participado en la producción de algunas de las más icónicas imágenes del espacio, como el "Pálido punto azul" (Pale Blue Dot) tomada por la Voyager 1.También ha sido miembro asociado de la misión "New Horizons" dirigida a la exploración de Plutón y del Cinturón de Kuiper.
Ya en su época de estudiante de graduado, Porco analizó la información enviada por la sonda Voyager 1 acerca de los anillos de Saturno, y realizó algunos descubrimientos significantes sobre estos y sobre el campo magnético del planeta.
Ha sido coautora de más de 125 publicaciones científicas en una gran variedad de temas relacionados con la astronomía y la ciencia planetaria. Se ha convertido en una comentarista pública habitual sobre ciencia, astronomía, exploración planetaria y la relación entre ciencia y religión. Sus artículos han aparecido en publicaciones como el London Sunday Times, The New York Times, The Wall Street Journal, The Guardian, Astronomy magazine, Arizona Daily Star, Sky and Telescope, Scientific American, American Scientifist y en los sitios web de la PBS y de la BBC.
Trabajó como consultora científica en producciones como la película Contact en 1997, en concreto, como consultora del personaje principal de la película, Ellie Arroway. En 2008, fue invitada por J. J. Abrams, director/productor del film Star Trek de 2009, para unirse al equipo de producción como consultora de imagen planetaria. Fue responsable de la propuesta para homenajear póstumamente al reconocido geólogo planetario Eugene Shoemaker, tras la cual, se envió a la Luna parte de las cenizas del genial científico en la nave Lunar Prospector, que fue programada para estrellarse contra la superficie de un cráter para estudiar su composición. Allí está enterrado, con un epitafio grabado en una fina lámina de bronce, y redactado por Carolyn.
En 2010, fue galardonada con la Medalla Carl Sagan a la Excelencia en Comunicación Pública de Ciencia Planetaria. En 2012, fue nombrada una de las 25 personas más influyentes sobre el espacio por la revista Time. Desde 2015 ha sido una distinguida profesora visitante en la Universidad de California, en Berkeley, y, desde 2017, miembro de la Academia de Ciencias en California.
Carolyn es hija de padres italianos inmigrantes, la única mujer de los cinco hijos de la familia. Creció con sus cuatro hermanos en el barrio Bronx Este de Pelham Bay, en la ciudad de Nueva York. Su padre trabajaba con un camión de reparto de pan y su madre en las tareas domésticas. Asistía a un colegio católico local en el Bronx, y su atracción por la astronomía le vino a través de su interés por la filosofía oriental, la religión y el existencialismo. Buscaba constantemente respuestas a las grandes preguntas como: "¿Qué hacemos aquí?", "¿Que hay allí afuera?", "¿Cuál es el propósito de todo esto?" Estas reflexiones la llevaron a su fascinación por los planetas y las galaxias. Decía que, "en un sentido figurativo y literal, estaba buscando desde el interior hacia el exterior". Por ello, empezó a interesarse por la creación del universo y comenzó a leer materias como la astronomía, los planetas y las galaxias.
Fue una niña muy estudiosa y una buscadora de lo espiritual, que vivió mucho en su cabeza. Más tarde, ya como estudiante en la Universidad Estatal de Nueva York, en Stony Brook, pasó dos años como cantante budista y fue de peregrinación a Japón durante dos semanas, donde fue la majorette de una banda de marcha budista, usando unos pantalones llamativos. Según ella, "ESOS fueron los días".
Creció en la década de 1960, cuando el programa para el espacio de EE. UU. consiguió mucho dinero y atención pública, lo que aumentó su interés por el espacio exterior. Interés que, creció exponencialmente cuando tenía 13 años, mientras observaba Saturno con un telescopio en la terraza de un amigo. Se trataba del segundo planeta más grande en orbitar el sol, llamado "la joya del sistema solar" debido a su llamativa apariencia y a su compleja estructura de anillos. Desde ese momento, supo lo que quería hacer en su vida: explorar el espacio.
Al entrar en el colegio "Catholic Cardinal Spellman", en el Bronx, ya tenía claro que deseaba estudiar astronomía. Vio las primeras imágenes de Marte en la misión "Mariner" a principios de la década de 1960 y supo que quería explorar los planetas.
Tras su graduación, se matriculó en la universidad Universidad Estatal de Nueva York, en Stony Brook, donde consiguió, en 1974, la licenciatura en Física y Astronomía. Posteriormente, entró en el Instituto de Tecnología de California (Caltech), donde consiguió el doctorado en Ciencias Geológicas y Planetarias en 1983.
En Caltech, se había puesto en marcha en el año 1936 el Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA, conocido como "Jet Propulsion Laboratory", o JPL, un centro dedicado a la construcción y operación de naves espaciales no tripuladas. Gracias a esta relación entre el Caltech y el JPL, en la época en la que Carolyn estaba en Caltech, tuvo la oportunidad de experimentar en primera persona la exploración planetaria. La sonda Voyager estaba volando alrededor de Saturno, Porco estaba involucrada con un miembro del equipo de imagen de esta misión y gracias a esto comenzó a trabajar en los datos recibidos desde Saturno. Con toda la información que estaban recibiendo, el equipo de imagen no tenía suficientes manos ni científicos para abarcar todo el trabajo necesario, por lo que, toda ayuda era bien recibida. Esta falta de personal fue como un regalo que cayó al regazo de Carolyn, fue la primera persona en trabajar con la información relativa a los anillos excéntricos de Saturno y en los "spokes" del anillo B (unas estructuras radiales que se forman a lo largo del anillo y que están compuestas completamente por hielo de agua), dos proyectos sobre los que haría su tesis doctoral. Mientras progresaba con su trabajo acerca de los anillos y los "spokes", descubrió una conexión entre ellos y el campo magnético del planeta. Para ella fue un momento "eureka", había descubierto algo desconocido para el resto del planeta, uno de los secretos de la naturaleza.
Recibió el doctorado en 1983, por la división de Ciencias Geológicas y Planetarias del Instituto Tecnológico de California, habiendo completado su tesis doctoral basada en los descubrimientos sobre los anillos de Saturno, y en como estos eran formados por la gravedad de sus minúsculas lunas. Peter Goldreich, su tutor de tesis, decía que Carolyn había demostrado habilidad para decidir y seleccionar las cosas importantes. Al final de 1983, se unió al Departamento de Ciencias Planetarias dentro de la Universidad de Arizona, el mismo año en que se convertía en miembro del equipo de imágenes de la misión Voyager. Posteriormente, también participaría fuertemente en los descubrimientos de la Voyager sobre Urano (1986) y Neptuno (1989), liderando al grupo dedicado para los anillos dentro del equipo de imágenes de dicha misión.
Carrera: Lady of the Rings (La señora de los anillos)
Tras obtener el doctorado en 1983, Carolyn se convirtió en miembro del equipo de imágenes de la Voyager, y se encargó de analizar los datos que la sonda Voyager II enviaba a su paso por Urano en 1986, y Neptuno en 1989. Tenía el conocimiento requerido para estudiar los anillos de Urano, y esto fue algo importante a la hora de decidir su incorporación al equipo. De 178 científicos trabajando en la misión Voyager, solo siete eran mujeres. Estaba contenta de poder ser un modelo a seguir para otras mujeres y chicas interesadas en la ciencia, aunque tendía a minimizar el tema cuando este surgía. Explicaba al Boston Globe que, la belleza de la ciencia es que lo que realmente buscamos todos es la verdad, entonces, si una persona, hombre o mujer, es buena en lo que hace, y competente, es obvio que es competente, y al final todo el mundo le prestará atención.