Carlos Enrique José Pellegrini (Buenos Aires, 11 de octubre de 1846-Buenos Aires, 17 de julio de 1906) fue un militar, abogado, periodista, traductor público y político argentino que fue presidente de Argentina entre 1890 y 1892 tras la renuncia de Juárez Celman. Asumió la magistratura luego de la Revolución del Parque de 1890. Previamente fue vicepresidente entre 1886 y 1890, ministro de Guerra y Marina en 1879-1880 y 1885-1886; senador nacional en 1881-1883 y 1895-1904; y diputado nacional entre 1873 y 1879.
Como presidente, Pellegrini tuvo que enfrentarse a una profunda crisis económica en medio de un caos reinante, producto de los estallidos revolucionarios. Durante su gestión de veintiséis meses sacó al país de una grave crisis, fundamentalmente económica, al sanear las finanzas y fundar el Banco de la Nación Argentina. Tales medidas dieron lugar a una economía muy próspera en los años inmediatamente posteriores, y por tal motivo fue conocido como «el piloto de tormentas».
Durante su gestión se eliminó la censura y el estado de sitio que regía desde el gobierno de Juárez Celman. Fue uno de los primeros políticos que sostuvo una postura industrial para la Argentina, en una época en que el negocio del país era exclusivamente la exportación de materias primas y la importación de productos manufacturados. También fue uno de los primeros partidarios por los derechos civiles de las mujeres en Argentina, solicitando que se les reconociera el derecho a voto político.
Fue el hombre de mayor confianza que tenía Julio Argentino Roca, y ambos trazaron el destino de la llamada Generación del 80. Sin embargo esa fuerte unión se rompió cuando Pellegrini se alejó de Roca hacia 1901, para reclamar una reforma electoral que garantizara el voto secreto y libre.
Carlos Enrique José Pellegrini nació en la ciudad de Buenos Aires el 11 de octubre de 1846, durante la época rosista; era hijo de la británica María Bevans y del ingeniero suizo (de ascendencia francesa) Carlos Enrique Pellegrini, oriundo de Chambery (Reino de Cerdeña). En el censo de 1855, figura su casa de la infancia, a los 9 años donde vivía con sus padres en Buenos Aires, su hermana mayor Julia, y dos hermanos menores: Ernesto y Ana, en la calle Corrientes 188
El ingeniero Charles Henry Pellegrini había arribado al país desde Suiza en 1828, siendo contratado por el presidente Bernardino Rivadavia, para la construcción del puerto de Buenos Aires. Al llegar al país, el proyecto quedó suspendido debido al cambio de gobierno. Sin posibilidades de ocuparse en su profesión, el padre de Pellegrini comenzó trabajando, ya en Argentina, como retratista, y pronto se convirtió en el pintor más solicitando por la sociedad porteña. Siempre mantuvo un gran interés por los debates políticos y sociales que se producían en el continente europeo, destacándose que en su biblioteca privada existían gran número de revistas británicas especializadas en el tema, tales como The Edinburgh Review, The Quarterly Review y The Westminster Review. Por el lado materno, María Bevans era hija del ingeniero británico Santiago Bevans que también había arribado al Río de la Plata en circunstancias similares a las de su futuro yerno. María era sobrina del político liberal británico John Bright, cofundador de la Liga de Mánchester y estrecho colaborador de William Gladstone. Estas características de la familia Pellegrini terminaron por ubicarlos en un lugar central de la vida social de la ciudad de Buenos Aires.
Su padre fue el primero que lo inició en las primeras letras en una pequeña estancia propiedad de la familia en Cañuelas. Una tía materna le impartió a temprana edad clases de inglés, idioma que Carlos aprendió dominándolo a la perfección, y que manejaría con fluidez durante toda su vida. A la edad de ocho años ingresó a la escuela de Ana Bevans, su tía. Es posible que la temprana enseñanza del idioma inglés haya sido motivo de una ligera huella en su pronunciación, y de allí provenga el apodo de el Gringo, como lo llamaban sus compañeros del Colegio Nacional de Buenos Aires. De este centro de educación egresó en el año 1862.
