Carlos I de Austria (Karl von Habsburg-Lothringen; en húngaro: IV Károly; Persenburg, 17 de agosto de 1887-Funchal, 1 de abril de 1922) fue el último emperador del Imperio austrohúngaro y rey de Bohemia y Croacia, entre 1916 y 1918. Fue conocido como Carlos I de Austria, IV de Hungría, III de Bohemia y IV de Croacia.
Carlos I ascendió al trono en noviembre de 1916 tras la muerte de su tío abuelo, Francisco José I de Austria, en plena Primera Guerra Mundial. Inició negociaciones secretas con los Aliados, con la esperanza de poner fin pacíficamente a la guerra, pero fracasó. A pesar de sus esfuerzos por preservar el imperio mediante el retorno al federalismo y la defensa del austroeslavismo, Austria-Hungría se precipitó hacia su desintegración: se proclamaron Checoslovaquia y el Estado de los Eslovenos, Croatas y Serbios, y Hungría rompió sus lazos monárquicos con Austria a finales de octubre de 1918. Tras el armisticio del 11 de noviembre de 1918, Carlos I renunció a toda participación en los asuntos de gobierno, pero no abdicó. Sin embargo, al día siguiente se proclamó la República de Austria Alemana, y en abril de 1919 la Asamblea Nacional destronó formalmente a los Habsburgo y desterró a Carlos I de Austria Alemana de por vida.
Carlos pasó la primera parte de su exilio en Suiza. Dedicó el resto de su vida a intentar restaurar la monarquía. En 1921 intentó en dos ocasiones recuperar el trono húngaro, pero fracasó debido a la oposición del regente calvinista de Hungría, el almirante Miklós Horthy. Carlos fue exiliado por segunda vez a la isla portuguesa de Madeira donde enfermó poco después y falleció de insuficiencia respiratoria en 1922. Hombre profundamente religioso, Carlos fue beatificado por el papa Juan Pablo II de la Iglesia católica en 2004, celebrándose su festividad el 21 de octubre.
Primogénito del archiduque Otto y de la princesa María Josefa Luisa de Sajonia. Su niñez fue feliz y los traslados de una guarnición a otra de su padre hicieron que viajase por gran parte del imperio. Aprendió alemán (su idioma materno), inglés, francés y húngaro. Estaba versado en derecho constitucional y ciencias políticas. En 1901 visitó gran parte de la Transleitania. En 1905 sirvió en Bohemia como teniente de una pequeña guarnición y recibió la orden del Toisón de Oro.
El 21 de octubre de 1911 se casó con Zita de Borbón-Parma, impetuosa, muy religiosa y más conservadora que Carlos. El matrimonio tuvo 9 hijos. Desde enero de ese año, Carlos se desempeñó en el Estado Mayor austrohúngaro, en Viena.
Sucedió a su tío abuelo Francisco José I. Antes de acceder al trono prestó servicios en el Ejército. Se convirtió en sucesor en 1914 tras el asesinato de su tío el archiduque Francisco Fernando de Habsburgo-Lorena en Sarajevo, Bosnia, causa inmediata del estallido de la I Guerra Mundial (véase Atentado de Sarajevo).
Carlos accedió al trono con 29 años, después de que falleciese su anciano tío abuelo, el emperador Francisco José I, la noche del 21 de noviembre de 1916, en medio de la Primera Guerra Mundial. Su coronación era urgente y tuvo lugar el 29 de diciembre de ese año, cuarenta días después de morir el anterior monarca, evitando las ceremonias dilatorias que hubieran sido usuales en los Habsburgo en tiempo de paz, lo que puso de manifiesto el declive final del Imperio.
Desde este momento, el nuevo emperador trató de sacar al Imperio austrohúngaro de la guerra europea. La razón principal que le llevó a ello fue la situación económica del país, que no paraba de empeorar, con una alta inflación, descontento masivo entre los campesinos por las requisiciones de guerra, y fuerte rechazo de los sindicatos obreros a la militarización de la industria. Al desvanecerse a fines de 1916 la posibilidad de que Rusia pudiera invadir Austria-Hungría, se hizo evidente que Alemania era la fuerza dominante de los imperios centrales en lo político y lo militar, provocando una nueva causa de descontento entre la población eslava de Austria-Hungría. El propio emperador deseaba la paz por la convicción personal de que la sangría humana del conflicto podría continuar durante mucho tiempo más.
