Carlos Enrique Lehder Rivas (Armenia, Quindío, 7 de septiembre de 1949) es un ex narcotraficante colombo-alemán.
Conocido por ser cofundador del Cartel de Medellín. De padre alemán y madre colombiana, Lehder se convirtió en el primer narcotraficante colombiano extraditado a los Estados Unidos y el único de los líderes del Cartel de Medellín que sería capturado vivo cuando este estaba operando.
El 16 de junio de 2020 fue repatriado a Alemania, luego de cumplir su condena en Estados Unidos. Es el segundo líder del extinto cartel que no está preso ni muerto, el primero fue Jorge Luis Ochoa.
Hijo de Kurt Wilhelm Rudolf Lehder, inmigrante alemán que se estableció en Armenia (Colombia) y creó una pensión llamada «La Posada Alemana» donde había alojado a varios personajes adinerados que visitaban la región cafetera, entre ellos el expresidente Alberto Lleras Camargo, a la vez que se le reconoce la construcción de varios importantes edificios de Armenia y la llegada a Colombia de modernos ascensores para la época.
Al cambiarse su nombre legalmente a Guillermo Lehder contrajo matrimonio con Helena Rivas, hija de joyeros manizaleños, y de la unión tuvieron 4 hijos siendo Carlos el tercero, nacido el 7 de septiembre de 1949, quien pasó parte de su infancia en una finca cercana al aeropuerto de Armenia. A sus 15 años sus padres se divorciaron y Lehder convivió un tiempo con su padre y posteriormente con su madre viajó a Nueva York.
Lehder abandonó la escuela para dedicarse a leer libros de autores como Nicolás Maquiavelo y Hermann Hesse.[cita requerida] También comenzó en varios delitos, entre ellos el contrabando de vehículos robados que eran trasladados a Medellín y expendidos a través de un concesionario dirigido por uno de sus hermanos, aunque Lehder siempre hizo pasar dichos vehículos como legales a pesar de las evasiones aduaneras. A sus 24 años Lehder tomó clases de aviación convirtiéndose en experto piloto que conocería varias rutas aéreas, lo que le sirvió en las bases de su creciente carrera delictiva, la cual comenzó con tráfico de marihuana en pequeñas cantidades entre los Estados Unidos y Canadá.
Después fue detenido por conducir un vehículo robado y deportado a Colombia. Mientras cumplía la condena en la Cárcel federal de Danbury, Connecticut, conoció a George Jung. Lehder decidió que a su salida aprovecharía el creciente mercado de la cocaína en los Estados Unidos y se asoció con Jung. Roman Varone y Jung ya habían experimentado con llevar marihuana a Estados Unidos desde México en pequeñas aeronaves por debajo del nivel de alcance de los radares y aterrizando en lechos secos de río. Inspirado en esa idea, Lehder decidió aplicar el mismo principio al transporte de drogas. El sueño de Lehder era tener un enorme balneario para personas como él y a su vez llevar justicia a su natal Colombia.
Después de salir bajo palabra a finales de 1975, Lehder y Jung empezaron a construir una base económica a través del narcotráfico básico, contrataban ciudadanas estadounidenses, les pagaban vacaciones en Antigua en donde recibían la marihuana y la llevaban a Estados Unidos en sus maletas de viaje. Repitiendo este proceso muchas veces lograron el dinero para comprar una avioneta. Aunque el negocio tuvo serios reveses por constantes atracos de delincuentes comunes en EUA, el tráfico de marihuana; el cual se encontraba en bonanza, tocó su fin por los intensos operativos policiales en Colombia y la reducción de los ingresos a causa de la siembra de marihuana en EUA, lo cual preludiaría sus inicios en el tráfico de cocaína, un negocio más rentable con opciones sencillas para su transporte.