Ingresó a la Facultad de Derecho de Buenos Aires en 1863, pero dos años después abandonó la cursada para incorporarse al ejército y combatir en la guerra del Paraguay, allí fue alférez de artillería, y alcanzó el rango de oficial. Pellegrini tuvo una destacada actuación en la batalla de Tuyutí, como también en otros combates, sin embargo cayó enfermo y debió abandonar definitivamente el ejército. Luego de curarse regresó a Buenos Aires, terminó sus estudios de derecho en 1869 y entró en el recientemente fundado diario La Prensa. Con su título universitario empezó trabajando para el Estado como subsecretario del Ministerio de Hacienda, del constituyente Benjamín Gorostiaga, durante el gobierno de Domingo F. Sarmiento, y durante los últimos tres años del gobierno de este último se produjo una lucha entre los autonomistas y los nacionalistas, Pellegrini se afilió al Partido Autonomista, liderado por Adolfo Alsina. Fue candidato a diputado en las elecciones de 1870 y 1871, pero fue vencido por los nacionalistas comandados por Bartolomé Mitre. Recién con el triunfo de Alsina, y gracias a la elección del gobernador Mariano Acosta por la provincia de Buenos Aires, Pellegrini obtuvo su primera legislatura. Se trataba del más joven entre los diputados provinciales, con solo veintiséis años, y su primer discurso fue sobre la conversión del papel moneda, siempre participó de todo debate respecto a cuestiones monetarias y económicas.
En su tesis de grado El derecho electoral criticó el sistema vigente en aquella época, proponiendo una gran campaña de educación cívica. Una breve cita:
Fue candidato autonomista durante las elecciones de 1874, donde no hubo libertad de sufragio y solo podían votar una minoría de ciudadanos adictos al gobierno. La lucha del comité autonomista de Adolfo Alsina y Leandro Alem contra el 'nacional' de Mitre y Eduardo Costa, tuvo sus momentos de tensión, en gran parte como consecuencia del fraude y la violencia que reinaron durante los comicios. El gobierno de Sarmiento terminó aceptando el triunfo "más escandaloso y sangriento" que registraba la historia electoral hasta ese momento. Este fraude electoral serviría como antecedente para la revolución de 1874. Si bien la revuelta fue sofocada, la misma produjo consecuencias similares a la de 1852, continuando con la abstención y conspiración de los liberales nacionalistas. Alsina, gobernador de Buenos Aires en ese entonces se disputó con Mitre la sucesión presidencial, y al no obtener su concurso renunció a su candidatura y apoyó en cambio la de Nicolás Avellaneda, Pellegrini apoyó también la candidatura de Avellaneda. Durante las elecciones mixtas de 1878 Pellegrini fue reelecto diputado nacional. Tras la muerte de Alsina, el Partido Autonomista quedó desorientado y se dividió en dos corrientes, por un lado una que encarna el localismo de Tejedor, mientras que la otra tiende a vincularse con las provincias para crear un partido nacional. Pellegrini defendió la doctrina federal oponiéndose al abuso de las intervenciones nacionales. Durante el enfrentamiento entre Buenos Aires y provincias, Pellegrini apoyó activamente la cruzada nacional que conducía el joven general Julio Argentino Roca, quién contaba con el apoyo de gran parte del interior del país, alejándose del idealismo porteño de Tejedor. Desde aquí data la amistad entre Pellegrini y Roca. El general tomaría consejos del doctor para algunos de sus más importantes documentos que produjo durante aquella lucha política. También fue producto de su vínculo con Roca, que el general terminó abandonando por completo las ideas localistas de Tejedor. Esta unión fue el epicentro de la actividad política durante al menos veinte años, pocos asuntos institucionales, económicos o políticos se resolvían sin el concurso de Roca y Pellegrini. Refiriéndose a este, Roca decía: "Me encuentro (en la Capital) con un gran partido... provinciano, crudo y neto, sucediendo y recogiendo el disperso partido de Alsina".