Carlota de Prusia (Potsdam, 24 de julio de 1860 - Baden-Baden, 1 de octubre de 1919) fue duquesa de Sajonia-Meiningen como esposa de Bernardo III, el último gobernante del ducado. Fue la segunda descendiente e hija mayor del príncipe Federico de Prusia, miembro de la Casa de Hohenzollern, quien se convirtió en príncipe heredero de Prusia en 1861, y emperador alemán en 1888. A través de su madre Victoria, la princesa Carlota fue nieta mayor de la monarca británica, la reina Victoria, y su consorte, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha.
La princesa fue una niña difícil y una estudiante indolente, con una disposición a la ansiedad. Su relación con su exigente madre fue tensa. A medida que crecía, Carlota desarrolló una inclinación por difundir chismes y causar problemas. Deseosa de escapar del control parental, a los diecisiete años, se casó con el príncipe Bernardo de Sajonia-Meiningen en 1878. La personalidad débil de su marido tuvo poco efecto en ella. Conocida por tener una personalidad excéntrica, la princesa disfrutó de la sociedad berlinesa y con frecuencia dejó sola a su única hija, la princesa Feodora, al cuidado de los miembros de la familia. Carlota y Feodora, a su vez, también tuvieron una relación complicada.
El hermano de Carlota sucedió a su padre como el emperador Guillermo II en 1888, aumentando su influencia social. Durante el reinado de su hermano, fue conocida por sus travesuras y pasó su vida entre episodios de enfermedad, en actividades frívolas y extravagantes. Fue duquesa de Sajonia-Meiningen desde 1914 hasta 1918, cuando fueron abolidos los títulos alemanes tras el final de la Primera Guerra Mundial. Murió al año siguiente de un ataque al corazón en Baden-Baden. Sufrió toda la vida de mala salud. La mayoría de los historiadores ahora creen que tenía porfiria, una enfermedad genética que afectó a otros miembros de la familia real británica.
Carlota nació en un parto fácil y era una bebé sana, a diferencia de su hermano mayor, Guillermo, el cual tuvo un alumbramiento complicado. Su abuela, la reina Victoria, quería que su nieta mayor llevara su nombre, sin embargo, los prusianos querían que la nueva princesa se llamara Carlota, en honor a la emperatriz Alejandra Fiódorovna de Rusia (esposa del zar Nicolás I), que había nacido como la princesa Carlota de Prusia. Por compromiso, su primer nombre fue Victoria, sin embargo, siempre se le conoció como Carlota. El segundo nombre fue en honor de la reina Isabel Luisa, el tercero en honor a su abuela paterna, la entonces princesa heredera Augusta. En su familia siempre se la conoció como Charly y a veces Ditta.
La familia paterna de Carlota pertenecía a la Casa de Hohenzollern, una casa real que había gobernado el estado alemán de Prusia desde el siglo XVII. Cuando tenía unos pocos meses, su padre se había convertido en príncipe heredero cuando su padre ascendió al trono prusiano como el rey Guillermo I. La madre de Carlota, Vicky, era la hija mayor de la monarca británica, la reina Victoria, y su esposo Alberto, el príncipe consorte. Carlota y Guillermo fueron los únicos nietos nacidos en vida de Alberto. Él y Victoria visitaron a su hija y sus dos nietos cuando Carlota tenía dos meses; Vicky y Federico a su vez llevaron a Guillermo y Carlota en una visita a Inglaterra en junio de 1861, seis meses antes de la muerte de Alberto.
La creciente familia, que llegó a incluir ocho niños, pasó los inviernos en Berlín y los veranos en Potsdam, el año también incluía generalmente una estadía en el campo, para deleite de los niños. En 1863, Vicky y Federico compraron una propiedad deteriorada y la renovaron para convertirla en una granja, lo que permitió a la familia experimentar periódicamente una vida sencilla en el campo. Federico era un esposo amoroso, pero como oficial del ejército prusiano, sus deberes lo alejaban cada vez más de la casa. Vicky era una madre intelectualmente exigente que esperaba que sus hijos exhibieran un liderazgo moral y político, y en ausencia de su esposo supervisó cuidadosamente su educación y crecimiento. Poco después de llegar a su nuevo país adoptivo, Vicky observó los continuos argumentos e intrigas dentro de la familia real prusiana. Esto reforzó su creencia en la superioridad de la cultura inglesa; crio a sus hijos en guarderías de estilo inglés y fomentó, con éxito, el amor por su país natal al incorporar aspectos de la cultura inglesa en el hogar y llevarlos a viajes frecuentes a Inglaterra.
