Tal Día como Hoy

Carlos II de Inglaterra

Rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda entre 1660 y 1685

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Carlos II (Palacio de St. James, Londres, 29 de mayo de 1630-Palacio de Whitehall, Londres, 6 de febrero de 1685) fue rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda desde el 29 de mayo de 1660 hasta su muerte, en 1685.

Su padre, Carlos I, fue ejecutado en 1649 tras la guerra civil inglesa; la monarquía fue entonces abolida y el país se convirtió en una república bajo la tiranía de Oliver Cromwell, el «Lord Protector». En 1660, dos años después de la muerte de Cromwell, se restauró la monarquía bajo Carlos II.

A diferencia de su padre, Carlos II fue hábil en su relación con el Parlamento. Fue durante su reinado cuando se desarrollaron los partidos Whig (liberal) y Tory (conservador). Se hizo célebre por sus numerosos hijos ilegítimos, de los que reconoció a catorce. Conocido como «el Alegre Monarca», Carlos II favoreció las artes y las ciencias y, antipuritano, fue menos restrictivo que sus predecesores al mandar abrir de nuevo los teatros en 1660, cerrados desde 1642. Al abrazar el catolicismo en su lecho de muerte, Carlos II se convirtió en el primer católico que reinaba en Inglaterra desde la muerte de María I en 1558, y en Escocia desde la deposición de su bisabuela María, Reina de los Escoceses, en 1567.

En su honor, el astrónomo Edmund Halley nombró a la estrella alfa de los Lebreles como Cor Caroli, corazón de Carlos.​

Carlos nació en el palacio de St. James, el 29 de mayo de 1630, siendo el segundo hijo varón —pero primogénito de hecho, pues el hijo mayor murió al nacer en 1629— de los nueve vástagos de Carlos I de Inglaterra y de Enriqueta María de Francia. Al momento de nacer se convirtió automáticamente, dada su condición de hijo mayor, en duque de Cornualles —por ser heredero del trono de Inglaterra— y en duque de Rothesay —como heredero del trono de Escocia—. Poco después se le nombró príncipe de Gales. Debido al caos que trajo consigo la guerra civil inglesa, nunca se le invistió solemnemente con los llamados «Honores del Principado de Gales» —diadema, anillo, espada, manto, etc.—.​

Durante la década de 1640, siendo aún niño el príncipe de Gales, Carlos I combatió a las tropas del parlamento y del puritanismo en la guerra civil inglesa. El príncipe acompañó a su padre durante la batalla de Edgehill y, con solo quince años, participó en las batallas de 1645. En 1646 su padre, temiendo por su seguridad, le ordenó marcharse a Francia y reunirse con su madre, que se encontraba allí en el exilio. En 1648, durante la segunda guerra civil inglesa, se trasladó a La Haya junto a su hermana María y a su marido, el príncipe de Orange, con la idea de poder apoyar a su padre.​

Carlos I fue capturado por los rebeldes en 1647; escapó, y fue apresado de nuevo en 1648. A pesar de los esfuerzos de su hijo por salvarle, Carlos I fue ejecutado en 1649, proclamándose la república en Inglaterra. Al tiempo, no obstante, gran parte de Escocia permaneció fiel a la causa realista. El 5 de febrero de 1649, Carlos II fue proclamado rey de los escoceses en Edimburgo, bajo la promesa de que convalidaría la «Solemne Liga y Pacto».​ Era este un acuerdo entre Inglaterra y Escocia que impedía remodelar la Iglesia de Escocia a imagen de la anglicana, debiendo mantenerse en el presbiterianismo —forma de gobierno eclesiástico preferida por la mayoría de los escoceses— a diferencia de la Iglesia de Inglaterra que mantuvo su jerarquía episcopal.

A su llegada a Escocia, el 23 de junio de 1650, Carlos suscribió formalmente el pacto. Su abandono del anglicanismo, aunque le reportó apoyos en Escocia, le hizo impopular en Inglaterra. Fue coronado como rey de los escoceses en Scone (Perthshire), el 1 de enero de 1651, tras lo cual organizó una ofensiva contra Inglaterra, entonces bajo el gobierno del “Lord Protector", Oliver Cromwell. La invasión terminó con la derrota en la batalla de Worcester (1651), luego de la cual se dice que Carlos se escondió en un roble de cierta casa noble —el cual pasó a la historia con el nombre de Roble Real—, huyendo posteriormente rumbo a Francia con un disfraz. El Parlamento ofreció una recompensa de 1000 £ por la cabeza del rey e impuso pena de muerte a cualquiera que le prestase ayuda. Tras seis semanas de apuradas fugas, Carlos consiguió abandonar Inglaterra.​​.

