Tal Día como Hoy

Carlos VIII de Francia

Rey de Francia (1483-1498)

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Carlos VIII de Francia (Amboise, 30 de junio de 1470-Amboise, 7 de abril de 1498), llamado el Afable o el Cabezudo,​ fue rey de Francia desde el año 1483 hasta su muerte, el séptimo y último rey en sucesión directa de la rama Valois de la dinastía de los Capetos. Fue el único hijo que no murió en la infancia del rey Luis XI de Francia y de su segunda esposa, Carlota de Saboya.

Habiéndose convertido en rey a la edad de trece años, fue puesto bajo la tutela de su hermana Ana, regente de Francia. A la edad de veintiún años (en 1491), se casó con Ana de Bretaña, preparando así la unión del ducado de Bretaña con el reino de Francia. Su reinado vio la pérdida de los condados de Artois, de Borgoña y de Rosellón, anexionados por su padre, Luis XI (1483). Su campaña militar (1494-1495) para conquistar el reino de Nápoles fue el punto de partida de las guerras italianas.​

Nacido el 01470-06-30 30 de junio de 1470 en el Castillo de Amboise, Carlos de Valois fue el único hijo de Luis XI en pasar la edad de un año (de los cinco hijos que tuvo el rey, y después de dos hijas). Era de constitución frágil y el rey, ansioso por asegurar una sucesión, estaba más preocupado por su salud que por su educación.​ Así, le prohibió el estudio del latín, que él mismo había aprendido sin embargo a la edad de seis años, y eligió como tutor al humanista Guillaume Tardif. Hizo redactar un tratado histórico, político y ético para la educación del delfín, el Rosier des guerres. Afortunadamente para el Delfín, el rey también tomó a su servicio al mejor médico de la época, Jean Martin, gracias al cual, sin duda, Carlos conservó una buena salud.​

Durante su infancia, Carlos desempeñó sobre todo el papel de instrumento de la política de su padre, a través de sucesivos compromisos matrimoniales. Primero, el 29 de agosto de 1475, el Tratado de Picquigny, que ponía fin a la guerra de los Cien Años, iba acompañado de una promesa de matrimonio entre Carlos e Isabel de York, hija de Eduardo IV de Inglaterra. Posteriormente, en 1477, después de la muerte de Carlos el Temerario, Luis XI tenía la intención de tomar bajo su tutela a su hija y heredera, María de Borgoña, y desposarla con Carlos para reunir los Estados de Borgoña con Francia. Sin embargo, María ya era soberana, capaz de reinar sobre sus Estados, y también tenía 13 años más que Carlos. Eligió casarse con el archiduque Maximiliano de Austria. Siguió una invasión de las posesiones de Borgoña por parte de las tropas francesas, una guerra que duró hasta finales de 1482. Pero la duquesa María murió accidentalmente, dejando dos niños pequeños. Maximiliano, que era solo su tutor y no el heredero, prefirió firmar el Tratado de Arras, que sellaba la paz, y ofreció a Margarita de Austria, de 3 años, hija de Maximiliano y de María, en compromiso con Carlos. Sin embargo, ese tratado era una violación del Tratado de Picquigny que estipulaba el matrimonio de Carlos con Isabel de York, lo que condujo a una nueva batalla anglo-francesa, durante la cual la armada francesa derrotó a los corsarios ingleses.​ Margarita de Borgoña, sin embargo, vivió en la corte de Francia con su novio, que la amaba mucho,​ pero a pesar de ello, por cálculo político, Carlos finalmente no se casó con ella.

Al final de la vida de Luis XI, Carlos y su prometida vivían confinados en Amboise, por orden de un padre que se había vuelto paranoico.​ Este último, sintiendo que se acercaba su fin, le inculcó algunas nociones de gobierno a partir de 1482. Le aconsejó retener a la mayoría del personal real para facilitar la transición (algo que él mismo no había hecho), incluido a su secretario principal Pierre I Brûlart​​ y le pidió que aceptase la tutela de su hermana, Ana de Beaujeu. El rey Luis XI falleció el 30 de agosto de 1483 y Carlos se convirtió en rey a los 13 años como Carlos VIII.

Ascenso al trono y consagración

Carlos ascendió al trono a la edad de 13 años a la muerte de su padre, Luis XI, el 30 de agosto de 1483. Era aún menor de edad y, de acuerdo con los deseos de su padre, fue puesto bajo la tutela de su hermana mayor, Ana de Francia, que entonces contaba 23 años, conocida como Ana de Beaujeu después de su matrimonio con Pedro de Borbón, señor de Beaujeu. Esa supervisión fue impugnada durante un tiempo por la Casa de Orleans, pero la reunión de los Estados Generales de Tours de enero a marzo de 1484 permitió el fortalecimiento del poder de la pareja de Beaujeu. La coronación del rey Carlos VIII tuvo lugar el 30 de mayo de 1484 en la catedral de Nuestra Señora de Reims.