Con la avioneta y un piloto profesional, se dedicaron a llevar cocaína a Estados Unidos desde las Bahamas, incrementando sus recursos financieros y cimentando las relaciones con proveedores colombianos. Al mismo tiempo empezaron a repartir dinero entre las autoridades de Bahamas para obtener protección oficial y judicial. Esta fue la semilla del Cartel de Medellín: la sociedad de Lehder y Jung transportaba y distribuía el material que Pablo Escobar les suministraba y los hermanos Ochoa colaboraban con el poder económico y social derivado de sus conexiones. Lehder y sus socios del Cartel amasarían enormes fortunas a través del tráfico de cocaína por lo que se les dio el apelativo de Los Mágicos, debido a que se habían vuelto ricos de un día para otro aunque Lehder fue más conocido como el Henry Ford de la cocaína.
A finales de los años 1970, la sociedad Lehder-Jung se derrumbó debido a una combinación de la megalomanía de Lehder, la falta de ambición de Jung y el plan secreto de Lehder de apoderarse de una isla personal como cuartel de sus operaciones, todo ello a causa de la constante dificultad de ingresar la droga a EUA.
Esa isla fue Cayo Norman, que en ese momento constaba de un puerto, un club de yates, 100 casas privadas y una pista de aterrizaje. En 1978, Lehder empezó a adquirir propiedades, acosando y amenazando también a los residentes de la isla.
Mientras Lehder perseguía a la población local y asumía el control de la isla, el primer ministro de las Bahamas Lynden Pindling no hizo nada, aparentemente por haber sido sobornado previamente. George Jung fue forzado a retirarse de la operación y supuestamente Robert Vesco se asoció con Lehder. Jung se quedó con una línea menor de distribución para Escobar. Lehder a su vez cobraba una comisión de US$ 10 000 por kilo para cualquier traficante que usase los servicios ofrecidos en Cayo Perico. La isla también poseía la bandera de Colombia y usualmente se cantaba su himno.
Entre 1978 y 1982, el Cayo fue centro de conexiones del narcotráfico, así como escondite y sitio de reunión de Lehder y sus asociados. Carlos Lehder construyó una pista de aterrizaje de 1,1 km protegida por radar, guardaespaldas y perros de raza dóberman para la entrada y salida de aeronaves. En un día de máximo movimiento entraban hasta 3.000 kilogramos de cocaína por hora, aumentando el capital de Lehder en billones, fue tanta su fortuna que se ofreció a pagar la deuda externa colombiana en dos ocasiones; en 1978 lo ofreció al presidente Alfonso López Michelsen a cambio de un espacio libre para el tráfico de drogas y en 1982 a través de Pablo Escobar, congresista por aquel entonces, con el fin de evitar su extradición. En 1981, la DEA y la policía de las Bahamas intervinieron en la isla desmantelando el imperio construido por Lehder, quien se salvó de ser capturado y se despidió de la isla el 10 de julio de 1982 bombardeando con panfletos el parque Clifford de Nasáu con la frase DEA go home (DEA vete a casa), algunos de esos panfletos con billetes de US$ 100.
Tras la intervención policial a cayo Norman, Lehder retornó a Colombia donde además de retomar sus negocios se le reconoció por obsequiar a la gobernación del Quindío una moderna avioneta para la época. Tal obsequio llamó la atención de las autoridades y de la ciudadanía porque a pesar de ser utilizada en varias ocasiones, sus altos sobrecostos obligaron su venta un año después de ser legalizada. Se cree que la avioneta había sido recomprada secretamente por Lehder aprovechando su legalización, y dicha avioneta viajaría a cualquier sitio de Colombia pasando desapercibida, mientras que el dinero dado a la gobernación por la venta de la aeronave fue usado para mejorar un hospital destinado a las clases menos favorecidas, y misteriosamente la avioneta volvería al aeropuerto El Edén de Armenia en pésimo estado.
Llamado también Hombre del mundo y siendo fanático de The Beatles y The Rolling Stones se volvió un hombre bohemio y altamente popular en el Quindío y en plena bonanza cafetera mostrando una riqueza comparable a cualquier millonario del mundo, algo muy distinto a las clases acomodadas de la época. Lehder a su vez poseía automóviles costosos, con placas tan admiradas por los armenios que se llegó al punto de apostar los números de su matrícula en la lotería regional, sin olvidar el carisma de Lehder, quien emplearía a muchas personas de la región.