Sin suficiente capacidad de maniobra, durante la primavera de 1917 Carlos I mantuvo, a espaldas de Alemania, unos polémicos contactos con el gobierno francés, que fracasaron, para tratar de alcanzar una paz por separado con los aliados a través de su cuñado, el príncipe Sixto de Borbón-Parma, quien era oficial del Ejército belga. En las conversaciones secretas realizadas entre Sixto y Carlos en Viena, el emperador se comprometió a defender la devolución de Alsacia y Lorena a Francia y el mantenimiento de una Bélgica independiente, a cambio de lograr la paz, mientras la Triple Entente aceptaría la preservación de Austria-Hungría y Alemania en su integridad territorial.
El estallido de la Revolución de Octubre en Rusia causó que Carlos I intensificara sus esfuerzos para una paz negociada, en tanto el derrumbe ruso reafirmaba la subordinación de Austria-Hungría respecto a Alemania y también podría servir de ejemplo para una revolución social extrema en los imperios centrales. En abril de 1918, el ministro de Asuntos Exteriores de Carlos I, el conde checo Ottokar von Czernin, enterado de las negociaciones de Carlos, presumió ante la prensa internacional que Francia estaba mendigando la paz a los imperios centrales, a lo que el primer ministro francés Clemenceau respondió haciendo públicas las negociaciones del emperador austriaco con Sixto de Borbón-Parma, causando un gran perjuicio a la credibilidad de Carlos y minando su posición internacional, pues si bien Carlos había informado anticipadamente al káiser alemán Guillermo II sobre las conversaciones de paz, no le mencionó las concesiones que Carlos proponía a los franceses.
Mientras tanto, como resultado del escándalo, la Entente reconocía poco después al gobierno checoslovaco independiente en París, abandonando su anterior postura de mantenimiento de un imperio reformado, Carlos tuvo que viajar urgentemente a Alemania para asegurar a Guillermo II su lealtad como aliado, en tanto el propio Estado mayor del Reichsheer alemán, al saber las concesiones que Carlos ofrecía a los Aliados, planificaba inclusive una "invasión preventiva" de Austria para deponer a Carlos I al considerar su conducta como una traición.
En el interior, declaró con motivo del cumpleaños de su heredero (2 de julio de 1917) una amnistía de los prisioneros políticos, gesto con el que trató, con escasos resultados, de mostrar su disposición a un nuevo orden político en el imperio. De igual manera, a lo largo del año 1917 y la primera mitad de 1918, Carlos promulgó diversas normas destinadas a mitigar el descontento social de la clase obrera de su Imperio, suavizando las severas leyes marciales aprobadas al inicio de la guerra. No obstante, la contienda proseguía y por tanto las medidas tomadas por el emperador apenas eran paliativos de una grave situación interna.
Tras el hundimiento del frente búlgaro en septiembre de 1918, Carlos decidió llevar a cabo drásticas medidas reformistas para convencer a la Triple Entente que el Imperio Austrohúngaro debía salvarse, o al menos mantenerse como una federación de estados independientes. Con ayuda de sus asesores y del consejo de ministros, Carlos I definió un plan de federalización del país, que se hizo público en octubre de 1918. En él, el imperio se convertía en una confederación donde sus miembros mantenían plena autonomía política, económica y militar, compartiendo únicamente la jefatura del Estado. Estos intentos llegaron demasiado tarde y los consejos nacionales que Carlos fomentó entre las distintas nacionalidades optaron por abandonar al gobierno de Viena, en vez de adaptar el plan del emperador.
Iniciada la disolución del Imperio tras la derrota frente a los italianos en la Batalla de Vittorio Veneto, y tras resistirse a abandonar lo que él consideraba sus obligaciones, Carlos I renunció a la jefatura del Estado el 11 de noviembre de 1918 y a formar parte de cualquier futuro gobierno austriaco, pero no a sus derechos como jefe de la dinastía. Trataba así de mantener la posibilidad de que perviviese la monarquía Habsburgo con otro miembro de la familia imperial. Partió de inmediato hacia el exilio en Suiza.