El gobierno de los regentes provocó una rebelión de los príncipes orquestada por el cuñado y sucesor del rey, el duque Luis II de Orleans (esposo de Juana de Valois), el futuro Luis XII, quien, con vistas a sustraer al rey de sus tutores, emprendió la conocida posteriormente como guerra loca. El 28 de julio de 1488, Luis de Orleans fue hecho prisionero en la batalla de Saint-Aubin-du-Cormier. Encarcelado durante tres años, fue indultado en 1491. Los primeros meses de la regencia vieron a los antiguos parientes de Luis XI adoptar actitudes muy diferentes. Si algunos, como Philippe de Commines, se pusieron del lado de Ana de Francia desde el principio, otros, más reservados como Imbert de Batarnay, esperaron unos meses el reforzamiento del poder de la familia de Beaujeu para unirse a ella.

En el oeste, la duquesa Ana de Bretaña, se había casado por poderes en Rennes el 19 de diciembre de 1490 con Maximiliano I de Habsburgo, lo cual le confirió el título de «reina de romanos», pero demostró tener serias consecuencias. Francia —con el propio Carlos comprometido con Margarita de Austria, hija de Maximiliano y de María de Borgoña—, se lo tomó como una provocación: no sólo violaba el tratado de Sablé, puesto que el rey de Francia no había dado su consentimiento, sino que además ponía el gobierno de Bretaña en manos de un enemigo de Francia. Por otra parte, el enlace se había llevado a cabo en una mala época: los Habsburgo estaban demasiado ocupados luchando en Hungría, como para dedicarle la atención debida a Bretaña. Aunque tanto Castilla como Inglaterra enviaron unas pocas tropas de refuerzo al ducado, ninguno deseaba verdaderamente entrar en guerra abierta con Francia. La primavera de 1491 trajo una nueva victoria para Carlos VIII al mando del general francés La Trémoille en el sitio de Rennes.

Como Maximiliano falló en asistir a su prometida, Rennes cayó en poder francés y tras largas negocaciones los regentes comprometieron a Ana finalmente con Carlos el 15 de noviembre en la capilla de los jacobinos de Rennes. La duquesa salió, escoltada por su propio ejército para dar a entender que consentía libremente en el enlace —lo que fue importante para la legitimidad del matrimonio, el Papa rechazó la fuerza, y para la anexión de Bretaña​—, en dirección al castillo de Langeais, donde se celebraron las bodas de los dos prometidos el 6 de diciembre de 1491. El matrimonio de Ana con Maximiliano se anuló puesto que no había sido consumado. Carlos VIII acercó con ese enlace un importante ducado, ganaba la Bretaña, quedando Francia así convertida en «un hermoso reino, donde ya no tenía que temer a nadie»,​ aun a costa de la enemistad del futuro emperador. Se debió anular el compromiso con Margarita de Austria (cosa que se había hecho en el Tratado de Arrás de 1482), debiendo devolver la dote aportada por ella, el Franco Condado, el Charolais y Artois. Margarita, que llevaba diez años viviendo en Francia bajo la tutela de Luis XI, fue devuelta a su padre y todos los asuntos quedaron resultos en el Tratado de Senlis de 1493.

Según Guyard de Belleville, el contrato de matrimonio de Ana de Bretaña con Carlos VIII incluía una cláusula singular de que, en caso de enviudar y siempre que no hubieran tenido descendientes masculinos, solo podía volver a casarse con el sucesor del rey; con eso se aseguraba más sólidamente la alianza de su ducado de Bretaña y la corona de Francia. Ninguno de los seis hijos habidos de la unión de Carlos con Ana de Bretaña sobrevivió. Carlos Orlando, el hijo mayor de Carlos VIII y de la reina Ana, duquesa de Bretaña, murió en 1495 a los 3 años. De modo que Ana se casará con Luis XII en 1499. El matrimonio no empezó con buenos auspicios inicialmente, pero permitió a Carlos liberarse de la tutela familiar y asumir las riendas del reino. El 8 de febrero de 1492, Ana fue coronada reina de Francia y consagrada en Saint-Denis. Su esposo le prohibió utilizar el título de duquesa de Bretaña y la reina residiría en el Clos Lucé, que Carlos adquirió para ella. Ana llevaba dos camas cuando fue a casarse, y el rey y la reina a menudo vivían separados. La prohibición de Carlos del uso del título de duquesa de Bretaña, se convirtió en la manzana de la discordia entre ambos. Cuando su esposo luchó en las guerras de Italia, la regencia la ejerció de nuevo su hermana, Ana de Beaujeu. Embarazada la mayor parte de su vida de casada, Ana vivió principalmente en los castillos de Amboise, Loches y Plessis o en las ciudades de Lyon, Grenoble o Moulins (cuando el rey estaba en Italia).

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