Tal Día como Hoy

Carlos III de Navarra

Rey de Navarra (1387-1425)

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Carlos III de Navarra, apodado el Noble (Mantes-la-Jolie, 22 de julio de 1361​-Olite, 8 de septiembre de 1425​), fue rey de Navarra (1387-1425), conde de Évreux (1387-1404) y duque de Nemours (1404-1425).

Fue hijo, y sucesor, de Carlos II de Navarra y de Juana de Valois. Le tocó vivir, y dirigir, un reino a caballo entre el siglo XIV y XV en una Europa marcada por las consecuencias políticas y económicas de la Guerra de los Cien Años (1337-1453), «el hecho más determinante que afectó a Inglaterra y Francia, pero también a todos los reinos cristianos peninsulares», también el Cisma de Occidente (1378-1417) marcará su etapa vital y su gobierno,​​​ pero fundamentalmente su reinado estará marcado por los sucesos de 1378, una década antes de su ascenso al trono, siendo aún un adolescente, cuando, encabezando una embajada enviada por Carlos II ante la corte francesa, fue apresado en París por orden real —al descubrirse un complot contra la corona gala— al mismo tiempo que la corona de Navarra perdía sus posesiones en Francia y Enrique II de Castilla, alertado por los franceses de los planes navarros sobre Logroño, invadía el reino obligando a la humillante firma del Tratado de Briones (1379).​

Son muchos los autores, como José Ramón Castro Álava, José María Lacarra, Béatrice Leroy o Eloísa Ramírez Vaquero, que contrastan su temperamento como «totalmente opuesto al de su padre: hombre pacífico y componedor de voluntades, sin dobleces ni subterfugios.» En líneas generales bajo su reinado la política internacional de Navarra abandona sus intereses continentales para centrarse en el reino mismo y cuidar los vínculos peninsulares: «De formación francesa, no podía guardar recuerdos demasiados gratos de su paso por la política de este reino. En cambio parece ganado por el ambiente castellano, que vivió en sus primeros y felices años de matrimonio con Leonor de Trastámara».​​​​

Siendo su reino el objeto de su principal atención, desarrolló una intensa administración procurando la designación de naturales del reino, formados e instruidos, para ocupar los principales puestos como fueron los casos de Garci López de Roncesvalles o García de Eugui, entre otros muchos. Pero no dudó en hacerse servir con foráneos de indudable valía, como el aragonés Francés de Villaespesa, consejero y canciller real que durante 40 años estuvo al servicio del trono navarro.​

Desarrolló un extenso programa de construcciones de palacios reales al mismo tiempo que propicio la mejora de catedrales, monasterios e iglesias. Su educación francesa y castellana también propició el cuidado de la imagen institucional del trono, creando el principado de Viana, o determinando las nuevas armas del reino (se registra la primera mención escrita y expresa a las cadenas del escudo de Navarra). Finalmente, tras su desaparición, el reino recae en disputas nobiliarias internas (agramonteses y beamonteses) que culminarán con la paulatina merma de su territorio y con la separación e incorporación del reino a las coronas de Francia y España respectivamente un siglo más tarde.

Carlos, infante: primeros años

La ciudad de Mantes, a las puertas de París, fue lugar de residencia de sus padres durante las largas estancias fuera de Navarra que los asuntos suscitados en el contexto de la Guerra de los Cien Años les obligaron a cuidar de sus intereses en el Condado de Évreux y otras posesiones patrimoniales en el entorno de la capital francesa, habiendo firmado el Tratado de Brétigny recientemente (8 de mayo de 1360) y se habían reencontrado los reyes de Francia y Navarra en Saint-Denis (12 de diciembre de 1360). Así pues, firmadas las paces y nacido su hijo, en noviembre de 1361 regresa a Navarra tras diez años de ausencia, pero dejando en Francia a la reina, Juana, y al infante recién nacido, Carlos.​​

Poco más tarde será la reina quien pise por primera vez suelo navarro (enero de 1363), pero habiendo dejado al pequeño Carlos en Évreux con su tía Blanca de Évreux, viuda del rey de Francia, Felipe VI.​ Hasta el 28 de diciembre de 1365 no regresa la reina Juana al condado y se reencuentra con un infante Carlos cuatro años mayor. Ese mismo año, el rey de Francia, Carlos V, le había despojado definitivamete a su cuñado Carlos II de sus pertenencias en Mantes y Meulan.​ En abril de 1366 nace en Évreux su hermano Pedro de Navarra, futuro conde de Mortain.​

El infante Carlos llega a Navarra. Fallecimiento de la reina

En agosto del año siguiente (1366), los infantes Carlos y Pedro pisan por primera vez suelo navarro. Carlos tenía ya cinco años. Carlos II salió a recibirlos a San Juan de Pie de Puerto, ya que no conocía apenas a ninguno de sus dos hijos.​

En 1369, durante un viaje de su padre a Francia, ya se intitula, a pesar de su corta edad, como lugarteniente del reino.​ Serán años donde sus padres se verán obligados de forma recurrente a regresar a Francia, siendo así que su madre Juana fallece súbitamente el 3 de noviembre de 1373 en Évreux mientras realizaba una misión encomendada por su marido frente a su regio hermano.​

Su matrimonio con Leonor de Trastámara, hija del rey Enrique II de Castilla, el 27 de mayo de 1375 en Soria​ puso fin a los conflictos entre ambos reinos y creó una relación de amistad que continuó en tiempos de los reyes de Castilla Juan I y Enrique III. Leonor era hija de Enrique II y de Juana Manuel, por tanto nieta de don Juan Manuel.​

Siendo infante, por orden de su padre (Carlos II) encabezó en 1378 una embajada para parlamentar con Carlos V de Francia. Este último le apresó y ordenó el embargo de las posesiones navarras en Francia, salvándose solo el inexpugnable Cherburgo. En el interrogatorio se descubrieron los planes del rey navarro para conseguir la villa de Logroño. Alertado el rey Enrique II de Castilla, ordenó la invasión de Navarra, obligando a Carlos II a firmar el Tratado de Briones. El infante Carlos fue liberado en 1380.​

A principios del año 1387 fallecía Carlos en Pamplona. Su hijo Carlos se hallaba en Castilla. En el momento de su llegada al trono, el reino «estaba exhausto: varias plazas tenían guarniciones castellanas, el soberano no tenía apenas ningún amigo o aliado exterior, las crisis epidémicas y climáticas habían diezmado la población y sus recursos a lo largo de varias temporadas, y la excelente organización financiera no contaba con muchos recursos para hacer frente a tantos problemas.»​ La coronación del rey Carlos III ocurre años más tarde, en la antigua Catedral románica de Pamplona, el 13 de febrero de 1390,​ que apenas unos meses más tarde se derrumbará (1 de julio de 1390) por la zona del coro. Aún tardará unos años más en realizarse la coronación de la reina Leonor: el 3 de junio de 1403, y se celebrará en la nueva catedral gótica.

En un contexto de crisis económica, pacifismo exterior y creciente aristocratización de la sociedad (paralela a la de Aragón), Carlos III abordó una política acorde con las posibilidades y recursos de Navarra.

Procuró la distensión de relaciones con Castilla, Aragón, Francia e Inglaterra mediante una política de colaboración, apoyo al papado de Aviñón y relaciones matrimoniales:

Con Castilla colaboró en las guerras contra Granada y propició los matrimonios del infante Juan, hijo de Fernando de Antequera, con las infantas Isabel y Blanca (1412).

También buscó la paz con Aragón mediante el matrimonio de la infanta Blanca con Martín el Joven (1402), heredero por entonces al trono aragonés.​

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