Carlos Alberto Valderrama Palacio (Santa Marta, 2 de septiembre de 1961) es un exfutbolista y comentarista deportivo colombiano. Es ampliamente reconocido y considerado internacionalmente como uno de los máximos asistidores en la historia del fútbol. Su legado fue ratificado al ser incluido por Pelé en la lista FIFA 100 de los mejores jugadores de la historia.
Fue un mediocampista de muy buena técnica, participó en los mundiales de Italia 1990, Estados Unidos 1994 y Francia 1998. Fue incluido como miembro FIFA 100 por Pelé y ocupa el 39.º lugar en el ranking del mejor jugador sudamericano del siglo XX publicado por la IFFHS en 2004. Recibió varios reconocimientos, entre ellos, Mejor Futbolista de América en 1987 y 1993, y ganó títulos como el campeonato Colombiano con Atlético Junior en 1993 y 1995.
Se le recuerda como la máxima figura de una destacada generación de futbolistas colombianos que lució desde mediados de los años ochenta hasta mediados de los años noventa, de la que también formaron parte René Higuita, Leonel Álvarez, Arnoldo Iguarán, Adolfo Valencia, Albeiro Usuriaga, Iván René Valenciano, Freddy Rincón y Faustino Asprilla, entre otros importantes jugadores. Es considerado como uno de los máximos ídolos del Junior de Barranquilla.
Es el primer colombiano en ingresar al Salón de la Fama del Fútbol, distinción que se llevó a cabo el 12 de noviembre de 2014 en la ciudad de Pachuca, México.
Es uno de los 15 jugadores con más asistencias de la historia del futbol y se retiró siendo el internacional con más asistencias en el mundo a nivel de selecciones nacionales
Es mundialmente conocido como "el Pibe", apodo que le fue dado por un argentino amigo de su padre (en Argentina "pibe" significa niño o joven).
En menor grado también es conocido como "Mono", término usado en Colombia para referirse a personas rubias.
El primer equipo en el que jugó fue el del Liceo Celedón, el colegio donde estudiaba y del que su padre, Carlos Valderrama Puche «Jaricho» —exjugador del Unión Magdalena—, era el entrenador. En esos primeros años el «Pibe» actuaba como delantero y convertía gran cantidad de goles, pero progresivamente fue retrasando su posición hasta convertirse en el creador y organizador del juego de su equipo. El apodo «Pibe» se lo había puesto siendo niño el técnico argentino Rubén Deibe, que dirigía a su padre. Se graduó de bachiller en el Liceo Celedón en 1979, año en el que decidió dedicarse profesionalmente al fútbol.
Con el apoyo de su padre y de Eduardo Dávila, dirigente del Unión Magdalena, dio el salto al fútbol profesional. Desde allí desarrolló toda su carrera, que lo llevó a jugar en Europa y Estados Unidos, ser figura en sus clubes y en la Selección Colombia, y despedirse del fútbol profesional en 2004.
Debutó en la Primera División en 1981 con el Unión Magdalena, el club de su tierra natal, de la mano del técnico Perfecto Rodríguez. En su primera temporada como profesional, a los 19 años, anotó cinco goles. Permaneció en el conjunto «bananero» hasta 1984 y disputó cerca de 94 partidos, en los que se consolidó como una de las grandes promesas del fútbol colombiano. Ese mismo 1981 fue convocado por primera vez a una Selección Colombia, la juvenil sub-20 dirigida por Eduardo Retat.
En 1984, Millonarios adquirió su pase por recomendación del técnico Jorge Luis Pinto. No tuvo mayor figuración en el club bogotano —disputó alrededor de 33 partidos sin anotar— ya que jugó poco, y permaneció una sola temporada antes de buscar continuidad en otro equipo.
En 1985 llegó al Deportivo Cali, donde formó parte del equipo dirigido por Vladimir Popović junto a Álvaro «Polaco» Escobar, Sergio «Checho» Angulo y Bernardo Redín. El conjunto se destacó por su estilo vistoso, en especial por la sociedad que el «Pibe» conformó con Redín. Con el Cali obtuvo el subcampeonato colombiano en 1985 y 1986, ambos por detrás del América de Cali. Fue en este club donde se afianzó definitivamente como mediocampista de creación y ganó protagonismo, lo que le abrió las puertas de la Selección de mayores: debutó con ella el 27 de octubre de 1985 ante Paraguay, por la eliminatoria al Mundial de México 1986. El Deportivo Cali es el equipo en el que más partidos oficiales disputó en su carrera, con cerca de 131. En 1987, durante esta etapa, recibió por primera vez el premio al Mejor Futbolista de América.
