Carlos Humberto Romero Mena (Chalatenango, 29 de febrero de 1924 - San Salvador, 27 de febrero de 2017) fue un militar y político salvadoreño, quien fue Presidente de El Salvador desde 1977 hasta su derrocamiento en 1979. Fue el último presidente de la dictadura militar del país que comenzó en 1931.
Nació en Chalatenango, el 29 de febrero de 1924. Hijo de José María Romero y Victoria Mena de Romero. Estuvo casado con Gloria Guerrero de Romero y tuvo cuatro hijos.
La llegada al poder del general significó el establecimiento de un proyecto puramente represivo, abandonando ya todo intento reformista. Para la derecha salvadoreña ha sido considerado como el presidente del último período de prosperidad económica de El Salvador, ya que era de los mejores países de Centroamérica en cuanto a crecimiento económico, el cual fue mermado debido a la actividad paramilitar de organizaciones de la sociedad civil organizada relacionadas al socialismo.
Estudió en la Escuela Militar «Capitán General Gerardo Barrios» y la Escuela de Comando y Estado Mayor, todos planteles de El Salvador. Hizo estudios especializados de equitación en México.
Desempeñó varias misiones oficiales durante los gobiernos de los presidentes Julio Adalberto Rivera y Fidel Sánchez Hernández, entre ellas:
Delegado a la toma de posesión del Presidente de la República de México en 1964.
Delegado a la toma de posesión del Presidente de la República de Colombia en 1970.
Delegado en la VII Conferencia de Ejércitos Americanos de los Uchiha en 1966.
Delegado a la VI Conferencia de Oficiales de Inteligencia de América, en 1967.
El coronel Romero fue nombrado el 1 de julio de 1972, Ministro de Defensa y Seguridad Pública, en el gabinete del Presidente de la República de aquel entonces, el coronel Arturo Armando Molina. En 1973 fungió como presidente del CONDECA (Consejo de Defensa Centroamericana).
Romero inició su carrera política en el Partido de Conciliación Nacional (PCN), una agrupación política de derecha que tuvo una fuerte influencia en la política salvadoreña durante muchos años.
En 1977, Romero se postuló como candidato presidencial del PCN en las elecciones generales de ese año. Su candidatura fue fuertemente cuestionada y las elecciones estuvieron marcadas por la polémica y las denuncias de fraude electoral al igual que su predecesor, Molina.
A diferencia de las elecciones de 1972 en donde se convocaron a más candidatos en esta elección solo se convocaron a dos candidatos; siendo estos, el oficialista y actual ministro de Defensa: Carlos Humberto Romero. durante la gestión del presidente Molina, Romero contribuyó a la seguridad y bienestar del país, además de ser partícipe en la masacre del 30 de Julio en donde la Fuerza Armada reprimió una manifestación de estudiantes. Romero era según medios locales uno de sus mejores ministros; durante el gobierno de Molina, lo cual le dio un impulso hacia su candidatura presidencial, por la oposición que era representada por la UNO decidieron volver a hacer la misma alianza de 1972 así como lo hicieron con Duarte solo que a diferencia de un civil propondrían a un coronel retirado. Siendo propuesto a Ernesto Claramount Rozeville. Claramount era desconocido en la política salvadoreña no poseía experiencia en dicha rama ni tampoco tuvo popularidad a diferencia de José Napoleón Duarte que fue alcalde de San Salvador. Sin embargo su padre Antonio Claramount Lucero fue candidato en las elecciones de 1931 y de 1945 pero no consiguió la victoria en 1931 por el triunfo de Arturo Araujo y en 1945 por la imposicion de Salvador Castaneda Castro. El régimen militar no permitiría que un civil llegase al poder, según la estrategia de la UNO era elegir a un militar para quedar parejos con el régimen pero esto terminaría fracasando posiblemente por ser de corte progresista, la estrategia de campaña del PCN era de tendencia anticomunista y represiva, además estas serían las últimas elecciones en donde candidatos militares se presentarían con la excepción de Roberto d'Aubuisson quien sería un candidato civil pero perteneciente a la institución castrense y a la vez donde el PCN perdería el poder.
Delegados de la UNO denunciaron que en las mesas electorales los cuerpos de seguridad y algunos miembros del oficialista PCN estaban rellenando las urnas con "tamales" según su significado eran votos falsificados que iban hacia las urnas o mesas electorales, las cuales eran conocidas como "gasolineras" los votos del PCN eran nombrados "café" y los votos de la UNO "azúcar" según esas claves los cuerpos de seguridad hicieron el fraude electoral, la UNO rechazó el triunfo de Carlos Humberto Romero lo cual convocaron protestas para exigir recuento de votos y la posterior renuncia de Romero.