Si bien Vicky era cercana con su hija mayor, esto cambió a medida que la niña creció; para cuando ella tenía dos años, Carlota se había hecho conocida como la «dulce y traviesa pequeña Ditta» y demostraría ser la más difícil de los ocho hijos de la familia. Cuando era niña, actuaba ansiosamente y hacía frecuentes manifestaciones de agitación, como tirarse de la ropa. Un hábito temprano de morderse las uñas llevó a medidas preventivas como el uso forzado de guantes, pero cualquier método solo proporcionó un alivio temporal. La reina Victoria le escribió a su hija: «dile a Carlota que me horroricé al oír que mordía sus cosas. A la abuela no le gustan las niñas traviesas». En 1863, la princesa heredera registró en su diario que «la pequeña mente de Carlota parece casi demasiado activa para su cuerpo: está tan nerviosa y sensible y tan veloz. Su sueño no es tan profundo como debería ser, y está muy delgada». También desarrolló berrinches violentos; Vicky los describió como «tales brotes de rabia y terquedad que pega alaridos». La joven también tenía bajo peso y una digestión problemática.
Carlota era una estudiante indolente, para consternación de su madre, que valoraba mucho la educación. Su institutriz declaró que nunca había visto «más dificultades» que con la princesa, mientras que Vicky una vez escribió sobre ella en una carta a su madre que «la estupidez no es un pecado, pero hace que la educación sea una tarea dura y difícil». La princesa heredera raramente ocultaba sus verdaderos pensamientos sobre aquellos que la disgustaban y amonestaba sin rodeos a sus hijos, para alentar sus esfuerzos y ayudarlos a evitar la vanidad. Sin embargo, la reina Victoria instó a su hija a motivar a Carlota, en vez de vivir criticándola, pues no podía esperar que la joven princesa compartiera los mismos gustos de Vicky. El biógrafo Jerrold M. Packard cree que es probable que la «niña bonita, pero ansiosa y hosca, sintiera la decepción [de su madre] desde una edad temprana», exacerbando el abismo entre ellas.
Con el tiempo, se desarrolló una grieta entre los tres hijos mayores y las tres más pequeñas de la familia. Las muertes de los hermanos de Carlota, Segismundo y Waldemar, en 1866 y 1879, respectivamente, devastaron a la princesa heredera. El historiador John C. G. Röhl postula que los tres hijos mayores de Vicky «nunca podrían estar a la altura de [su] recuerdo idealizado de los dos príncipes muertos». La educación estricta que Vicky dio a los tres hijos mayores, Guillermo, Carlota y Enrique, no se repitió en su relación con sus tres hijas sobrevivientes más pequeñas, Victoria, Sofía y Margarita. Los hijos mayores, a su vez sintiendo la decepción de su madre, se resentían de la indulgencia de Vicky hacia sus hermanos más pequeños. El historiador John Van der Kiste especula que si Vicky hubiera mostrado el mismo nivel de aceptación con Carlota que con sus hijos menores, «la relación entre ellos podría haber sido más feliz».
Carlota era una de las favoritas de sus abuelos paternos, a quienes veía con frecuencia. El rey Guillermo y la reina Augusta malcriaron a su nieta y alentaron su rebelión contra el príncipe heredero y la princesa, y Carlota y su hermano frecuentemente se pusieron de su lado, en sus disputas con sus padres. Esta rebelión fue alentada incluso por el canciller alemán Otto von Bismarck, quien mantuvo desacuerdos políticos con el príncipe heredero y la princesa, a quienes consideraba liberales. Carlota también disfrutó de una estrecha relación con su hermano mayor, aunque se separaron después de su matrimonio, en 1881, con Augusta Victoria de Schleswig-Holstein (Dona), una princesa que Carlota describió como simple, ingenua y tímida. Como resultado, la relación de los hermanos fue problemática desde entonces.