En 1988 pasó al Montpellier Hérault SC de Francia, con el que ganó la Copa de Francia en 1990. Sus primeros meses en el club fueron difíciles: pese a haber llegado con la distinción de Mejor Futbolista de América de 1987, el técnico Pierre Mosca le dio pocos minutos e incluso en ocasiones no lo convocó, llegando a enviarlo a entrenar con el equipo de tercera categoría. Tras la salida de Mosca, el nuevo técnico Aimé Jacquet le permitió ocupar el banquillo y disputar los minutos finales de los partidos. A comienzos de 1991, Michel Mézy asumió la dirección del equipo tras la destitución de Jacquet, y con ello Valderrama recuperó la titularidad y volvió a mostrar el fútbol que le había dado renombre. En sus temporadas en el club francés disputó alrededor de 91 partidos y anotó unos cinco goles, además de conquistar el primer título europeo de su carrera.
En 1991 fichó por el Real Valladolid de la Primera División de España, club en el que ya había una notable presencia colombiana: el técnico Francisco Maturana, los jugadores René Higuita y Leonel Álvarez y el preparador físico Diego Barragán. Pese a ello, el conjunto vallisoletano realizó una campaña discreta y Valderrama disputó alrededor de 21 partidos con un gol. Del paso por España quedó como anécdota un partido ante el Real Madrid en el Estadio Santiago Bernabéu, en el que el internacional español Míchel intentó provocarlo durante un saque de esquina. La acción, captada por las cámaras de televisión, tuvo amplia repercusión mediática durante meses.
En 1992 regresó a Colombia para jugar en el Independiente Medellín, donde disputó el segundo semestre de ese año bajo la dirección de Julio Comesaña. Aunque el equipo no clasificó a las finales, Valderrama fue considerado uno de los jugadores más destacados del semestre. En el club «poderoso» disputó alrededor de 38 partidos y anotó dos goles.
En 1993, Fuad Char, propietario del Junior de Barranquilla, adquirió el pase de Valderrama, así como los de otros jugadores de experiencia como Miguel «Niche» Guerrero e Iván René Valenciano —que militaba en el Atalanta de Italia—, e incorporó como entrenador a Comesaña, con el fin de armar un equipo competitivo para pelear el título. El conjunto ganó las fases del campeonato (Apertura y Finalización), clasificó a los cuadrangulares y se consagró campeón el 19 de diciembre de 1993. Valderrama fue capitán del equipo y formó una destacada zona medular junto a Víctor Danilo Pacheco y Oswaldo Mackenzie. Ese año fue reconocido nuevamente como Futbolista del Año en Colombia y recibió por segunda vez el premio al Mejor Futbolista de América. Entre sus momentos más recordados de la temporada figuran el gol que anotó al Atlético Nacional en Medellín, en un partido que terminó 3-3, y su papel de líder en la final ante el América, donde dio la asistencia para el gol de Oswaldo Mackenzie que decidió el título.
En 1994 disputó la Copa Libertadores. Tras recuperarse de la que probablemente fue la lesión más grave de su carrera, jugó las semifinales del torneo, pero el Junior fue eliminado en la tanda de penales por el Vélez Sarsfield, que a la postre sería campeón sudamericano e intercontinental.
En enero de 1995, cuando tenía 33 años, Valderrama estuvo a punto de fichar por el Newell's Old Boys de Rosario, entonces presidido por Eduardo López. El día 4 de enero viajó a Argentina, fue presentado públicamente ante los aficionados y posó con la camiseta del club «leproso». Sin embargo, el traspaso se frustró porque no se le entregó el adelanto económico que se le había prometido a su llegada. Según relató el propio jugador años después en una entrevista con TyC Sports, el club argentino justificó el incumplimiento alegando que el dinero dependía del pago pendiente por la venta del arquero Norberto Scoponi a México. Ante la falta del adelanto pactado, el colombiano decidió no esperar y regresó a Colombia ese mismo día.