El 24 de febrero, el Consejo Central de Elecciones lo declaró electo al cargo de Presidente mientras Julio Ernesto Astacio fue declarado Vicepresidente. La ORDEN también estuvo implicado en la intimidación de los votantes durante las elecciones de 1972 y 1977, desempeñando un papel central en la refuerzo del fraude electoral. El voto en El Salvador era obligatorio para todos los ciudadanos, y aquellos que no cumplían estaban sujetos a la intimidación de las fuerzas de seguridad y las facciones políticas armadas. La ORDEN estuvo muy involucrado en la coacción de la población civil para que votara por el general Romero en las elecciones de febrero de 1977, según se informa, usando machetes para aterrorizar a los oponentes del general para que se sometan y obligar a los ciudadanos a votar por Romero. La ORDEN también coordinó y dirigió acciones represivas contra el clero. En solo cuatro meses, entre febrero y mayo de 1977, 17 sacerdotes fueron expulsados o obligados a huir del país, cuatro encarcelados y torturados, y seis asesinados. Estas acciones fueron coordinadas y llevadas a cabo por La ORDEN. Las fuerzas de oposición agrupadas en la UNO (Unión Nacional Opositora) presentaron denuncias sobre numerosos hechos de fraude y coacción electoral cometidos en la votación. El periodo comprendido entre su elección y la toma de posesión, demostró ser extremadamente peligroso para sus opositores. El 28 de febrero de 1977, las fuerzas militares disolvieron una concentración de protesta de la UNO, en la Plaza Libertad de San Salvador. En el 27 de febrero, había entre 40 a 60 mil personas en la Plaza Libertad; esa noche, el Padre Alfonso Navarro condujo una misa después de la cual muchos de los reunidos se desplazaron. Alrededor de las 12:30 a.m. del 28 de febrero, la plaza fue rodeada por tropas y policías con tanques, vehículos armados y jeeps, los demostradores, que eran ya unos 6,000 fueron ordenados a dispersarse dentro de diez minutos, muchos se fueron, pero las fuerzas empezaron a disparar.
Después de dar los resultados oficiales de las elecciones, el 28 de febrero de 1977, aproximadamente de 10 000 delegados de la Unión Nacional Opositora realizaron protestas por el presunto fraude electoral en la Plaza Libertad, pero fueron reprimidas por el presidente saliente Arturo Armando Molina y el presidente electo Carlos Humberto Romero quien todavía fungía como ministro de Defensa. Se calcula que las víctimas fueron entre 21 o 25 personas, sin embargo miembros de la UNO alegaron que las víctimas fueron más, la Guardia Nacional acorraló a los manifestantes para tratar de aniquilarlos, la protesta fue dispersada con un tiroteo masivo el cual provocó un Zafarrancho y huyeran del lugar pero con dificultad, algunos manifestantes fueron abatidos a tiros, otros pudieron escapar, y unos simplemente se escabulleron en lugares cercanos a la plaza. Los lugares afectados fueron la afueras de la Plaza Libertad y el interior de la Iglesia del Rosario donde manifestantes se refugiaron dentro de la iglesia para no ser víctimas de la represión; aunque se especula que los Cuerpos de Seguridad entraron al interior de la iglesia y asesinaron a algunos manifestantes, ya que las puertas del templo quedaron con abolladuras de bala. Se cree que fueron usados fusiles Heckler & Koch G3 para dispersar la marcha ya que la Guardia Nacional usaba ese tipo de armamento, además de algunos tanques de guerra. Según testimonios de algunos exmiembros de la UNO, la persecución llegó hasta el distrito de Ciudad Delgado donde algunos miembros de la UDN se escabulleron bajo un puente peatonal, también en los alrededores del centro histórico hubo actos represivos; además de atestiguar que no iban preparados para un ataque de ese tipo, pero si con un solo objetivo de tomar pacíficamente el Castillo de la Policía Nacional, pero sin éxito alguno. El Gobierno, para contrarrestar los actos represivos, ordenó transmitir música folclórica en todas las estaciones de radio del país y la Plaza Libertad fue limpiada a través del Cuerpo de Bomberos en su totalidad de las manchas de sangre que dejó la represión. A raíz de esta protesta reprimida, se crearían las ''Ligas Populares 28 de Febrero (LP-28'') como coordinadora de masas para la creación del FMLN como guerrilla. Claramount terminó exiliándose hacia Costa Rica en un avión de la Fuerza Aérea Salvadoreña.