Empobrecido, Carlos no logró reunir suficiente apoyo como para suponer un desafío serio al Lord Protector. Francia y las Provincias Unidas —los actuales Países Bajos— se aliaron con el gobierno de Cromwell, forzando a Carlos a recurrir a España en demanda de ayuda.​ Intentó reclutar un ejército, pero fracasó debido a sus penurias económicas.​

Tras la muerte de Oliver Cromwell en 1658, las oportunidades de Carlos para recuperar la Corona parecieron menguar. A Cromwell le sucedió su hijo, Richard Cromwell, como Lord Protector, pero se trataba de un hombre sin dotes para el mando ni deseo de ejercerlo y abdicó el 25 de mayo de 1659. El Protectorado de Inglaterra fue abolido y se estableció la Mancomunidad de Inglaterra (Commonwealth inglesa). Durante el periodo de inestabilidad civil y militar que siguió, George Monck, gobernador de Escocia, preocupado por la anarquía reinante en la nación, determinó restaurar la monarquía.​ Monck y su ejército marcharon hasta la ciudad de Londres donde, con amplio apoyo popular, forzaron al llamado Parlamento Largo a disolverse. Por primera vez en casi veinte años los miembros del Parlamento tuvieron que enfrentarse a unas elecciones generales.​

Resultó elegida una Cámara de los Comunes con claro predominio de la facción realista.​ Reunida el 25 de abril de 1660 la nueva asamblea, denominada Parlamento de la Convención, tuvo noticias de la Declaración de Breda (4 de abril de 1660), en la que Carlos acordaba, entre otras cosas, perdonar a muchos de los enemigos de su padre. Como consecuencia, el 8 de mayo el Parlamento decretó de inmediato que Carlos II había sido el monarca legítimo desde la ejecución de Carlos I en 1649.​

Carlos partió hacia Inglaterra, desembarcando en Dover el 23 de mayo de 1660. Llegó a Londres el 29 de mayo, la que se considera fecha oficial de la Restauración, y que coincidía con el trigésimo cumpleaños de Carlos. Aunque este decretó una amnistía para los seguidores de Cromwell en el Acta de Inmunidad y Olvido, no perdonó el delito de regicidio a los jueces y autoridades involucrados en el juicio y ejecución de su padre. Algunos de los regicidas fueron ejecutados en 1660; a otros se les sentenció a cadena perpetua. A los cadáveres de Oliver Cromwell, Henry Ireton y John Bradshaw se les sometió a la indignidad de una ejecución póstuma.​

El Parlamento de la Convención fue disuelto en diciembre de 1660. Poco después de la coronación de Carlos en la Abadía de Westminster, el 23 de abril de 1661, se constituyó la segunda legislatura del reinado: el llamado Parlamento Caballero o Arrogante. Dado que el Parlamento Caballero era abrumadoramente realista, Carlos no vio razón para disolverlo ni convocar nuevas elecciones generales durante diecisiete años.

El Parlamento Caballero se identificó con los proyectos del principal consejero de Carlos, Edward Hyde, primer conde de Clarendon. Lord Clarendon pretendía desanimar el "no conformismo" (de sectores católicos y sobre todo protestantes no anglicanos) para con la Iglesia de Inglaterra. A instancia suya, el Parlamento Arrogante aprobó diversas leyes que pasaron a constituir el denominado “Código Clarendon”. El Acta de Conventículos (1664) prohibía las asambleas religiosas de más de cinco personas, excepto las celebradas en el seno de la Iglesia de Inglaterra. El Acta de las Cinco Millas prohibía a los clérigos acercarse a menos de cinco millas de una parroquia de la que hubiesen sido expulsados. El Acta de Conventículos y la de las Cinco Millas permanecieron en vigor durante el resto del reinado de Carlos. Otras partes del Código Clarendon incluían leyes como el Acta de Corporación y el Acta de Uniformidad (1662).​

Carlos consintió en abolir anticuados deberes feudales que habían sido restablecidos por su padre; a cambio, el Parlamento le concedió una renta anual de 1 200 000 £. Con todo, esta asignación resultó de poca utilidad durante la mayor parte de su reinado. Dicha suma era solo indicativa del máximo que el rey estaba autorizado a retirar cada año del Tesoro. La mayor parte del tiempo, la cantidad disponible en las arcas públicas fue mucho menor. A fin de evitar nuevos problemas económicos Carlos nombró, para reformar la gestión del Tesoro y de la recaudación de impuestos, a George Downing (el constructor de Downing Street o calle Downing, donde tiene su residencia el primer ministro del Reino Unido).

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